Están presentes en todas nuestras ciudades

Dioxinas y furanos: el verdadero peligro tras el incendio del vertedero de Zaldibar

Son las responsables del empeoramiento del aire en todas las ciudades cercanas al vertedero en llamas. ¿El mayor problema? La sobreexposición prolongada y sus restos

Foto: Vecinos de Zaldibar manifestándose contra la situación del vertedero. (Foto: EFE)
Vecinos de Zaldibar manifestándose contra la situación del vertedero. (Foto: EFE)

Aunque el problema preocupaba a toda la zona cercana a Zaldibar desde el pasado 6 de febrero, cuando 500.000 toneladas de residuos industrial cayeron sobre la AP-8 generando incendios en el vertedero y dejando dos trabajadores desaparecidos no fue hasta este fin de semana cuando la alarma llegó a un nivel mayor. El Gobierno vasco, tras realizar diversos análisis, había detectado unos niveles de dioxinas y furanos que superaban, por mucho, los recomendables en cualquier núcleo urbano. Los voraces incendios del vertedero estaban liberando toneladas de estas sustancias que llegaban a todas las poblaciones, pero, ¿qué son exactamente estas partículas y cómo de dañinas son para la salud y el medio ambiente?

Tan alarmante fue lo descubierto en las pruebas ambientales que hasta La Liga decidió aplazar el partido que se iba a jugar entre el Eibar y la Real Sociedad en la ciudad guipuzcoana. Lo hicieron siguiendo las recomendaciones de las autoridades que, tras anunciar los resultados de los análisis, pidieron a la población de los municipios cercanos al vertedero que evitaran hacer deporte al aire libre y no airear los hogares. Todo para esquivar al máximo el aire contaminado y es que, aunque las dioxinas y los furanos son algo bastante natural en los ambientes urbanos, una sobreexposición a estas sustancias y en grandes cantidades puede tener unas consecuencias bastante peligrosas.

Al menos así lo explica Juan Antonio Conesa, catedrático de ingeniería química en la Universidad de Alicante. "A ver, tenemos que tener claro que estos compuestos orgánicos volátiles se generan por todas partes. Nacen de procesos térmicos, como un incendio, el tráfico (sobre todo los coches diésel y los aviones) o muchas fábricas industriales. Pero, obviamente las cantidades que liberan están muy por debajo de lo que se está viendo en Zaldibar". Las propias autoridades hablan de que lo detectado en Zaldibar, unos 700 femtogramos de dioxinas y furanos por metro cúbico, está 50 veces por encima de lo habitual que suele estar en los 30 femtogramos.

¿Por qué tanta diferencia? Pues la razón es sencilla, como comenta Conesa. Lo que se vive en el País Vasco es un incendio descontrolado al aire libre y en un vertedero lleno de residuos. "La generación de dioxinas depende de la temperatura, la cantidad de oxígeno que consume el fuego y el PVC que consigue arrasa ese fuego. No sé cuanto de lo último habría en el vertedero pero es una situación perfecta para provocar niveles altísimos de dioxinas y furanos".

(Foto: EFE)
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El catedrático lo compara con otros casos como el de las incineradoras de residuos. "En estas plantas se queman los residuos pero se hace usando grandes hornos cerrados, controlados, con altísimas temperaturas y oxígeno regulado. Generar contaminantes los genera, pero no hay punto de comparación con lo que pasa en Zaldibar".

Problemas para la salud, y el medio ambiente

Según este experto, el ser humano asume sin mayor problema las cantidades habituales de estos contaminantes, pero como cualquier otro contaminante tóxico al aumentar la cantidad aumenta, y mucho, el riesgo para la salud. "Habrá que ver cómo evoluciona todo, lo que aguanta la zona en estos niveles, pero la verdad es que es un peligro para todos. Podría provocar desde problemas en la piel a acabar generando enfermedades muy graves. Al final son compuestos cancerígenos y muy dañinos para el ser humanos en grandes cantidades".

La propia OMS tiene un artículo dedicado a las dioxinas y sus efectos en la salud humana. Según la Organización Mundial de la Salud, la exposición breve del ser humano a altas concentraciones de dioxinas puede causar lesiones cutáneas, tales como acné clórico y manchas oscuras, así como alteraciones funcionales hepáticas. La exposición prolongada se ha relacionado con alteraciones inmunitarias, del sistema nervioso en desarrollo, del sistema endocrino y de la función reproductora.

(Foto: EFE)
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"La exposición crónica de los animales a las dioxinas ha causado varios tipos de cáncer. El Centro Internacional OMS de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) realizó en 1997 y 2012 evaluaciónes de la TCDD. De acuerdo con los datos de las investigaciones en animales y los datos epidemiológicos humanos, el CIIC ha clasificado la TCDD como 'carcinógeno humano'. Sin embargo, no afecta al material genético, y hay un nivel de exposición por debajo del cual el riesgo de cáncer podría ser insignificante", apunta esta entidad.

El mayor problema, como recuerda Conesa, está en el rastro que puede dejar todo esto. "Seguramente los niveles en el aire no durarán mucho, pero son compuestos pesados que se suelen quedar en el terreno. Se pueden adherir a cultivos o incluso a animales que luego pueden llegar a nuestros platos. Hay muchísimos controles para evitar que los alimentos con estos contaminantes lleguen al mercado, pero muestra el desastre que provoca algo así". En cuanto a si algo puede ayudar a mejorar la situación, el experto asegura que como con cualquier otro contaminante, la lluvia puede ayudar a rebajar los niveles pero hasta que no se extinga el fuego será complicado volver a la normalidad.

El problema está en los residuos

Para Conesa lo ocurrido en el País Vasco es un desastre, pero lo peor no es lo que ha provocado el incendio sino todo lo que ha ocasionado esta situación, sobre todo la situación del vertedero. "En España no tenemos muchos problemas con este tipo de contaminantes, pero lo que sí que tenemos es un problemón con la gestión de los residuos, vertederos como este son un peligro y ya se ha visto aquí", explica el experto. "En otros países de nuestro entorno como Francia, por ejemplo, se apuesta mucho más por otras soluciones como plantas incineradoras, aquí salvo en Cataluña y Baleares lo normal es que los residuos se amontonen en vertederos como estos sin más".

Según el especialista esta forma de amontonar todo no es tratamiento de residuos ni es nada, lo único que se hace es esconder el problema. "Europa ya nos ha avisado en numerosas ocasiones y hemos recibido muchísimas multas, pero nosotros seguimos igual. Este tipo de desastres no se darían si cambiásemos esto pero claro la incineración no está muy bien vista y preferimos no tocar nada, hasta que ocurre algo así".

Por último, pone el ejemplo del incendio de Seseña de 2016 en el que ardieron 90.000 toneladas de neumáticos en un vertedero dedicado solo a estos residuos. "Fue una barbaridad y lo raro es que la gente no se fuese de la zona para siempre. Tenemos que tomarnos esto en serio de una vez porque si no estos desastres seguirán ocurriendo por mucho que no lo queramos ver".

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