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¿Por qué se sitúa el ‘Reloj del juicio final’ a solo 90 segundos del Apocalipsis?
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SUENA UNA ''ALARMA PARA TODA LA HUMANIDAD''

¿Por qué se sitúa el ‘Reloj del juicio final’ a solo 90 segundos del Apocalipsis?

La hora está más cerca del fin del mundo que cuando estalló la bomba de Hiroshima. ¿Se puede detener el ''Doomsday Clock''?

Foto: La guerra de Ucrania podría ser el detonante de una escalada nuclear, pero hay más amenazas (Doomsday Clock)
La guerra de Ucrania podría ser el detonante de una escalada nuclear, pero hay más amenazas (Doomsday Clock)

El Doomsday Clock o “Reloj del Apocalipsis o del Juicio Final” ha movido sus terribles manecillas. Este reloj arrancó su cuenta por primera vez en 1947. Sus “padres” fueron los mismos científicos estadounidenses que idearon el Proyecto Manhattan, con Albert Einstein a la cabeza. Habían ayudado a la creación de las primeras armas nucleares durante la Segunda Guerra Mundial y querían que el mundo fuera responsable de su uso.

Cuando la URSS logró probar su primera bomba atómica en 1949, el Doomsday Clock se puso a tan solo tres minutos de marcar el Apocalipsis. Era la Guerra Fría, pero ahora décadas después estamos a escasos 90 segundos.

Foto: Fuente: iStock

En la actualidad, el Doomsday Clock están regulado por el Boletín de la Junta de Ciencia y Seguridad de Científicos Atómicos, donde hay nada menos que 10 premios Nobel. Y su advertencia está clara: “El Reloj del Juicio Final está sonando una alarma para toda la humanidad. Estamos al borde de un precipicio. Pero nuestros líderes no están actuando a la velocidad o escala suficiente para asegurar un planeta pacífico y habitable”, ha asegurado una de sus miembros, Mary Robinson, presidente de The Elders (la ONG que creo Nelson Mandela para promocionar la paz) y ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Ninguno veremos llegar el reloj a medianoche: si las manecillas se juntan, significa que algún acontecimiento (o varios a la vez) han acabado con la humanidad. Ahora mismo, la Guerra de Ucrania podría ser el detonante de una escalada nuclear, pero también vivimos bajo la amenaza de la crisis climática y del colapso de instituciones globales debido al avance de la tecnología o amenazas biológicas como el covid.

Una nueva y peligrosa “tercera era nuclear”

El último tratado de armas nucleares que firmó Rusia y Estados Unidos, el denominado New START, está en peligro. Expirará en febrero de 2026 y, con su fin, se “eliminarían las inspecciones mutuas, estimularía una carrera armamentista nuclear y aumentaría la posibilidad de un intercambio nuclear”, aseguran.

Además, en la ecuación también se encuentra la “considerable expansión de China”: el Departamento de Defensa de EE. UU. afirma que Beijing puede quintuplicar su arsenal para 2035 y pronto podría rivalizar con las capacidades nucleares de Estados Unidos y Rusia, con consecuencias impredecibles para la estabilidad.

Foto: El Sermat ICBM también llamado Satán 2. (Roscosmos)

También Corea del Norte ha intensificado considerablemente sus pruebas de misiles de mediano y largo alcance e Irán sigue aumentando su capacidad de enriquecimiento de uranio. También India es una amenaza, ya que continúa modernizando un arsenal nuclear que cuenta con 160 ojivas.

“Incluso si se evita el uso nuclear en Ucrania, la guerra ha desafiado el orden nuclear, el sistema de acuerdos y entendimientos que se han construido durante seis décadas para limitar los peligros de las armas nucleares”, asegura otro de los responsables del “Doomsday Clock”, Steve Fetter, miembro del Comité de Seguridad Internacional y Control de Armas de la Academia Nacional de Ciencias y miembro de la Junta de Ciencia y Seguridad (SASB).

Añade a la receta una crisis climática y bio-amenazas y remueve con mucha desinformación

La guerra de Ucrania también “socava los esfuerzos globales para combatir el cambio climático. Se ha aumentado la inversión en gas natural, precisamente cuando lo deberíamos de estar reduciendo. Después del parón del covid, las emisiones globales de dióxido de carbono alcanzaron un récord histórico.

Los extremos climáticos ya son una realidad: los países de África Occidental han experimentado las inundaciones más letales de su historia, el hemisferio norte sufre cada verano sequías persistentes e incluso a Pakistán llegó, según sus palabras, un “monzón con esteroides” que inundó un tercio del país.

Las pandemias como el covid ya no sucederán una vez cada siglo

Las pandemias como el covid ya no sucederán una vez cada siglo. “El número total y la diversidad de brotes de enfermedades infecciosas ha aumentado significativamente desde 1980, con más de la mitad causados ​​por enfermedades zoonóticas (es decir, enfermedades que se originan en animales y se transmiten a humanos). Como tal, las zoonosis ponen a la población humana en riesgo significativo de pandemias”. Por no hablar de lo fácil que ahora resulta obtener y modificar patógenos y así crear una pandemia directamente desde un laboratorio.

La desinformación cibernética aumenta la percepción de riesgo en todo el mundo. Además, en China, se usa extensivamente tecnologías de vigilancia que atentan contra los derechos humanos. Por si fuera poco, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha amenazado en reiteradas ocasiones a disparar un arma contra los satélites Starlink de EE.UU.: sería “el apagón” total.

“La ciencia es clara, pero falta voluntad política. Esto debe cambiar en 2023 si queremos evitar una catástrofe. Nos enfrentamos a múltiples crisis existenciales. Los líderes necesitan una mentalidad de crisis”, asegura Mary Robinson.

El Doomsday Clock o “Reloj del Apocalipsis o del Juicio Final” ha movido sus terribles manecillas. Este reloj arrancó su cuenta por primera vez en 1947. Sus “padres” fueron los mismos científicos estadounidenses que idearon el Proyecto Manhattan, con Albert Einstein a la cabeza. Habían ayudado a la creación de las primeras armas nucleares durante la Segunda Guerra Mundial y querían que el mundo fuera responsable de su uso.

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