En busca de la detección del covid-19

La tecnología CRISPR, una posible prueba del covid "simple" como un test de embarazo

La tecnología CRISPR puede suponer una alternativa a las pruebas PCR para diagnosticar contagios por covid-19, que podría dar resultados de forma tan simple como un test de embarazo

Foto: Foto: EFE
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A medida que las cifras de contagios y fallecidos por coronavirus descienden en España, una de las cuestiones fundamentales será cómo nos protegeremos de la reaparición de un nuevo brote y de cómo contendremos a largo plazo la propagación de la enfermedad.

Por eso, la detección precoz de los casos de coronavirus será clave en la desescalada en todo el mundo y el reto de la comunidad científica a nivel global se centra no solo en encontrar una vacuna, sino también en desarrollar test fiables y rápidos que puedan realizarse a nivel masivo para detectar y aislar lo antes posible a las personas contagiadas y, progresivamente, ir relajando las medidas de confinamiento de la población.

En este contexto, un equipo de científicos ha informado que ha desarrollado un prototipo experimental para un test bastante rápido y barato para diagnosticar la presencia del covid-19, que ofrece una manera de dar los resultados tan "simple" como podría ser una prueba de embarazo.

Para ello utilizan una tecnología de edición de genes conocida como CRISPR, que saltó a la fama hace varios años como una forma de editar con precisión el ADN, y que podría ser una alternativa a las pruebas PCR, según explicó 'The New York Times'.

El diario recoge que los investigadores estimaron que los materiales para cada prueba costarían alrededor de 6 dólares. "Estamos entusiasmados de que esta pueda ser una solución para que la gente no tenga que depender de un laboratorio sofisticado y costoso", dijo Feng Zhang, investigador del Broad Institute en Cambridge, Massachusetts, y uno de los pioneros de tecnología CRISPR.

El doctor Zhang y sus colegas publicaron este martes una descripción de su dispositivo en un sitio web dedicado a su proyecto, pero su método aún no ha sido probado por otros científicos, ni sus hallazgos han sido publicados por una revista científica que los pueda someter a un escrutinio por expertos independientes.

Otros dos equipos de investigación, uno en Buenos Aires y el otro en San Francisco, también están trabajando para diseñar nuevas pruebas para detectar el virus utilizando la tecnología de edición de genes.

Sin embargo, el doctor Joshua Sharfstein, profesor en la Escuela de Salud Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, muestra cautela ante estas nuevas pruebas y su escalabilidad en la vida real, a pesar de que considere importante que se busquen alternativas y nuevos tipos de test para detectar el covid-19.

Según recoge el diario norteamericano, Sharfstein advierte que la investigación solo ha ofrecido en la mayoría de los casos "pruebas de concepto" en este campo y que aún falta comprobar cómo funcionará la prueba en comparación con los PCR en las condiciones del mundo real.

Las pruebas PCR, una tecnología inventada hace unos 35 años por el biólogo Kary Mullis, permitió a los científicos encontrar fragmentos de ADN que contenían una secuencia particular, incluso si esa secuencia era extremadamente rara. Los científicos pudieron crear etiquetas moleculares que podían bloquearse en un punto de un gen y, una vez identificada, podían duplicarla.

Esto, a su vez, permitía detectar piezas del código genético, ya que un solo fragmento de ADN es demasiado pequeño para ser detectado, pero las millones de copias de este que se podían producir eran más fáciles de encontrar. Por la creación de esta tecnología, Mullis recibió el premio Nobel en 1993. Aunque esta prueba sea la que se ha utilizado en el diagnóstico de los contagios por coronavirus, también presenta algunos inconvenientes, como los múltiples pasos que hay que realizar.

CRISPR originalmente saltó a la fama hace varios años como una forma de editar con precisión el ADN. Al igual que la PCR, el procedimiento comienza con la creación de una etiqueta molecular que puede bloquearse en un punto particular de un gen. La etiqueta lleva consigo una enzima y cuando la etiqueta se sitúa sobre el fragmento del ADN, la enzima la corta en ese punto. Crispr se puede usar para cortar un segmento de ADN, o incluso reemplazarlo con una nueva pieza, detallan en el 'NYT'.

Ahora, Zhang y su equipo y otros investigadores del mismo campo, que han estado en los últimos tiempos investigando cómo aplicar esta técnica a los virus, pretenden poner a punto la técnica para crear un test rápido y barato para detectar el virus que ha puesto en jaque al mundo.

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