Amenabar recupera el uso residencial de un solar en Madrid para levantar 76 viviendas
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ANTIGUO EDIFICIO DE OFICINAS

Amenabar recupera el uso residencial de un solar en Madrid para levantar 76 viviendas

Amenabar compró este verano un edificio de oficinas que derribará para levantar una promoción de 76 viviendas, recuperando de esta manera el uso residencial de esta parcela

Foto: Zamenhof 22. (Amenabar)
Zamenhof 22. (Amenabar)
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Madrid apenas tiene suelo finalista en la capital para levantar viviendas. Una situación que ha llevado a promotores e inversores inmobiliarios a tirar de ingenio para hacerse con las escasas parcelas que salen a la venta al mercado.

Comprar un edificio en pleno centro de Madrid que no tenga agotada su edificabilidad, como hizo Dazia Capital en Alcalá 141 para construir pisos de lujo, una subestación eléctrica para levantar viviendas —como hicieron Grupo Ibosa en Sainz de Baranda (Iberdrola) o la propia Dazia en Mazarredo (Naturgy)— o recuperar el uso residencial de edificios o solares que inicialmente eran residenciales, pero sobre los que se construyeron oficinas o naves industriales, son operaciones cada vez más frecuentes en el mercado residencial de Madrid capital.

El último en hacerlo es Amenabar. En junio de 2021, compró un edificio de oficinas en uno de los grandes pulmones verdes de Madrid capital, la Quinta de los Molinos, en el barrio de El Salvador, en San Blas. Un edificio que había estado arrendado como oficinas y que la promotora derribará en unos meses para levantar una promoción de 76 viviendas, recuperando de esta manera el uso residencial de esta parcela.

La promotora derribará en unos meses el edificio de oficinas para levantar 76 viviendas

Quinta de los Molinos tiene una extensión global de 286.629 metros cuadrados, de los cuales, tal y como contemplaba el Plan General de Madrid de 1984, el 75% debía dedicarse a zonas verdes, es decir, a un gran parque —unas 25 hectáreas—. Asimismo, fijaba una edificabilidad de 100.000 metros cuadrados para levantar un máximo de 500 viviendas con un máximo, también, de cinco alturas y equipamientos. Los 6.500 metros edificables que debían cederse al consistorio madrileño —el 10% de cesión obligatoria que aún sigue vigente en el planeamiento actual— fueron sustituidos por otros de equivalente edificabilidad y valor en Barajas.

De aquel planeamiento surgieron uno de los grandes pulmones verdes de la capital y dos parcelas edificables. En cada una de ellas estaban proyectadas 250 viviendas, pero también edificios de uso comercial o de oficinas, como el que adquirió este verano Amenabar y cuyo uso original de residencial va a recuperar para levantar una promoción de 76 viviendas. Una parcela de 4.000 metros cuadrados y una edificabilidad de 9.000 metros.

La promotora tiene previsto derribar el actual edificio existente, ya sin inquilinos, durante 2022 y arrancar las obras de unas viviendas cuyos precios parten desde 400.000 euros (dos dormitorios) a 475.000 (tres dormitorios), con garaje y trastero. El proyecto se levantará en la calle Doctor Zamenhof 22 y está teniendo mucha demanda, puesto que ya se están cerrando las primeras citas con posibles compradores.

placeholder Zamenhof 22. (Amenabar)
Zamenhof 22. (Amenabar)

A favor del proyecto juegan dos puntos. Por un lado, Amenabar no tendrá competencia en obra nueva en la zona. Es el único proyecto de nueva construcción en el barrio, y se encuentra en un entorno privilegiado, rodeado de naturaleza, junto a grandes espacios verdes, como es el parque de la Quinta de los Molinos, con más de 25 hectáreas de almendros, olivos, pinos, eucaliptos y jardines y, al mismo tiempo, a escasos metros del parque Quinta Torre Arias, con más de 30 especies arbóreas y 17 hectáreas de extensión.

El proyecto apuesta por la sostenibilidad y los espacios verdes. Así, por ejemplo, el diseño corre a cargo del estudio Morph, que ha buscado aprovechar al máximo la iluminación natural mediante amplios ventanales, múltiples terrazas de hasta 125 metros cuadrados y barandillas de vidrio. Por su parte, Rocío Sainz de Rozas ha sido la encargada de integrar el jardín y los espacios verdes, con el paisaje, mientras que la encargada del diseño interior de las viviendas ha sido Natalia Zubizarreta con el uso de maderas, piedras y fibras vegetales.

Además, las viviendas de ático contarán con la posibilidad de disponer de piscina o zona de barbacoa en las terrazas superiores, y las viviendas de bajo, con zona de mobiliario tipo cenador. No obstante, entre las zonas comunes también destacan una piscina desbordante, un relajante solárium o una zona 'chill out', así como una zona para juegos destinada a los niños, gimnasio o club social.

Un barrio joven y verde

El Salvador, en el distrito de San Blas, es un barrio relativamente joven en el que destacan varios edificios históricos de oficinas como el Edificio 3M, el Edificio Anaya, el Edificio Coca-Cola España, el Edificio Crisalis o el antiguo centro de procesos de datos del Banco Popular Español. Pero también construcciones como el Palacio Cort, a escasos metros de la futura promoción de Amenabar, cuya construcción data de 1925, una de las más antiguas de la zona.

placeholder Vista aérea de la Quinta de los Molinos.
Vista aérea de la Quinta de los Molinos.

El palacete se levanta en la Quinta de los Molinos, unas antiguas tierras de labor que pertenecieron al conde de Torre Arias, y que regaló a César Cort y Botí en 1920, un arquitecto alicantino, como explica el Colegio de Arquitectos de Madrid (COAM) en su 'Guía de arquitectura de Madrid', "que convirtió esta propiedad en una villa —palacete— de recreo con explotación agrícola, al estilo de las que tuvieron algunos nobles en los pueblos cercanos de la capital".

César Cort "fue adquiriendo más terreno hasta llegar a tener una extensión de más de 28 hectáreas, en donde construyó una serie de edificios, fuentes, estanques, depósito de agua, pista de tenis, molinos de viento, entre caminos y veredas. Todos ellos rodeados de una vegetación de origen mediterráneo, en la que abundan los almendros, olivos y árboles de gran tamaño".

Tras su muerte, los herederos cedieron dos terceras parte del terreno al Ayuntamiento de Madrid y el jardín se abrió al público. Respecto al palacete, después de varios intentos de darle un nuevo uso, fue cedido a la Fundación Magistralia para instalar una escuela de música.

Madrid apenas tiene suelo finalista en la capital para levantar viviendas. Una situación que ha llevado a promotores e inversores inmobiliarios a tirar de ingenio para hacerse con las escasas parcelas que salen a la venta al mercado.

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