PODRÍA TENER UN TOPE MÁXIMO MENOR AL 15%

¿Aún crees que pasaste el covid-19 sin darte cuenta? La seroprevalencia apunta a que no

A la espera del gran estudio de seroprevalencia en España, algunos resultados preliminares comienzan a poner en duda esa teoría que apoya el contagio de millones de individuos asintomáticos

Foto: Un test de anticuerpos contra el covid-19. (Reuters)
Un test de anticuerpos contra el covid-19. (Reuters)

Cuánta gente ha pasado aproximadamente el covid-19 es la gran pregunta que todos nos hacemos ahora. ¿Habrá sido una minoría o quizá más de los que pensamos hemos padecido el virus de forma asintomática y ahora somos inmunes? Toda España aguarda expectante los resultados de ese gran estudio de seroprevalencia —90.000 personas— que prepara el Instituto de Salud Carlos III.

Lo único que tenemos de momento es un pequeño aperitivo de la ciudad de Barcelona. Esta semana, investigadores del Instituto de Salud Global de Barcelona dirigidos por Alberto García-Basteiro y Gemma Moncunill han publicado en 'medRxiv' los resultados de un estudio realizado entre sanitarios del Hospital Clínic: un 11,2% de los 578 trabajadores del centro tenía anticuerpos de SARS-CoV-2, una cifra que los propios científicos califican de "menor a la esperada", teniendo en cuenta que todos los sujetos del estudio eran personal expuesto continuamente al coronavirus en una ciudad que ha sufrido un brote importante de casos.

"La esperábamos más alta por el gran número de casos y por un estudio con modelos matemáticos que predecía en España un 15% de infecciones", explica Moncunill a El Confidencial.

A finales de marzo, un trabajo publicado por el Imperial College de Londres calculaba precisamente eso, un 15% de la población infectada: siete millones de personas. Que la media fuera del 15% significaba que en zonas o en grupos donde el virus hubiera tenido un alto impacto, este porcentaje debía ser notablemente mayor. De ahí la decepción, entre comillas, al comprobar los resultados. "Nosotros esperábamos que nuestro porcentaje fuera como un tope, un máximo, de la prevalencia en la población", dice la investigadora, ya que pocos colectivos se van a exponer tanto y tan a menudo al temido coronavirus.

Paralelamente, otro estudio realizado con test rápidos a 311 vecinos del barrio del Guinardó, el segundo más castigado de Barcelona, arrojó una cifra del 5,47% de positivos por covid-19. El trabajo, llevado a cabo por el Instituto de Investigación Biomédica Sant Pau, seleccionó aleatoriamente a los participantes.

A la espera del gran estudio, esta es la única horquilla que manejamos provisionalmente, de un 5% a un 11% de infectados por covid-19 en un barrio muy afectado y un hospital muy concurrido de la Ciudad Condal. En este punto, es arriesgado hacer predicciones, ya que los estudios de seroprevalencia están arrojando cifras muy difíciles de equiparar, en parte porque se realizan sobre poblaciones muy dispares y se utilizan métodos muy diferentes para los estudios.

"Hay algunos test que analizan IgM, otros IgG", dos de las inmunoglobulinas, "el que nosotros hemos desarrollado detecta también la IgA, además, cuantifica los niveles de anticuerpos y tiene un 97% de sensibilidad y un 98% de especificidad", indica Moncunill.

Seroprevalencia de covid-19 por el mundo

Los resultados hasta el momento de los estudios o encuestas de seroprevalencia han resultado desconcertantes. En algunos sitios, menos de un 2% de la gente ha pasado la infección, mientras en otros las personas con anticuerpos de SARS-CoV-2 superan el 60%. Ninguno de ellos son 'papers' revisados y publicados en revistas científicas, así que de momento todo es provisional.

Por ejemplo, la encuesta serológica que ha encargado el gobernador Andrew Cuomo en todo el estado de Nueva York arroja unas cifras de infectados por coronavirus del 12,3% entre la población del estado y un 19,9% entre los habitantes de la ciudad de Nueva York. Sin embargo, nadie ha podido escrutar adecuadamente los resultados de esos test realizados a 15.000 personas y algunas voces apuntan a potenciales debilidades: la población no fue aleatorizada, grupos importantes quedaron fuera y los test utilizados no habían recibido autorización por parte de la FDA, por lo que se desconoce la verdadera sensibilidad o especificidad de las pruebas. Podría haber falsos positivos, aquejados de otros coronavirus como los que provocan el resfriado común.

Neoyorquinos esperan a hacerse pruebas en el NYC Health + Hospitals Gotham Health Morrisania.
Neoyorquinos esperan a hacerse pruebas en el NYC Health + Hospitals Gotham Health Morrisania.

Otro estudio, este sí publicado al menos como 'preprint' y que se centra en 2.306 médicos residentes de NYC, expone que solo 101 de ellos (un 4,4%) fueron confirmados con covid-19.

Tampoco ha sido publicado hasta ahora el estudio realizado a 750 ciudadanos de Nembro y Alzano, dos localidades a las afueras de Bérgamo (45 kilómetros al noroeste de Milán) y que ofrecía que un 61% tenía signos inmunológicos de haber pasado el covid-19. El dato es llamativo, dado que otro estudio serológico realizado a 3.000 sanitarios del hospital de Bérgamo daba un 18% de positivos por covid-19 entre estos trabajadores.

Luego están los que, como el estudio realizado por la Xunta (que dio un 1% de positivos tras hacer test a 100.000 gallegos), ofrecen resultados en la parte baja del rango: en 9.496 donantes de sangre en Dinamarca, la tasa de positivos fue del 1,7%, en un millar de pacientes de un hospital de Kobe (Japón), obtuvieron un 3,3% de personas con anticuerpos de covid-19. Quizás el más sólido sea el que Abbott, una marca de test de anticuerpos, realizó en Boise (Idaho, EEUU) para probar la sensibilidad de su producto, que anunciaban con un 99% de eficacia. Entre los 4.856 vecinos que se prestaron voluntarios, solo un 1,79% había pasado la enfermedad.

Las guerras que esto esconde

Otra gran incógnita en todos estos trabajos son los individuos asintomáticos, aquellos que pasan —y contagian— la infección sin enterarse. Deben ser muchos, sí, ¿pero cuántos? En el estudio del Clínic, un 40% de los trabajadores que tenían anticuerpos de SARS-CoV-2 no habían sido identificados como tales. Es decir, pasaron la enfermedad sin que nadie se diera cuenta.

En el llamado 'Estudio Heinsberg', llevado a cabo en 919 vecinos de la ciudad alemana de Gangelt por el virólogo Hendrik Streeck, los asintomáticos resultaron ser en torno a uno de cada cinco sujetos que dieron positivos por anticuerpos. La cifra total de infectados en esta comunidad, donde se produjo un brote muy extendido a causa de la celebración del carnaval, era del 15,5% de la población.

Este estudio produjo en Alemania un desencuentro entre Streeck y el virólogo más famoso del momento allí, Christian Drosten. A nadie se le escapa que buena parte del atractivo de estos estudios de seroprevalencia es tener evidencias suficientes para levantar las restricciones y reabrir la economía si el porcentaje es lo suficientemente alto. Justo esto es lo que pretendía Streeck al anunciar los resultados preliminares de su estudio: "Un 15% de la población no puede ser infectada con SARS-CoV-2 y el proceso de alcanzar la inmunidad de grupo está en camino".

Drosten, sin embargo, argumentó que los resultados no eran concluyentes y que había que seguir levantando las restricciones muy poco a poco.

El virólogo Christian Drosten. (Reuters)
El virólogo Christian Drosten. (Reuters)

Lo mismo sucedió con el polémico estudio del condado de Santa Clara, California. Un grupo de investigadores de Stanford apuntó a que la prevalencia entre las más de 3.000 personas analizadas era del 1,5% y que, por tanto, la infección en aquella región estaba mucho más extendida de lo que se pensaba. Concretamente, entre 50 y 85 veces más. El trabajo, publicado en el mismo repositorio de 'preprints' que muchos de los mencionados en este artículo, contenía múltiples defectos estadísticos, entre otros fallos, como haber reclutado a los voluntarios con anuncios de Facebook que predisponían a pinchar a aquellos sujetos que creían tener la enfermedad.

Entre los autores, no había solo investigadores sino también algún que otro empresario. Uno de ellos, Andrew Bogan, escribió días después una tribuna en el 'Wall Street Journal' utilizando el trabajo como palanca intelectual para reclamar una reapertura de la economía en Estados Unidos. Los confinamientos, decía, se basan en la premisa de que el covid-19 mataría a muchos ciudadanos si no se actuaba, pero si la enfermedad resultaba ser entre 50 y 85 veces menos dañina... o como escribió el propio Bogan: "Si los políticos responsables hubieran sido conscientes desde el principio de que el número de muertos de covid-19 estaría más cerca de la gripe estacional... ¿habrían arriesgado decenas de millones de empleos y sustentos?".

La ciencia es un arma poderosa en la guerra contra el coronavirus, pero no siempre con el fin que pensamos. Si los estudios serológicos —y sus resultados— interesan a tanta gente ahora mismo, no es solo por su valor como herramienta de conocimiento.

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