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Golpe demoledor a Putin: Ucrania deja fuera de juego el buque ruso más moderno
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Ataque al buque ruso más avanzado

Golpe demoledor a Putin: Ucrania deja fuera de juego el buque ruso más moderno

Ucrania habría alcanzado con éxito el buque ruso Admiral Makarov, el más moderno de la flota de Putin. Se trata de un golpe terrible para los intereses de Moscú. ¿Cómo ha podido ocurrir?

Foto: La fragata rusa Admiral Makarov, en una imagen de 2018, poco después de su entrada en servicio. (Reuters)
La fragata rusa Admiral Makarov, en una imagen de 2018, poco después de su entrada en servicio. (Reuters)
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Parece que a Putin su "operación militar especial" se le tuerce por momentos. A la retirada de Kiev, la incapacidad de acabar con la resistencia en Mariúpol, el hundimiento del crucero Moskva y los casi nulos avances en todos los frentes, se une ahora una noticia impactante. Su buque más moderno en el mar Negro, el Admiral Makarov, ha sufrido un serio golpe tras haber sido alcanzado por un misil ucraniano Neptune, tal y como confirman los ucranianos y múltiples fuentes. De confirmarse, supondría un nuevo golpe durísimo para Moscú, justo a las puertas del 9 de mayo, fecha en la que Rusia celebra el Día de la Victoria.

Según apuntan todas las informaciones, el buque estaría operando cerca de la Isla de las Serpientes, un enclave situado en el mar Negro, a unos 150 km de Odesa y a 40 km de la costa, muy próximo a la frontera entre Ucrania y Rumanía. Esta isla estuvo en poder de las fuerzas ucranianas y se hizo importante, pues les permitía hablar de un cierto control sobre el mar Negro, aún careciendo de flota. Los rusos, sin embargo, la tomaron en el primer día de guerra. Tras esta ocupación, la isla recibió varios ataques con drones de las fuerzas ucranianas y siempre ha sido un foco de acciones militares.

Foto: El obús autopropulsado PzH 2000 holandés, en acción en Afganistán. (Ministerie van Defensie)

Se trata de un moderno buque de la clase "Admiral Grigorovich", fragatas recién entradas en servicio. De hecho, el Makarov es la última de esta serie de las que hay tres ejemplares en servicio y otras tres proyectadas. Los tres buques de esta clase se encuentran en la Flota del mar Negro, las dos primeras se entregaron en 2016 y el Admiral Makarov en 2017. Por tanto, hablamos de un buque nuevo, se supone que con la más moderna tecnología y sin problemas de mantenimiento o degradación. Nada que ver con el caso del crucero Moskva.

placeholder Una de las primeras imágenes del buque Admiral Makarov en 2017, el año de su entrada en servicio. (Reuters)
Una de las primeras imágenes del buque Admiral Makarov en 2017, el año de su entrada en servicio. (Reuters)

Estos buques desplazan unas 4.000 toneladas, con casi 125 metros de eslora. Por comparar, las fragatas españolas F-100, clase "Álvaro de Bazán", tienen más desplazamiento, con 5.800 toneladas las cuatro primeras y 6.200 la última, pero son de eslora similar. Las españolas son fragatas grandes, que bien podrían haberse calificado como destructores —como sus derivados australianos— por lo que el buque ruso no se puede decir que sea pequeño.

Van muy bien armados. Su principal baza ofensiva la constituye su lanzador vertical para 8 misiles, que pueden ser los 3M-54 Kalibr o a futuro los Zircom hipersónicos. El Kalibr, como ya hemos visto, es muy peligroso. Hay varias versiones con distintos alcances y capacidades, pero es interesante en este caso saber que tienen capacidad para actuar sobre objetivos en tierra, por lo que se están utilizando exclusivamente en apoyo de operaciones terrestres. También dispone de un cañón multipropósito de 100 mm A-109 a proa.

Como armamento defensivo tendríamos misiles antiaéreos de medio alcance 3S90M, variante naval de la familia Buk, cuyos lanzadores terrestres se están usando con profusión. Recordemos que el Buk fue el causante del derribo del Boeing 777-200ER del Vuelo 17 de Malaysia Airlines, el 17 de julio de 2014 en la zona este de Ucrania y donde resultaron muertas 298 personas. La fragata rusa monta 24 unidades en 12 lanzadores dobles y en su mejor versión, 9M317M.

Se trata de una de las mejores variantes del Buk, solo la equipan estas fragatas en toda la flota rusa y también se ha producido una versión —con ciertas capacidades degradadas— para exportación, denominada "Shtil-1" o 9M317ME. Son modernos y se les suponen muy buenas características. Tienen un alcance de 50 km con un tiempo de reacción de entre 5 y 10 segundos, lo que los hace ideales para defensa en alcances medios, incluidos los proyectiles antibuque.

placeholder Lanzamiento de pruebas de un misil Neptune. (President.gov.ua)
Lanzamiento de pruebas de un misil Neptune. (President.gov.ua)

Cada unidad del 3S90M pesa más de 580 kg con ojiva de 70 kg de explosivo y carga de fragmentación y su sistema de guiado es por radar semiactivo. Esto significa que el misil carece de radar propio para iluminar (detectar) a su objetivo. En su lugar dispone de un receptor de radar que recibe la señal reflejada por el avión enemigo, por lo que necesita que un radar externo, del barco, sea el que ilumine al blanco.

Complementan estas armas dos montajes de cañones de tiro rápido AK-630 CIWS, con 6 tubos de 30 mm y 8 misiles de corto alcance y guiado infrarrojo, normalmente los extendidos Igla. Estos son la versión naval de los MANPADS terrestres con el mismo nombre, que se sitúan en lanzadores sobre la cubierta del buque. Los Igla, junto a los AK-630, supondrían la última barrera defensiva contra un misil entrante.

En cuanto a equipos electrónicos, se supone que es equipamiento de lo más avanzado. Además de los radares 3D y de navegación, cuenta con direcciones de tiro JSC 5P-10 Puma, para el control de los cañones, 3R14N-11356 y MR-90 Orekh, este último para el control de los misiles antiaéreos. También dispone de equipos de guerra electrónica (EW) TK-25-5 y 4 lanzadores de señuelos KT-216.

Tanto los equipos de EW como los señuelos son también defensas óptimas contra los ingenios antibuque. Los primeros generan perturbaciones que tratan de bloquear, cegar o engañar a los radares de guiado enemigos, mientras que los señuelos lanzan paquetes de chaff o bengalas. En el primer caso, el paquete libera una gran cantidad de tiras de aluminio que generan falsos ecos en los radares enemigos, mientras que las bengalas producen focos de calor intensos que los despistan cuando son de guiado infrarrojo.

El suceso y sus consecuencias

Los buques rusos, sobre todo después de los del Moskva, tienen una 'línea roja' que se sitúa a 150 millas de la costa. Dentro de esos límites entran en la zona de alto riesgo por lanzamientos de los Neptune. Es posible que la Admiral Makarov se tuviera que acercar para apoyar acciones terrestres con el lanzamiento de sus misiles de crucero. Es posible que se viera obligada a ello si sus Kailbr no son de las versiones de mayor alcance, pues hay que tener en cuenta que solo las más modernas (3M-54T) sobrepasan los 600 km de alcance.

placeholder El Moskva poco antes de hundirse. (@ua_industrial - twitter)
El Moskva poco antes de hundirse. (@ua_industrial - twitter)

Aunque las informaciones son todavía confusas, cada vez más datos avalan la posibilidad del impacto de Neptune. Incluso existe un vídeo grabado con cámara térmica donde se ve una fragata ardiendo de formas muy similares a las de la clase "Admiral Grigorovich".

Según esas imágenes, el misil les habría entrado por el costado de babor, hacia proa. Esto tiene sentido pues, al igual que pasó con los que impactaron en el Moskva, el radar del Neptune suele fijarse en las partes del buque donde se genera mayor eco, que son la parte del puente. También habrían necesitado algún elemento que señalase la posición del buque, esto es esencial, pero ya sabemos de la gran actividad de drones Bayraktar en la zona. Y con sus sistemas pueden señalar la posición a sus baterías de Neptune.

Las consecuencias para los rusos, de confirmarse este nuevo golpe a su flota, serían terribles. Más aún si cabe que el desastre del Moskva. En el caso del crucero, no hay que olvidar que se trataba de un buque de más de 40 años, con diseño anticuado y atiborrado de armas pesadas. Más allá del significado de su nombre, de ser el buque insignia, de sus 500 tripulantes y de sus 13.000 toneladas, no dejaba de ser un barco viejo.

placeholder Misil antibuque Neptune R-360. (VoidWanderer)
Misil antibuque Neptune R-360. (VoidWanderer)

La Admiral Makarov es algo radicalmente distinto. En primer lugar, y no olviden este hecho, no se trata de un diseño soviético. Es un diseño ruso y, además, el más moderno. Es un barco con cinco años de vida, nuevo y en perfectas condiciones. Si el misil les entró, no se puede culpar ni a falta de mantenimiento ni a material obsoleto. El hecho de que las defensas de un barco de escolta, como es cualquier fragata, no hayan sido capaces de eliminar la amenaza de un único atacante, es que algo está fallando.

Aunque los misiles rozaolas son una amenaza muy seria y no son sencillos de interceptar, el buque disponía de tres líneas defensivas de 'hard kill' y otras dos de 'soft kill'. Incluso si no fue detectado más allá del horizonte radar (que es muy normal), deberían haber reaccionado con alguna de sus defensas y con al menos cuatro capas —pongamos que no dio tiempo a lanzar los misiles de medio alcance—, alguna debía haber resuelto el problema.

Ahora falta por ver si son capaces de contener el incendio y salvar el buque. Es el momento de poner a prueba las medidas de seguridad interior y el adiestramiento de los 'trozos' (equipos de marineros) encargados de combatir el fuego. Pero, en cualquier caso, si el incendio no se consigue controlar pronto, el buque quedará sentenciado aunque no se hunda.

Parece que a Putin su "operación militar especial" se le tuerce por momentos. A la retirada de Kiev, la incapacidad de acabar con la resistencia en Mariúpol, el hundimiento del crucero Moskva y los casi nulos avances en todos los frentes, se une ahora una noticia impactante. Su buque más moderno en el mar Negro, el Admiral Makarov, ha sufrido un serio golpe tras haber sido alcanzado por un misil ucraniano Neptune, tal y como confirman los ucranianos y múltiples fuentes. De confirmarse, supondría un nuevo golpe durísimo para Moscú, justo a las puertas del 9 de mayo, fecha en la que Rusia celebra el Día de la Victoria.

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