han revolucionado el tratamiento contra el cáncer

Nobel de Medicina para los padres de la inmunoterapia por su lucha contra el cáncer

James P. Allison y Tasuku Honjo se alzan con el primero de los galardones entregados en esta semana de premios Nobel

Foto: James P. Allison (izquierda) y Tasuko Honjo, los ganadores del Nobel de Medicina 2018
James P. Allison (izquierda) y Tasuko Honjo, los ganadores del Nobel de Medicina 2018

La Fundación Nobel acaba de anunciar los ganadores del Nobel de Fisiología y Medicina 2018, que se va a manos de James P. Allison y Tasuku Honjo, considerados los padres de la inmunoterapia, el método más efectivo hasta ahora para luchar contra el cáncer. El descubrimiento hecho por Allison y Honjo parte de la habilidad del sistema inmune para atacar las células cancerosas liberando una sustancia que actúa como 'freno'. Esta idea ha revolucionado el tratamiento contra la enfermedad.

James P. Allison (70 años), investigador del Centro de Cáncer MD Anderson de Houston (EEUU), estudió una proteína que funciona como 'freno' en el sistema inmunitario. El científico se dio cuenta del potencial de liberar este mecanismo y lograr que las células inmunes atacaran a los tumores. Allison fue capaz de desarrollar este concepto en un nuevo tratamiento para los enfermos de cáncer. El pasado junio entrevistamos en Teknautas a James P. Allison, puedes leer aquí el encuentro al completo.

Por su parte, Tasuku Honjo (76 años), investigador de la Universidad de Kioto (Japón), descubrió una proteína dentro de las células inmunes y desveló que también funciona como una especie de 'freno', pero con un mecanismo de acción diferente. Las terapias basadas en su descubrimiento demostraron ser sorprendentemente efectivas en la lucha contra el cáncer.

James Allison, en el Palacio del Marqués de Salamanca, Madrid. (Kike Para / FBBVA)
James Allison, en el Palacio del Marqués de Salamanca, Madrid. (Kike Para / FBBVA)

Hasta los hallazgos de ambos científicos, el progreso en los tratamientos había sido muy modesto. La inmunoterapia ha revolucionado el tratamiento contra el cáncer y ha cambiado de forma radical la forma en la que ahora se ataja esta enfermedad que sigue matando a millones de personas cada año.

La idea de la inmunoterapia puede parecer intuitiva pero tuvieron que pasar muchas décadas hasta que, en 2011, la FDA estadounidense aprobó por primera vez Yervoy, un medicamento contra el melanoma basado en la idea que James P. Allison comenzó a perseguir en los años ochenta. Hoy en día Yervoy y otros fármacos basados en su principio activo, el ipilimumab, han sido aplicados a más de 100.000 personas, salvan o alargan la vida a muchas de ellas y generan más de 5.000 millones de euros anuales en ventas.

El cáncer abarca muchas tipologías pero todas se caracterizan por una proliferación descontrolada de células defectuosas con la capacidad de extenderse a órganos y tejidos sanos. Existen una serie de tratamientos (radioterapia, quimioterapia, cirugía...) pero, dependiendo del tipo de cáncer y de su nivel de avance, este sigue siendo muy complejo de tratar. Por eso técnicas novedosas como las desarrolladas por Allison y Honjo son tan cruciales para combatirlo.

La propiedad fundamental de nuestro sistema inmune es su habilidad para discriminar entre células 'propias' y 'ajenas', de forma que las bacterias invasoras, virus y otros peligros pueden ser atacados y eliminados. Las llamadas células T son fundamentales en este proceso. Este tipo de célula contiene unos receptores que se acoplan a estructuras que reconoce como 'ajenas', lo que desencadena la reacción defensiva del sistema inmune. Sin embargo, se necesita también la entrada en acción de proteínas concretas para que las células T inicien este mecanismo de defensa. El trabajo de Allison y Honjo para identificar y demostrar estas proteínas y usarlas en la lucha contra el cáncer es lo que les ha valido hoy el Nobel.

El Nobel de medicina se lo llevaron el año pasado los investigadores Jeffrey Hall, Michael Rosbash y Michael Young por sus estudios sobre los mecanismos fundamentales que rigen los ritmos circadianos y las posibles consecuencias terapéuticas que sus estudios, sobre los genes y proteínas que están involucradas, podrían tener en desórdenes del sueño y otras patologías.

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