NO, ATIBORRARSE POR LAS MAÑANAS NO ADELGAZA

¿Debes desayunar para adelgazar y estar sano? Quizá no sea buena idea

Aunque la cultura popular afirma que es la comida más importante del día, no existen evidencias científicas lo suficientemente fuertes para asegurarlo

Foto: Venga, que no es para tanto. (iStock)
Venga, que no es para tanto. (iStock)

Que levante la mano quien no haya dicho en algún momento la dichosa frase de que el desayuno es la comida más importante del día. Si hiciéramos un ejercicio de imaginación, posiblemente, todos los que tuvieran el brazo en alto fueran aquellos que o no desayunan o solo toman un café rápido para dejar atrás el agradable recuerdo de las sábanas. Lo cierto es que estos últimos tienen que aguantar constantemente las reprimendas de los intransigentes amantes del desayuno que desde su atalaya alimenticia vigilan la dieta del resto para criticar a todos aquellos que prescinden o no realizan según dictan sus cánones la primera comida del día.

Pero, ¿desde cuándo esto es así? En un curioso artículo de la revista divulgativa 'The Conversation', se remontan a mediados del siglo XX, cuando la prestigiosa nutricionista Adelle Davis pronunció el archiconocido consejo de desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. Desde entonces, esta idea se ha instalado en lo más profundo de nuestro subconsciente y la cultura popular ha abrazado la tesis ya mencionada de que el desayuno es la comida más importante del día.

Lo que sí que parece una evidencia es que las personas que desayunan suelen quemar más energía en actividades físicas durante las horas de la mañana

Para los investigadores en nutrición de la Universidad de Bath Enhad Chowdbury y James Betts, esta extendida idea parte de una premisa errónea, ya que ninguna comida debería ser la más importante del día, ya sea el desayuno; el almuerzo o la cena. Betts y Chowdbury consideran que no es sensato asumir este parecer como una verdad absoluta, aunque reconocen que algunas ideas muy arraigadas en la sociedad pueden llevarnos a defender este planteamiento. Por estos motivos, los investigadores lanzan una serie de preguntas con el objetivo de darlas respuesta y dejar algo más claro el polémico dilema del desayuno.

Pueden no gustarte los cereales, pero tampoco son anestesiantes. (iStock)
Pueden no gustarte los cereales, pero tampoco son anestesiantes. (iStock)

Si nos lo saltamos ¿comeremos más?

Existen evidencias que demuestran que si prescindimos de comer algo cuando nos levantamos, nuestro cerebro será más sensible al estímulo que nos producen los alimentos apetecibles. Sin embargo, los autores del artículo defienden que investigaciones más realistas demuestran que la gente ocupada, con una rutina diaria y que prescinde del desayuno consume menos energía que aquella que sí realiza la primera comida del día. Por tanto, el resultado de la compensación alimenticia durante la hora de la comida, no parece ser lo suficientemente marcada como para que haya diferencias significativas respecto a las personas que desayunan.

¿Afecta al metabolismo?

La creencia popular defiende que el desayuno pone en marcha y acelera nuestro metabolismo. Esta creencia tiene una base, en parte, correcta, puesto que el ser humano, como mamífero de sangre caliente, necesita mantener su temperatura corporal y una manera de hacerlo es mediante la termogénesis inducida por la dieta. Es decir, durante la digestión nuestro cuerpo genera esa temperatura y para ello necesitamos quemar energía. También hay investigaciones que demuestran que esa quema es superior por la mañana, lo que volvería a demostrar esta creencia. Sin embargo, su influencia es poco más que anecdótica, puesto que no supone más de un 10% en la mayoría de casos.

Lo que sí que parece una evidencia es que las personas que desayunan suelen quemar más energía en actividades físicas durante las horas de la mañana. Un estudio de la 'American Journal of Clinical Nutrition' demostró cierta correlación entre la primera comida del día y una mañana más o menos sedentaria, la cual podría demostrar que, en efecto, la gente que no desayuna se encuentra con menos fuerza y reduce involuntariamente sus niveles de ejercicio físico.

¿Tan buena cara tiene la gente que desayuna? (iStock)
¿Tan buena cara tiene la gente que desayuna? (iStock)

¿Engordaré más si no desayuno?

El no desayunar, tal y como se indica en la primera pregunta, se asocia a unas comidas más copiosas durante el resto del día, lo que solemos relacionar con un exceso de grasa en nuestro organismo. Ante esta idea, varios proyectos de investigación, en los cuales se asignó al azar qué participantes debían saltarse, o no, el desayuno, no han encontrado ninguna evidencia de que al prescindir de esta comida se incremente el peso. Ante la ausencia de correlación, Chowdbury y Betts proponen la posibilidad de que desayunar solamente sea un indicador de preocupación por tener un estilo de vida saludable. Es decir, que más que proteger contra la obesidad, en realidad las personas que desayunan cuidan más de su dieta en general, también durante el resto del día.

¿Y desde un punto de vista alimenticio?

En esta pregunta ocurre algo parecido que en la anterior, puesto que el desayuno, al igual que no garantiza el tener un cuerpo estupendo; tampoco es la clave para llevar una dieta equilibrada. Como es lógico, no tiene nada que ver desayunar huevos fritos, panceta y salchichas con comer un par de piezas de fruta y cereales. Sí que es cierto que en el segundo caso nos será más fácil alcanzar determinados valores nutricionales, puesto que en otras comidas no es tan sencillo introducir nutrientes esenciales como el calcio, hierro, sodio o diversas vitaminas.

También se han encontrado evidencias que demuestran que un desayuno saludable puede mejorar el rendimiento en ejercicios de resistencia y regular los niveles de glucosa en sangre en determinados casos de diabetes. Sin embargo, en rasgos más generales, la salubridad de una dieta no depende tanto del desayuno en sí, sino de los alimentos que se introducen en este.

¿Nuestra vida será más saludable si desayunamos?

La respuesta es tan clara como abierta: depende. “Aunque la cultura popular diga que sí, no existen evidencias científicas lo suficientemente fuertes”, señalan los autores del artículo. No hay que olvidar que la nutrición y la dietética son unos campos en constante investigación en los que aparecen nuevos resultados constantemente –no siempre coherentes los unos con los otros–. Además, cada persona tiene unas necesidades alimenticias específicas y en lo que respecta al desayuno, al igual que en el resto de comidas, cada cual debe buscar lo que sea mejor para su organismo.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios