yo no era así

No duermes bien, tienes poca energía y tu libido es escasa. ¿Son los años u otra cosa?

Estos tres síntomas asustan a partir de cierta edad, pero pueden indicar cosas muy distintas. No te desanimes antes de tiempo ni los dejes sin atender

Foto: Mayor que ayer, pero más joven que mañana. (Sullivan/Corbis)
Mayor que ayer, pero más joven que mañana. (Sullivan/Corbis)

Un buen día, puede ser a los treinta y tantos o a los sesenta, uno comienza a preocuparse por la decadencia física. El paso del tiempo no perdona y, aunque no seamos de esos que se obsesionan con el fin, es difícil asumir que el espejo jamás devolverá una versión más suave y atractiva de nosotros mismos. La cuesta abajo empezó en algún momento, no sabemos muy bien cuándo, y esa tendencia nunca se invertirá.

Para los hombres, no es lo mismo levantarse varias veces para ir al servicio a los 20 que a los 45, cuando es mucho más probable que tenga que ver con la próstata. Si durante décadas uno durmió como un lirón y cercano a jubilarse empieza a tener insomnio, o si empieza a notar problemas de memoria o un descenso del deseo sexual, puede que el primer impulso sea negarlo todo y huir de los médicos. A nadie le gusta oír que, simplemente, está envejeciendo.

Además del cansancio, el cambio de patrones de sueño afecta a la memoria y la irritabilidad.¿Malhumorado? ¿Pasas las noches dando vueltas?

En el 'Washington Post' han recopilado datos de interés sobre tres síntomas habituales de la edad que pueden mejorarse, como casi todo, llevando un control y con ciertos cambios en la vida diaria. Si has vivido alguno de ellos, te animamos a que consultes a tu doctor (y si no sabes cuál es tu doctor, con más razón), porque, como veremos, ciertas formas de descuidarse pesan más que los años.

Dormir mal

No solo el insomnio es típico del proceso de envejecimiento, también tener un sueño interrumpido y poco reparador. Raj Dasgupta, experto en sueño de la Universidad de Southern California lo describe así: "Te cuesta más dormirte, tiendes a tener despertares más frecuentes que los jóvenes y disfrutas de menos cantidad de sueño delta". Esta es la fase de sueño lento, que se caracteriza por ondas cerebrales amplias y menor ritmo respiratorio y se considera la más importante para valorar la calidad de una buena noche de sueño desde el punto de vista del durmiente.

[La solución al insomnio: por qué no puedo dormir]

La situación habitual es que este sueño profundo ocupe más o menos un 20% del tiempo total de sueño. A veces los despertares no son desagradables y la persona se amolda bien a los nuevos patrones. Otras veces no es así, y además de esa sensación subjetiva de cansancio afecta a la memoria y la irritabilidad. ¿Te notas malhumorado y pasas las noches dando vueltas en la cama y por el pasillo? Puede que los dos fenómenos estén relacionados y, lo que es más importante, puede que no sean inevitables por tu edad.

Hay mucha vida tras la menopausia. (iStock)
Hay mucha vida tras la menopausia. (iStock)

Otra posible explicación tiene que ver con los medicamentos que tomas, por ejemplo algunos antidepresivos, tratamientos para la hipertensión, para problemas como el reúma y la gota y enfermedades cardíacas. Si no hay nada de eso pero te sientes más irritado y despistado, consulta al médico: en algunos casos puede tener sentido plantearse algún tratamiento para mejorar tus procesos cognitivos. Lo mismo si te notas lento al pensar (que en parte es normal) o tienes muchos más olvidos cotidianos que antes. Notar más olvidos que a los 25 no suele significar nada preocupante, pero mejor prevenir.

Cuidado con las pastillas para dormir: pueden extender la somnolencia y la confusión al día siguiente y provocar más problemas de memoria.

Fragilidad y propensión a caerse

Desde la infancia, cada vez experimentamos un mayor dominio de nuestro cuerpo, y si eso cambia más allá de los 65 resulta alarmante. Puede deberse al proceso normal de la edad, por el descenso del flujo sanguíneo al cerebelo, que es el centro del equilibrio del cerebro.

Incluso con 75 años hay que poder levantarse de una silla sin apoyarse, caminar recto, girar rápido y sentarse sin perder el equilibrio

Si te sientes menos estable o te mareas, conviene que ejercites tu equilibrio y tu fuerza con regularidad. Mary Tinetti, jefa de geriatría en la Yale School of Medicine dice: "Recalco con todos mis pacientes que incluso con 75 años deben ser capaces de levantarse de una silla sin apoyarse con los brazos, caminar a lo largo de una habitación, girar rápido y sentarse sin perder el equilibrio".

Decimos lo mismo que en el punto anterior: es importante no dar nada por hecho y hacerse ver por el médico para descartar otros motivos. Por ejemplo, falta de vitamina B12, ritmo cardíaco lento, cataratas o problemas de cervicales. La medicación también afecta, en este caso sobre todo la de la presión arterial. Si baja demasiado, provoca mareos al levantarse.

Desinterés por el sexo

El sexo cambia mucho a lo largo de la vida y por variados motivos. Es importante no obsesionarse con que tu vida sexual sea igual que en la juventud, pero también conviene no rendirse antes de tiempo.

En las mujeres la menopausia baja los estrógenos y la testosterona, afectando al deseo y a la comodidad de las relaciones, por la menor presencia de flujo entre otras cosas. En ellos, el menor riego sanguíneo del pene provoca problemas de erección, más cuando hay obstrucción de las arterias por motivos como el colesterol alto o la hipertensión. Si no te sientes satisfecho, no dudes en consultarlo. No hay tiempo que perder para ser lo más feliz posible.

Fármacos como la Viagra y el Cialis pueden ayudar a los hombres, al igual que la testosterona, que también toman algunas mujeres para paliar los efectos de la madurez. Cuidado con los efectos secundarios, como mareos, dolores de cabeza y visión borrosa.

Alma, Corazón, Vida

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