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Ratones Jedi: las científicas españolas que se inspiran en 'Star Wars' contra el cáncer
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NUEVAS TÉCNICAS contra el cáncer

Ratones Jedi: las científicas españolas que se inspiran en 'Star Wars' contra el cáncer

Una investigación publicada en 'Cell' identifica las características de las células que resisten la inmunoterapia contra el cáncer, un primer paso para mejorar este tratamiento

Foto: Células tumorales. (CSIC)
Células tumorales. (CSIC)

Aunque con frecuencia abusamos de símiles bélicos y de la palabra 'lucha' cuando nos referimos al cáncer, cuesta resistirse a este tipo de comparaciones. Forman parte de la historia, del cine, de la literatura y hasta de la actualidad. En definitiva, a veces la guerra nos ayuda a entender mejor la evolución de una enfermedad o la investigación médica que permite lograr avances. De vez en cuando, incluso los propios científicos hacen un guiño a referencias culturales para hablar de su trabajo. El último ejemplo va más allá de lo habitual, porque no se trata de un contexto divulgativo, sino que acaba de publicarse en la prestigiosa revista científica 'Cell'. Investigadoras españolas echan mano del universo de 'Star Wars' como inspiración para su trabajo frente a los tumores de mama más agresivos: “En nuestro laboratorio, el cáncer es el lado oscuro y la ciencia es la fuerza”.

Estas palabras son de la primera autora del artículo, Pilar Baldominos, que realiza su tesis doctoral en la Universidad Politécnica de Valencia y que en la actualidad se encuentra en el Dana-Farber Cancer Institute de la Universidad de Harvard (EEUU), precisamente en un laboratorio que dirige otra destacada oncóloga española que también firma el trabajo, Judith Agudo Cantero. ¿En qué consisten sus avances? Estudiando el cáncer de mama triple negativo, muy complejo y de mal pronóstico, han encontrado células tumorales que sobreviven a la acción del sistema inmunitario y a la inmunoterapia, el tipo de tratamiento más avanzado, explicando por qué sucede y abriendo la puerta a nuevas soluciones. Por muy sesuda que pueda parecer una publicación científica, esta haría las delicias de los aficionados a 'La guerra de las galaxias'. El motivo es que los ratones que han utilizado se llaman JEDI (de Just eGFP Death Inducer), como los caballeros que defienden la paz en el universo de 'Star Wars', y la técnica, PADMEseq (Photoconversion of Areas to Determine Micro Environments), en referencia a Padmé Amidala Skywalker, el personaje que interpreta Natalie Portman.

Foto: Tumor cerebral. Foto: Pixabay

“Un tumor no deja de ser un fallo visible del sistema inmunitario”, explica Baldominos en declaraciones a Teknautas desde Boston. En teoría, nuestro organismo debería eliminar células defectuosas, pero en ocasiones se le pueden escapar y dar lugar a un tumor. Frente a los tratamientos contra el cáncer más clásicos y agresivos, como la cirugía, la quimioterapia o la radioterapia, en los últimos años ha surgido con fuerza la inmunoterapia, que consiste en estimular las defensas naturales para que el sistema inmunitario vuelva a desequilibrar la balanza a su favor. Gracias a ese 'pequeño empujón', la mayoría de las células tumorales pueden ser eliminadas. Sin embargo, en esta investigación “hemos encontrado y hemos podido caracterizar a la pequeña población que sobrevive”.

Esas células resistentes tienen unas características muy concretas y forman una especie de pequeño vecindario al que no pueden entrar las células del sistema inmunitario que deberían matarlas, porque generan a su alrededor un ambiente hostil para ellas. Aunque parecen “dormidas” tras el tratamiento, tienen la capacidad de generar un nuevo tumor. La joven investigadora ha desarrollado la nueva técnica PADME, que permite “diseccionar esos micro-vecindarios dentro de un tumor para saber qué células viven ahí dentro”. Uno de sus hallazgos es que las pocas células del sistema inmunitario que consiguen penetrar en ese reducto del tumor no son efectivas y que la inmunoterapia no las puede ayudar.

Los ratones clave para el avance

Este descubrimiento ha sido posible gracias a los ratones Jedi, que fueron desarrollados por la otra investigadora española, Judith Agudo. En estos roedores, los linfocitos (células del sistema inmunitario) reconocen una proteína verde fluorescente como diana a la que tienen que atacar. “Por primera vez podemos ver este proceso. Cuando los linfocitos hacen su trabajo, la inmensa mayoría del tumor es eliminado. El problema era poder estudiar las pocas células tumorales que quedaban, pero ahora, al ser verdes, las podemos identificar aunque sean muy pocas y sabemos que son resistentes porque siguen teniendo la diana”, comenta la experta. Con estos animales y el desarrollo de la nueva técnica, las investigadoras españolas han comprobado que el sistema inmunitario ejerce una presión sobre las células tumorales, pero que estas se adaptan generando un ambiente hostil para las células que tratan de eliminarlas. El modelo permite analizar como nunca antes la interacción entre los linfocitos y las células tumorales.

placeholder Pilar Baldominos, en el centro, con sus compañeros. (Dana-Farber Cancer Institute)
Pilar Baldominos, en el centro, con sus compañeros. (Dana-Farber Cancer Institute)

Aunque se trata de experimentos con animales y, por lo tanto, hay que ser prudentes a la hora de extrapolar los resultados al ser humano, este trabajo “sirve para entender por qué unos pacientes responden y otros no, o por qué lo hacen, pero solo parcialmente, y esto puede ayudar a desarrollar mejores criterios de selección de los tratamientos”. A más largo plazo, se están sentando las bases para mejorar la inmunoterapia. “Identificar el problema siempre es el primer paso para poder ponerle solución”, afirma la investigadora.

Precisamente, los mecanismos de escape que utiliza el tumor (más específicamente, esas células que se atrincheran) para sobrevivir a la respuesta inmune pueden convertirse en nuevas dianas terapéuticas para atacarlo. El artículo publicado en 'Cell' es la base para nuevos avances. “Estamos trabajando en diferentes aspectos, pero sobre todo esperamos poder entender cómo se forman estos vecindarios hostiles y cómo ayudar a las células del sistema inmunitario que viven dentro para que le den la vuelta a la tortilla”, explica.

Foto: James P. Allison (izquierda) y Tasuko Honjo, los ganadores del Nobel de Medicina 2018

Su contribución podría ser muy importante porque la inmunoterapia ha creado muchas expectativas contra el cáncer, pero todavía se enfrenta a muchos obstáculos y no está dando todos los resultados que se esperaban. En 2018, el Premio Nobel de Medicina fue para el estadounidense James Allison y para el japonés Tasuku Honjo, precisamente, porque sus investigaciones habían contribuido al desarrollo de estas nuevas terapias. En teoría, debería ser un tratamiento menos agresivo para las células sanas, porque se basa en reforzar las defensas propias, y muy eficaz frente a tumores resistentes. De hecho, para el cáncer de mama triple negativo, que representa un 15% de los casos, ya se ha convertido en una de las principales terapias. Sin embargo, solo un 20% de las pacientes responden al tratamiento de manera permanente.

En qué ayuda 'Star Wars'

Todo este trabajo habría sido igual de relevante científicamente sin recurrir a la nomenclatura de 'Star Wars', pero desde luego habría sido menos divertido para quien lo ha protagonizado y habría llamado menos la atención de otros investigadores y del público en general. Jedi es el nombre que en su día dio Judith Agudo al ratón que desarrolló para poder realizar este tipo de ensayos. “A raíz de eso, hicimos un concurso en el laboratorio para encontrar nombre a la nueva técnica que habíamos desarrollado y la verdad es que el acrónimo PADME define muy bien en qué consiste”, asegura Baldominos, porque Photoconversion of Areas to Determine Micro Environments podría traducirse como 'fotoconversión de áreas para diseccionar microambientes'.

Claro, que este tipo de ideas frikis tienen que encontrar un ambiente adecuado, al igual que las células: “Todo el laboratorio es bastante fan de la saga”, asegura la investigadora de la Universidad Politécnica de Valencia. En cualquier caso, considera que ayuda mucho en otra de las tareas cada vez más importantes para los científicos: la divulgación. “Enseñar con metáforas y cosas que todos podemos identificar ayuda mucho. No es lo mismo hablar de una cosa tan abstracta como linfocitos y antígenos que de un caballero jedi”, añade.

Aunque con frecuencia abusamos de símiles bélicos y de la palabra 'lucha' cuando nos referimos al cáncer, cuesta resistirse a este tipo de comparaciones. Forman parte de la historia, del cine, de la literatura y hasta de la actualidad. En definitiva, a veces la guerra nos ayuda a entender mejor la evolución de una enfermedad o la investigación médica que permite lograr avances. De vez en cuando, incluso los propios científicos hacen un guiño a referencias culturales para hablar de su trabajo. El último ejemplo va más allá de lo habitual, porque no se trata de un contexto divulgativo, sino que acaba de publicarse en la prestigiosa revista científica 'Cell'. Investigadoras españolas echan mano del universo de 'Star Wars' como inspiración para su trabajo frente a los tumores de mama más agresivos: “En nuestro laboratorio, el cáncer es el lado oscuro y la ciencia es la fuerza”.

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