LOS PELIGROSOS EFECTOS DE LA FALTA DE SUEÑO

Sí, dormir mal engorda, y los motivos reales los revela un nuevo estudio

La falta de sueño tiene una gran influencia en nuestras decisiones alimenticias, pero hasta ahora desconocíamos la razón por la que dormir poco nos hace engordar

Foto: Dormir mal y comer mal van de la mano. (iStock)
Dormir mal y comer mal van de la mano. (iStock)

Desde hace unos años sabemos que la cantidad y calidad de nuestro sueño guardan una relación directa con nuestra propensión a engordar, pero las causas de este fenómeno no estaban del todo claras.

Un nuevo estudio, dirigido por el doctor Hengyi Rao, profesor de la Universidad de Pensilvania, sugiere que la falta de sueño provoca un cambio en la actividad cerebral que nos empuja a comer más grasas. El área del cerebro responsable de esto es la red de asignación de relevancia (Salience network, en inglés), que es la encargada de guiarnos en los procesos de toma de decisiones.

Mediante un escáner cerebral, Rao y sus colegas han observado cómo la red cambia en respuesta a la pérdida de sueño, lo que les ha permitido predecir con bastante exactitud cuánto aumenta el apetito de los individuos. Según los autores, su trabajo, que se ha publicado en la revista Scientifc Reports, es el primer estudio científico que demuestra una relación entre una determinada área del cerebro, la falta de sueño y el aumento del apetito.

Experimento en el laboratorio del sueño

La red de asignación de relevancia está constituida por tres áreas situadas en la parte frontal del cerebro que trabajan en conjunto para desencadenar e interpretar las emociones, la percepción sensorial y las estrategias mentales.

Los científicos trabajaron con 46 individuos sanos de entre 21 y 50 años. Ninguno fumaba, ni sufría trastornos de sueño y todos dormían entre 6 horas y media y ocho horas y media todas las noches. Los sujetos del estudio pasaron cinco días seguidos en el laboratorio del sueño de Rao.

En la primera noche los participantes estuvieron 9 horas en la cama y los científicos escanearon sus cerebros a la mañana siguiente para registrar la actividad cerebral tras un descanso completo. Tras esto, 34 de los participantes fueron seleccionados para formar parte del “grupo privado de sueño”, y se mantuvieron despiertos toda la noche (mientras el grupo de control descansaba ocho horas).  

Las personas que no habían dormido consumieron muchas más grasas

Durante el segundo día, se permitió a los participantes moverse, ver la tele, leer, jugar a videojuegos y comer lo que quisieran. Los participantes del grupo que no había dormido consumieron 950 calorías extra durante la noche que habían pasado en vela. El consumo de calorías al día siguiente fue parecido al del grupo que había descansado de forma normal. Sin embargo, el tipo de nutrientes que escogieron unos y otros fue radicalmente distinto. Las personas que no habían dormido, además de registrar una actividad mucho mayor en la red de asignación de relevancia, consumieron muchas más grasas y muchos menos carbohidratos que los que sí habían descansado.

Los peligros de la falta de sueño crónica

Aunque el estudio sólo explora los efectos sobre el apetito y las elecciones alimenticias de una noche sin dormir, Rao cree que “es probable que la falta de sueño crónica afecte al cerebro de la misma forma". En su opinión, "tener unos patrones de sueño saludable puede ser una estrategia clave para mantener una dieta y un peso correcto”.

La investigación muestra, además, que las personas con turnos de noche, como los militares, los transportistas, los bomberos o el personal médico, deben tener cuidado con sus dietas, pues estas pueden verse alteradas debido a los cambios cerebrales que provoca la falta de sueño. 

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