INFORME SOBRE SU EFECTO en LOS BALANCES BANCARIOS

Las bancas española e italiana serán las más perjudicadas por la subida de tipos

La subida de tipos tendrá un doble efecto sobre la banca. Mejorará su cuenta de resultados por el ensanchamiento de márgenes, pero caerá el valor de sus activos en renta fija

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La noticia buena para la banca es que su margen de intermediación —la diferencia entre los costes de financiación y el tipo de interés que aplica a sus clientes— tiende a ensancharse; la mala, por el contrario, es que sus tenencias de renta fija valen menos, y ello producirá un agujero en su cuenta de resultados.

¿Y qué países serán los más perjudicados? Pues España e Italia, cuyos sistemas financieros tienen un mayor porcentaje de deuda pública en sus balances. En concreto, un 10,8% en el caso italiano y un 8,9% en el español respecto del valor de sus activos. Es decir, más del doble que la banca alemana o el triple que la francesa.

Esto es lo que sostienen los expertos de Analistas Financieros Internacionales (AFI) en una nota enviada a sus clientes, en la que se da por hecho que la curva de tipos seguirá endureciéndose, como, de hecho, ocurre ya desde junio de este año ante las expectativas de que los estímulos de política monetaria tiendan a reducirse. Algo que explica el repunte que ya se ha producido en los tramos largos de la curva de tipos.

La rentabilidad de la deuda pública a 10 años pasará del 1,4% al 2%, lo que no es incompatible con que los tipos a corto plazo sigan reducidos

El propio Gobierno español, de hecho, ya ha previsto tipos más elevados en las previsiones macroeconómicas que acompañan a los Presupuestos Generales del Estado. La rentabilidad de la deuda pública a 10 años pasará del 1,4% al 2%, lo que no es incompatible con que los tipos a corto plazo (euríbor a tres meses y un año) sigan siendo extraordinariamente reducidos.

Según los analistas de AFI, los efectos negativos sobre la cuenta de resultados de la banca se materializarán a través de dos canales. En primer lugar, la deuda pública incluida en la cartera de negociación presentará minusvalías en el precio de los bonos que tendrán que ser contabilizadas, y, en segundo lugar, habría un efecto negativo en solvencia por la puesta en valor de mercado de la deuda pública contabilizada en la cartera de disponible para la venta, además de unas menores plusvalías latentes, “que siguen salvando gran parte de las cuentas de resultados del sector”.

El euríbor, a salvo (por el momento)

Además, sostiene, toda vez que el repunte no se está observando en los tramos más cortos y por tanto los tipos euríbor se mantienen en niveles todavía muy bajos, que "el potencial de beneficio en el margen de intereses vía repreciación del activo no será tal”.

Hay que tener en cuenta que más de la mitad de la renta fija de las entidades españolas más significativas (un 70% si se incluye la cartera de negociación) se encuentra expuesta a las variaciones en el precio, con el consiguiente impacto negativo en solvencia y cuenta de resultados.

En términos de valoración del mercado, AFI considera que las producidas en bolsa en los últimos meses reflejan una impresión positiva, pese al efecto negativo en el corto plazo. Y eso se explica por la potencial mejora del margen de intermediación y con ello de la rentabilidad. Su conclusión es que, una vez que las subidas se consoliden, “parece que pesan claramente más en el ánimo inversor que las posibles pérdidas de valor en las carteras”.

A cierre de 2016, las entidades de crédito residentes en España eran propietarias del 22,7% de la deuda pública del Estado (sin comunidades autónomas o ayuntamientos), lo que representa 168.572 millones de euros. El porcentaje está ya lejos del 32% que se llegó a alcanzar en 2012. El menor peso tiene que ver con el programa de compras del BCE, que ha ocupado el lugar de la banca para financiar la economía.

A cierre de 2016, las entidades de crédito residentes en España eran propietarias del 22,7% de la deuda pública del Estado

El Banco de España, que es quien actúa en nombre del Banco Central Europeo, posee ya, de hecho, el 19,4% de la deuda pública a vencimiento, cinco veces más de la que controlaba cuando comenzó la expansión cuantitativa diseñada por Mario Draghi.

A esa cantidad hay que sumar otros 69.800 millones en poder de compañías de seguros y fondos de pensiones, a quienes también les afectará en la valoración de sus balances la progresiva normalización de la política monetaria, que por el momento es irrelevante en los plazos más cortos, que son lo que más influyen en las economías domésticas.

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