expediente por el trato fiscal de su red de ventas

Hacienda investiga los cosméticos de Mary Kay y a sus 45.000 amas de casa

La Agencia Tributaria ha abierto un expediente a esta multinacional estadounidense que se basa en una red de consultoras de belleza a tiempo parcial para vender sus productos
Foto: (Foto: Marykay.com)
(Foto: Marykay.com)

El Ministerio de Hacienda no está en funciones. Sigue operando a pleno rendimiento en busca de posibles fraudes fiscales. Los inspectores de la Agencia Tributaria han puesto ahora sus ojos en las empresas que contratan a amas de casa que trabajan a tiempo parcial para ganarse un dinero con el que complementar la renta familiar. Una de las que ahora mismo están bajo investigación es Mary Kay Cosmetics, una compañía americana instalada en España con una red de colaboradoras que ronda las 45.000 mujeres.

Según han confirmado fuentes próximas al caso, Hacienda ha requerido información a Mary Kay España para conocer su sistema de ventas, la situación contractual de las amas de casa que venden los productos domicilio a domicilio y el tratamiento fiscal de esta operativa. El expediente a la multinacional norteamericana lleva más de dos meses abierto y en estos momentos sus responsables en España están negociando con la Agencia Tributaria la resolución de las posibles irregularidades y la potencial sanción económica.

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Natalia Briones, responsable jurídica de Mary Kay Estpaña, ha indicado que el conflicto con Hacienda es un asunto confidencial y por la ley de protección de datos no puede hacer ningún comentario sobre esta información. Briones, que es la persona que está en conversaciones permanentes con la Agencia Tributaria, ha declinado responder si la multinacional estadounidense tiene también abierto un expediente en el Ministerio de Trabajo.

Hacienda investiga los cosméticos de Mary Kay y a sus 45.000 amas de casa

El sistema de Mary Kay funciona de la siguiente manera. La compañía capta a mujeres sin trabajo y les da un curso de formación, para explicarles las técnicas comerciales y familiarizarlas con su gama de productos. Cuando la persona pasa el examen y acepta el contrato de distribuidora, se la obliga a comprar por un importe cercano a los 1.000 euros sus productos de maquillaje, cremas para la piel, fragancias y regalos. Posteriormente, las nuevas consultoras de belleza, como las define la compañía, los venden a un precio sugerido internamente que es un 50% más caro al que se los han adquirido previamente a la multinacional.

Las, por lo general, amas de casa no tiene un salario fijo, sino que lo que ingresan son comisiones, habitualmente el 50% del precio final de venta al consumidor. Si el producto lo venden por debajo del nivel aconsejado por Mary Kay, la ganancia es menor. En el caso de que la consultora de belleza tenga mucho éxito comercial, la compañía la premia con un bonus o con regalos, que van desde viajes y joyas hasta coches, con el famoso Pink Cadillac como icono del éxito.

Se desconoce oficialmente el salario medio que obtienen estas colaboradoras, pero en países como Estados Unidos o Canadá se estima que ingresan una media de 17.650 dólares anuales, mientras que los directores generales -unos 25- superan los 100.000 dólares. Otras fuentes indican que una parte muy amplía de la base de consultores apenas llega a los 1.000 dólares por ejercicio.

Hacienda no sabe cómo declaran las distribuidoras de Mary Kay sus ingresos, si están dadas de alta en la Seguridad Social y si tienen contrato

Lo que Hacienda no sabe es cómo declaran las distribuidoras de Mary Kay sus ingresos, si están dadas de alta en la Seguridad Social y si incluso tienen un contrato laboral. Tampoco lo saben con certeza absoluta en el Ministerio de Trabajo, que junto con el ministerio que dirige Cristóbal Montoro está persiguiendo el presunto fraude de este tipo de empleos a tiempo parcial. Esta compañía, como Avon, es calificada legalmente como empresa multinivel y está regulada por la Ley 7/1996 de 15 de enero relativa al comercio minorista.

Sobre la actividad de Mary Kay, que en España factura unos 50 millones de euros, ha habido mucha polémica. En Estados Unidos, su país de origen, donde tiene una red de 600.000 colaboradoras, se la ha acusado de estafa piramidal. Pero la compañía se defiende de estas aseveraciones con un código ético en el que se detalla la legalidad de su negocio, los términos de las ventas, las garantías, las relaciones entre los jefes comerciales con los consultores y los honorarios.

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