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Por qué deberías dejar de dormir con tu pareja en la misma cama

Es una de las costumbres por antonomasia del matrimonio. Sin embargo, es también la razón por la que tantas personas duermen mal y no pueden descansar por la noche

Foto: El pan nuestro de cada noche. (iStock)
El pan nuestro de cada noche. (iStock)

Has hecho todo lo que te hemos contado en repetidas ocasiones. Has apagado el móvil y la tablet hace un buen rato, has cenado de manera muy ligera, apenas un poco de jamón york y un vaso de agua, te te has dado un baño caliente y has realizado estiramientos antes de meterte en la cama y, en resumidas cuentas, has pasado varias horas preparándote para que no vuelva a ocurrir eso de no pegar ojo en toda la noche.

Y, sin embargo, no hay manera de conciliar el sueño. No quieres admitirlo, pero es posible que ello se deba a que, aunque estés relajado y preparado, tu pareja no deje de dar vueltas, roncar, agitar las brazos como si estuviese en una pinchada (perdón, sesión) de David Guetta, levantándose al baño cada vez que has empezado a ser abrazado por Morfeo o, en casos extremos, a mirar el móvil a eso de las tres de la mañana o a propinarte puñetazos y patadas en sueños como si fueses su 'punching ball'.

La vida en pareja propicia desencuentros: la hora de acostarse, qué hacemos antes de apagar la luz, el momento de levantarse...

A veces olvidamos el factor pareja, pero es así: en muchos casos, depende de ella, y no de nosotros, nuestra capacidad para conciliar el sueño. La última vez, en un estudio realizado de manera conjunta por la Universidad de Leeds y la firma de colchones Silentnight del que se está haciendo eco la prensa inglesa. Este desvela que hasta el 29% de las personas considera que es culpa de sus parejas que no puedan descansar correctamente por las noches.

Los ronquidos, la pelea por las sábanas o los empujones son tan solo tres elementos de la interminable lista de enfrentamientos que puede conducir al desvelo de las parejas. “Para mucha gente está claro que dormir en habitaciones separadas puede ayudarles a tener un sueño más reparador”, ha explicado Nerina Ramlakhan, una de las responsables de la encuesta. Conviene no perder de vista que a Silentnight le viene muy bien doblar sus ventas (si las parejas deciden dormir separadas, eso que ganan), pero también es cierto que dormir mal influye en un gran número de enfermedades, desde las mentales como la depresión hasta las fisiológicas como los problemas cardíacos pasando por la obesidad.

¿Sois compatibles?

Aunque parezca un motivo superficial, muchos de los médicos del sueño coinciden en señalar que para dormir bien es importante ser compatible con tu pareja. Lo cual quiere decir, en la mayoría de los casos, que os pongáis de acuerdo y que no ronque (lo cual puede indicar algo más grave como sufrir la apnea del sueño). Como señalaba un informe realizado por la National Sleep Foundation estadounidense, tres de cada cuatro adultos se levantan en mitad de la noche o roncan, lo cual no influye tan solo en su descanso, sino también en el de la persona con la que conviven.

De acuerdo, es una instantánea burda y ridícula, pero la realidad no se diferencia tanto de esto. (iStock)
De acuerdo, es una instantánea burda y ridícula, pero la realidad no se diferencia tanto de esto. (iStock)

No se trata únicamente de estos accidentes sobre los que apenas se tiene control. La vida en pareja propicia otros desencuentros en apariencia inocuos pero que, a medio y largo plazo, pueden determinar que uno duerma bien o no: la hora de acostarse, si se prefiere leer un rato antes de apagar la luz o por si el contrario se prefiere ver la televisión, si uno tarda mucho o poco en conciliar el sueño, si tiene bruxismo o si se despierta con los primeros rayos de sol o, por el contrario, prefiere quedarse en la cama hasta tarde. Cada persona tiene sus ritmos y, por lo general, no son exactamente iguales que los de la persona con la que convive.

Los problemas de incompatibilidad, además, se agudizan con el tiempo y la edad, como explica la profesora del Center for Sleep & Wake Disorders de Washington Helene A. Emsellem en una entrada de 'WebMD'. Las razones son tanto físicas como sociales: a medida que pasan los años, cada vez dormimos peor y, por extensión, peor lo hace nuestra pareja. Además, tendemos a desarrollar problemas físicos, como dolores corporales que nos hacen dar vueltas en la cama o roncar más, lo que agudiza esta incompatibilidad.

¿Desamor o respeto?

No podemos perder de vista la importante carga emocional asociada a dormir en pareja. Durante mucho tiempo, se ha considerado que no pernoctar en la misma cama es la señal más clara de que hay algo que no funciona en la pareja: la imagen del matrimonio de maduros que viven en habitaciones separadas y llevan vidas distintas es canónica. También es posible que algunas parejas lo vean como un síntoma de vejez, ya que muchos ancianos se ven obligados a dormir separados por problemas de movilidad o de otra índole. Como escribió Balzac, “el lecho es todo el matrimonio”, al mismo tiempo que condenaba las alcobas separadas y defendía la cama única.

Tienes que preguntarte: "¿son los problemas maritales los que han provocado los problemas de sueño, o viceversa?"

Frente a ello, los expertos en higiene del sueño aconsejan que no nos andemos con tantos miramientos y recordemos que dormir separados es por nuestro bien (otra cosa, claro, es que podamos permitirnos tener dos habitaciones separadas). “Tienes que dar un paso atrás y preguntarte: '¿son los problemas maritales los que han provocado los problemas de sueño, o viceversa?'”, explica el doctor Kevin Martinolich. Esa es otra: no solo dormir mal nos agota durante el día y nos hace más proclives a sufrir enfermedades, sino que también puede desencadenar enfrentamientos en la pareja. No está de más recordar la siguiente cita apócrifa de Haruki Murakami

Según los datos de una encuesta realizada por la NSF, alrededor el 23% de estadounidenses duermen separados de sus parejas, cifras semejantes a las del Reino Unido. No sabemos exactamente las españolas, pero sospechamos que la mayoría aún se rigen por la máxima de Balzac, aunque es probable que el número vaya en aumento durante los próximos años. Al fin y al cabo, por mucho que la cama siga siendo el entorno afectivo (y sexual) por antonomasia, aún disponemos de muchas horas a lo largo del día para amarnos, escucharnos y abrazarnos. Que las ocho que pasamos en la cama no arruinen toda la relación.  

Alma, Corazón, Vida

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