el riesgo de los mataderos

Contagios diarios en 4 empresas cárnicas: ¿qué está ocurriendo en el brote de Lleida?

Lleida pasó de una tasa de incidencia acumulada en los últimos siete días de 12,1 casos por 100.000 habitantes a 42,7 casos el 22 de mayo. Los datos son un serio toque de atención

Foto: Un sanitario descansa en el exterior del Hospital de Igualada. (EFE)
Un sanitario descansa en el exterior del Hospital de Igualada. (EFE)

Cataluña se enfrenta a un brote inesperado en Lleida que puede retrasar su entrada en la fase 2 tras llevar 15 días en fase 1. Se trata de un brote, de momento, controlado, según confirman a este diario fuentes sanitarias conocedoras de la situación, pero que ejemplifica la dificultad de contener la aparición de nuevos casos y que estos generen nuevas cadenas de transmisión. Lleida pasó de tener una tasa de incidencia acumulada en los últimos siete días de 12,1 casos por 100.000 habitantes a 42,7 casos el 22 de mayo. Para una provincia de apenas 430.000 habitantes, los datos son un serio toque de atención.

El Departamento de Salud de la Generalitat he reconocido esta semana que el motivo del repunte se debe a cuatro frentes: nuevos casos en residencias, en personal sanitario, en mataderos y en una fiesta de cumpleaños con 20 personas. Sin embargo, el más inesperado es el producido en varias empresas cárnicas de la provincia. "Son en total cuatro empresas, pero prefiero no dar sus nombres. Estamos viendo un goteo diario de contagios de trabajadores de estas compañías, unos 3-4 casos al día. Y también de sus familiares. El resto de casos son lo normal. No estamos viendo más incidencia en residencias de ancianos o personal sanitario de lo esperado comparado con otras CCAA", explica una fuente sanitaria conocedora de la situación en Lleida que pide el anonimato.

Esta misma fuente señala que el problema de los positivos en las empresas cárnicas tiene una doble vertiente. Por un lado son trabajos de alto riesgo de contagio por el gran número de empleados que trabajan en estas compañías y la dificultad de mantener medidas de distanciamiento en las labores de procesado de la carne. Además, los mataderos generan un ambiente muy propicio para la transmisión. “Son ámbitos fríos que facilitan la supervivencia del virus en el ambiente. El covid se ve comprometido a partir de los 30 grados y el entorno de trabajo en estas fábricas está siempre por debajo”, apuntaba a este diario el epidemiólogo Ignacio Rosell.

La empresa agroalimentaria bonÀrea ha instalado un sistema de cámaras termográficas en su fábrica de Guissona (Lleida) que permiten conocer la temperatura corporal de las personas que entran a las instalaciones. (EFE)
La empresa agroalimentaria bonÀrea ha instalado un sistema de cámaras termográficas en su fábrica de Guissona (Lleida) que permiten conocer la temperatura corporal de las personas que entran a las instalaciones. (EFE)

Pero hay otro factor que explica el repunte en estas compañías: una parte de los casos pertenece a cadenas de transmisión existentes al menos desde abril, cuando estos mataderos aún no habían reiniciado su actividad. "Al hacerse más pruebas PCR ahora, los estamos detectando. Cuando les hemos hecho las encuestas epidemiológicas, nos hemos dado cuenta de que en muchos de estos infectados los primeros síntomas aparecieron en abril. Luego han ido contagiando a sus familiares. Son cadenas de transmisión que se han ido manteniendo en el tiempo, no ha habido un repunte explosivo, que sería lo preocupante. Ahora mismo están todos los contactos estrechos identificados y la situación está contenida", explican las fuentes consultadas.

El director general de Profesionales de la Salud, Marc Ramentol, ha informado de que visitarán las empresas agroalimentarias donde se han registrado los nuevos casos de coronavirus para comprobar si las bajas temperaturas en las que trabajan pueden haber influido. Ramentol ha asegurado también a la agencia Efe que se ha establecido "la correcta trazabilidad de los contactos estrechos" de los infectados, en domicilios y entornos laborales y que están aislados, tal y como marcan los protocolos.

Pruebas PCR, distanciamiento social y rastreo de contactos. No aplicar a rajatabla estos tres frentes es jugar con fuego

El brote de Lleida, igual que los que se están produciendo en otros puntos de España, ejemplifica muy bien la calma tensa que se vive ahora mismo de cara a un posible rebrote. Hay tres elementos fundamentales para evitarlo: pruebas PCR, distanciamiento social y rastreo de contactos. No aplicar a rajatabla estos tres frentes es jugar con fuego. Sin pruebas PCR rápidas y suficientes, es imposible identificar los positivos e iniciar el rastreo de contactos. En muchas CCAA, menos del 50% de los sospechosos de estar infectados que acuden al médico están siendo testados en Atención Primaria, un porcentaje que debería aumentar rápidamente en las próximas semanas para evitar mayores riesgos.

La relajación de las medidas de distanciamiento es otra preocupación. "La sociedad ha relajado un poco las medidas de seguridad y es posible que, sin saberlo, se creen cadenas de transmisión del virus", ha admitido a Efe esta semana la gerente de las regiones sanitarias de Lleida y el Alt Pirineu i Aran, Divina Farreny. De momento, las CCAA están logrando seguir y rastrear todos los casos de nuevos infectados porque el número diario es manejable. Lograr que ese seguimiento no se desborde va a ser la pesadilla de epidemiólogos y Atención Primaria durante los próximos meses.

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