La vacuna rusa se acerca a Europa: por qué la autorización de la Sputnik V ya no es tabú
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Aún quedan bastantes barreras

La vacuna rusa se acerca a Europa: por qué la autorización de la Sputnik V ya no es tabú

La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) comienza a estudiar la vacuna de Rusia tras sus buenos resultados, pero se mantienen las dudas sobre su producción y suministro

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Foto: Reuters

La Unión Europea se está quedando atrás en el ritmo de vacunación en comparación con EEUU o el Reino Unido y espera que la llegada de nuevas opciones le permita acercarse a su objetivo: un verano con la mayor parte de la población inmunizada contra el covid. Tras autorizar el uso de las vacunas de Comirnaty (Pfizer y BioNTech), Moderna y AstraZeneca, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) está en proceso de dar luz verde a otras cuatro. La más cercana es la de Janssen (Johnson & Johnson), que casi con toda seguridad recibirá el visto bueno el próximo jueves, 11 de marzo. En proceso de estudio se sitúan Novavax (EEUU) y CureVac (Alemania) y otra candidata que hace tan solo algunos meses parecía imposible: la rusa Sputnik V.

La EMA lo anunció esta semana: la vacuna del Centro Nacional Gamaleya de Epidemiología y Microbiología de Rusia entraba en el proceso de evaluación continua, el primer paso de cara a su comercialización. Algunos países, ante la escasez de dosis, no han tenido paciencia y ya la han autorizado por su cuenta. Es el caso de Hungría y Eslovaquia; aunque otros, como Croacia y la República Checa, tampoco descartan esta opción. Lo cierto es que aún queda camino por recorrer. Si el organismo regulador europeo ve más beneficios que riesgos, aún faltaría una solicitud de aprobación condicional.

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En cualquier caso, la posibilidad de que Sputnik V —la vacuna que lleva el nombre del primer satélite espacial, lanzado por la URSS en 1957— acabe en el brazo de los europeos parece más cerca que nunca. Sería todo un hito para la ciencia rusa después de meses de polémica y desconfianza hacia el fármaco. A pesar de las reticencias iniciales, las evidencias científicas parecen avalar el producto. Cuestiones distintas son la logística y la geopolítica. Si los rusos quieren reconquistar influencia internacional, ¿serán capaces de producir las dosis suficientes?

Una vacuna original

El fármaco de Gamaleya utiliza como vector adenovirus humanos y se administra en dos dosis, separadas por un intervalo de 21 días. Curiosamente, Rusia aprobó su comercialización en agosto, antes de que se iniciaran los ensayos clínicos en fase 3, que a partir del verano incluyeron a unos 31.000 voluntarios de Rusia y Bielorrusia. El resultado fue una eficacia del 91,6%, según los datos publicados en la revista 'The Lancet', solo superada por los ensayos de Pfizer-BioNTech y Moderna.

Estas dos últimas son vacunas basadas en ARN y fueron las primeras en llegar a España, pero tras ellas han aparecido las que emplean adenovirus, un patógeno que causa resfriados. En este caso, este virus sirve para llegar hasta las células humanas, pero se modifica genéticamente para que no se pueda replicar y, por lo tanto, no cause la enfermedad. La de AstraZeneca utiliza un adenovirus de chimpancé y la de Janssen, la única que se administra en una sola dosis, un adenovirus humano.

El objetivo es utilizar estos virus como vehículos que transportan un gen que codifica la proteína S del SARS-COV-2, es decir, la que utiliza el coronavirus para entrar en las células. Así, el sistema inmunitario reconocerá al invasor si la persona vacunada se infecta. Sin embargo, la tecnología de Gamaleya es realmente original: se trata de la única que utiliza dos vectores distintos, ambos adenovirus humanos. El que se aplica en la primera dosis es el adenovirus 26 (Ad26) y el de la segunda, el adenovirus 5 (Ad5).

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Foto: EFE.

"La estrategia es buena", asegura el vacunólogo José Antonio Navarro Alonso, "porque son adenovirus humanos distintos y entre ellos no hay inmunidad cruzada o es insignificante". ¿Esto qué significa? La idea es que "los anticuerpos que produce el sistema inmunitario después de la primera dosis, frente al adenovirus 26, no interfieren con la segunda dosis, porque es un adenovirus distinto, así que no neutralizan este vehículo, que vuelve a llevar el antígeno hasta las células". Así se refuerza la respuesta inmune intentando que la protección sea más duradera.

Precisamente, lo que tiene que hacer ahora la EMA es evaluar la inmunogenicidad (la capacidad que tiene un antígeno de activar el sistema inmunitario e inducir una respuesta inmune), la eficacia (según los datos de la enfermedad en los grupos que recibieron la vacuna y el placebo), la calidad y la seguridad del producto. "Si cumple todos estos requisitos, se puede aprobar y tendríamos otra vacuna más que sumar para conseguir el objetivo de vacunar en menos tiempo", comenta el experto.

Historia de una desconfianza

Entonces, ¿por qué Sputnik V generó tantas dudas al principio? "La EMA no había participado en ningún momento en el proceso de evaluación o desarrollo de esta vacuna y se empezó a administrar en Rusia cuando todavía no había completado la fase 3 de ensayos clínicos. Básicamente, no había ninguna información científica", apunta Amós García Rojas, presidente de la Asociación Española del Vacunología (AEV). Todo cambió tras la publicación de 'The Lancet', con "resultados muy buenos", afirma el experto, que ahora hacen pensar que "si Gamaleya aporta en el dosier la información que cuadra con los criterios de la EMA", la autorización saldrá adelante.

Sin embargo, hace unos meses la guerra propagandística y la ausencia de datos habían generado suspicacias. Después de que Pfizer se adelantara al resto anunciando sus resultados preliminares (que tampoco había publicado en revistas científicas), a los rusos les faltó tiempo para saltar a la palestra para decir que los suyos eran igual de buenos. Gamaleya presume de tener la primera vacuna autorizada frente al covid, ya en agosto, con el anuncio solemne del presidente Vladimir Putin incluido, aunque no era más que un registro extraordinario que no tenía validez fuera de Rusia.

Incluso tras la publicación de los primeros datos de los ensayos en 'The Lancet' (en septiembre, recogían conclusiones de las fases 1 y 2) , la desconfianza se mantenía. Un grupo de científicos occidentales criticó los resultados en una carta abierta, porque no los consideraba fiables. Y no era una resurrección del Telón de Acero, puesto que otros científicos rusos manifestaron dudas similares en una misiva posterior.

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Vacunación en Venezuela con Sputnik V. Foto: EFE.

Resultados más recientes, también publicados en 'The Lancet', pero ya referidos a la fase 3 de los ensayos clínicos, han disipado muchas dudas científicas. Así que muchos no lo han dudado y han recurrido a la vacuna rusa: ya hay 40 países que le han dado autorizaciones, muchos de América Latina, varios de África y la mayoría de las repúblicas exsoviéticas. Lo que no entraba en el guion es que ocurriera dentro de la propia Unión Europea antes de la luz verde de la EMA, pero así ha sido. Hungría y Eslovaquia, países muy próximos a Putin, también han apostado por Sputnik V.

"Existen mecanismos de autorización de comercialización de urgencia y cada Estado los articula dentro de su normativa nacional, a través de figuras como el uso compasivo o usos especiales, para traer fármacos que no están autorizados en Europa. Eso sigue siendo potestad de los países y se utiliza en otros casos", explica Raquel Carnero, consultora de la industria farmacéutica, especialista en regulación y vacunas. Aun así, el hecho de que algunos países se hayan desmarcado de la estrategia de la Comisión Europea para la adquisición de vacunas no sentó nada bien en Bruselas. Tras hablar con Putin, la canciller Angela Merkel aseguró hace poco más de un mes que cualquier vacuna, incluida la rusa, sería bienvenida si la autoriza la EMA.

Foto:  La nueva ministra de Sanidad, Carolina Darias. (EFE)

En esas estamos, aunque con la enésima polémica en torno a Sputnik V, relacionada esta vez con el envío de la solicitud a la agencia reguladora. "Mandaron el dosier por una plataforma equivocada, es un poco raro, un error de principiante", explica Carnero. "Lo enviaron a través de una compañía alemana a una página de apoyo que no se utiliza para las vacunas, así que la EMA dijo que no había recibido nada, los rusos decían que sí y al final se vio que lo habían hecho por donde no era". Al margen de esta anécdota de última hora, que ha contribuido a retrasar el procedimiento, todo sigue el curso normal de otras vacunas. "Debería ser cuestión de semanas, los datos son buenos y no tiene por qué haber problemas", apunta la experta. Para hacernos una idea, el proceso de Janssen, que debería culminar ahora, comenzó en diciembre.

No es lo mismo autorizar que comprar

Con respecto a todas las anteriores, solo hay un aspecto que puede marcar la diferencia y, posiblemente, suponer algún obstáculo. "Sería la primera en fabricarse fuera de Europa o EEUU, que tienen un convenio de reconocimiento mutuo, así que habría que inspeccionar los centros de producción y ahora, precisamente con el covid, es difícil realizar este tipo de auditorías en las plantas", comenta. El dosier que presenta un solicitante incluye a los fabricantes y, de hecho, la autorización se concede para productores específicos. Si más tarde cambian, es necesario realizar una modificación de la autorización.

En realidad, son los rusos quienes han tardado en llamar a la puerta de Europa, y no al revés

En todo este procedimiento, la agencia europea delega en los organismos nacionales, como la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). "La EMA no tiene personal propio para estas cuestiones, sino una red satélite de agencias, con sus respectivos funcionarios", comenta Carnero. Así que elige un país (que no da a conocer) para realizar la evaluación y otro que se encarga de supervisarla. "Entre los dos emiten una opinión que luego va a la comisión que propone autorizar o rechazar la petición" y, en el caso de las vacunas del covid, su trabajo es lo que se denomina 'rolling review', es decir, que revisan los datos casi al tiempo que se van generando para acelerar el proceso. La diferencia con las otras vacunas es que Gamaleya no presentó su propuesta desde el inicio de la investigación.

No obstante, los expertos consultados consideran que la EMA es bastante transparente, un organismo independiente que se mantiene al margen de los tejemanejes políticos. "Si Gamaleya no ha presentado antes el dosier, la agencia no puede iniciar el procedimiento", comenta Navarro Alonso. Así que, en realidad, son los rusos quienes han tardado en llamar a la puerta de Europa, y no al revés: "A lo mejor es que no somos los primeros de su lista", apunta Carnero. En cualquier caso, el campo de las vacunas "no es ajeno al juego de ajedrez entre las grandes potencias", reconoce García Rojas, que están "claramente implicadas en el juego geoestratégico de poder". Así Rusia "ha dejado a buen precio sus vacunas a los países latinoamericanos y China está trabajando con África, que es uno de sus grandes terrenos de expansión".

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Vacunación en República Dominicana con una de las vacunas chinas. Foto: EFE.

Ante tanta demanda, la producción de Gamaleya en Rusia parece quedarse corta. Algunos cálculos hablan de que ya se han comprometido unos 1.200 millones de dosis si sumamos toda la demanda que tiene actualmente Sputnik V. Por eso, se ha anunciado la fabricación de la vacuna en países como Brasil, Argentina, India, Corea del Sur y Kazajistán. Paradógicamente, la vacunación de la población rusa no acaba de despegar, situándose en la actualidad en un pobre 4%. Quizá la prioridad de Putin no es la solución sanitaria, sino la influencia política. En cualquier caso, ¿tendría capacidad de suministro si Europa decide solicitar dosis?

La propia presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se preguntó públicamente hace unas semanas en una rueda de prensa por qué Rusia ofrece millones de vacunas a todo el mundo y no avanza de manera significativa en la vacunación de sus ciudadanos. La respuesta podría estar en algunas encuestas, que han mostrado la desconfianza de los rusos hacia su propia vacuna. No obstante, la presidenta estaba poniendo en entredicho la capacidad de suministro de Sputnik V y, mientras que en estos últimos meses la Comisión Europea ha ido negociando con distintas farmacéuticas el suministro de dosis, anticipándose al trabajo de la EMA, en este caso no hay noticias de posibles acuerdos.

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