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El conflicto Ucrania-Rusia está despertando una amenaza mayor: los misiles hipersónicos
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UN MOMENTO DE MÁXIMA TENSIÓN MILITAR

El conflicto Ucrania-Rusia está despertando una amenaza mayor: los misiles hipersónicos

Las armas hipersónicas han vuelto a aparecer en la primera línea. Si se confirma que Rusia ha logrado poner a punto estos proyectiles, podría romperse el frágil equilibrio militar en un momento de máxima tensión

Foto: Misil antibuque P-800 Onyx (SS-N-26). (Boevaya mashina)
Misil antibuque P-800 Onyx (SS-N-26). (Boevaya mashina)

Las armas hipersónicas, aquellas cuya velocidad supera varias veces la del sonido, han vuelto a aparecer en el panorama militar, si es que alguna vez se fueron. Tras las famosas pruebas de un misil chino que desconcertaron a los propios norteamericanos, son ahora los rusos los que parece que han conseguido importantes avances. Si se confirma que de verdad han logrado poner a punto estas armas, podría romperse ese frágil equilibrio militar justo en un momento de máxima tensión.

Se habla de ‘vuelo hipersónico’ cuando se superan los cinco Mach, es decir, cinco veces la velocidad del sonido, lo que equivale a más de 6.177 km/h. Su importancia es cada vez mayor y las tres grandes potencias, Estados Unidos, China y Rusia, compiten por alcanzar, antes que los demás, un arma que funcione con estas características. De momento, todo –al menos, lo que se sabe– son ensayos y pruebas, pero unas recientes declaraciones del presidente ruso, Vladimir Putin, aseguran que Rusia ya tendría a punto uno de estos ingenios.

Foto: Piezas de artillería lanzacohetes BM-27 Uragan. (Russian MinDef)

El misil Zircon

En aquellas declaraciones, realizadas en noviembre y recogidas por la agencia Reuters, Putin anunciaba que se habían completado con éxito las pruebas de “un nuevo misil naval” y que empezaría a entrar en servicio en los buques de la flota rusa a principios de 2022. La semana pasada afirmó que “Rusia es el líder mundial en misiles hipersónicos y, para cuando otros países se pongan al día, es probable que se haya desarrollado la tecnología para contrarrestar estas nuevas armas”. ¿A qué se está refiriendo el mandatario ruso?

El proyectil en cuestión no es otro que el denominado 3M22 Zircon. Se trata de un misil antibuque de crucero, con un alcance estimado que bien podría superar las 600 millas náuticas, más de 1.100 kilómetros en vuelo a alta cota y que, según datos rusos, habría alcanzado en las pruebas realizadas una velocidad de entre ocho y nueve Mach –entre 9.800 y 11.000 km/h–, lo que de ser cierto supondría un grandísimo avance y todo un éxito industrial.

placeholder Crucero Pyotr Velikiy. Notoriedad de los silos de los misiles P-700. (Norwegian Armed Forces)
Crucero Pyotr Velikiy. Notoriedad de los silos de los misiles P-700. (Norwegian Armed Forces)

El Zircon, tal y como indica esa información, se instalaría inicialmente en sus buques de mayor tamaño, los cruceros nucleares de la clase Kirov. Son unos potentes barcos de superficie de los que se proyectaron cinco unidades en tiempos de la URSS, pero solo se fabricaron cuatro. Ahora las dos primeras (con demasiados años a cuestas) están en proceso de desguace, pero las restantes, Admiral Nakhimov y Pyotr Velikiy, siguen siendo unos buques formidables; sobre todo, el segundo, que se encuentra en servicio desde 1998.

Los Kirov desplazan 24.000 toneladas con una eslora de 252 metros. Por comparación, el LHD Juan Carlos I, el mayor buque español, tiene una longitud de 231 m y mueve 27.000 tm. No hay en la OTAN ningún buque similar y deja pequeños a los cruceros norteamericanos clase Ticonderoga o a los destructores Arleigh Burke con sus 10.000 tm.

Este enorme tamaño les permite llevar a bordo una gran cantidad de armas pesadas, que por el momento consisten en los –también enormes– misiles antibuque de largo alcance P-700 Granit, de los que llevan 20 a bordo. El Granit –SS-N-19 Shipwreck en denominación OTAN– es un monstruo de 7 toneladas y 10 metros de largo, con un alcance de 635 kilómetros. Volviendo a las comparaciones, el misil antibuque más extendido en la Alianza Atlántica, el RGM-84 Harpoon, tiene un peso de 700 kilogramos y en las versiones de más largo alcance ronda los 300 km.

Foto: Lanzamiento de un Harpoon desde el destructor USS Curtis Wilbur (DDG 54), de la clase Arleigh Burke (US NAVY)

Disponer de este tipo de armas de gran tamaño y enorme alcance ha sido fruto de la estrategia soviética de atacar a la flota enemiga desde una distancia muy superior a la de su capacidad de respuesta, jugando además a realizar ataques de saturación disparando los misiles en salvas. Esta estrategia es la que seguiría manteniendo Rusia al reemplazar los monstruosos Granit –que nunca se han exportado– por los Zircon.

Todo lo que rodea a este nuevo proyectil está clasificado y es secreto, por lo que se desconocen datos acerca de sus dimensiones y pesos. Sin embargo, tiene que ser mucho más pequeño que el Granit, ya que el crucero Admiral Nakhimov –en servicio desde 1988– se está sometiendo a unos trabajos de modernización y, en ellos, una de las modificaciones más importantes es la retirada de los lanzadores verticales de los viejos P-700, que se disponen justo a proa de la estructura del puente.

Estos serán reemplazados por unos tipo VLS estándares y válidos para otros tipos de misiles además del Zircon, como son el Oniks antibuque y el Kalibr, que es un proyectil de crucero específico para ataque a objetivos en tierra. Lo importante es que, con este cambio, se podrán llevar a bordo cerca de 70 de estos aparatos, lo que indica el tamaño más reducido del nuevo ejemplar.

placeholder Imagen del lanzamiento de prueba de un misil Zircon desde la fragata Admiral Groshkov frigate en octubre de 2020. (Russian Defense Ministry)
Imagen del lanzamiento de prueba de un misil Zircon desde la fragata Admiral Groshkov frigate en octubre de 2020. (Russian Defense Ministry)

El Zircon iría propulsado por un motor 'scramjet', basado en la idea del estatorreactor pero optimizándolo para un vuelo hipersónico. El estatorreactor, inventado en los años 40, es un motor a reacción que tiene la particularidad de no disponer de compresores ni partes móviles. Su gran desventaja es que necesita ser impulsado hasta su velocidad de régimen de funcionamiento, algo que se ha conseguido poniéndolos en vuelo desde un gran avión o impulsándolos con un propulsor de cohete convencional, como el caso del misil ruso.

¿Por qué son tan importantes estos misiles?

Aunque parezca obvio que la importancia de un misil de este tipo es la enorme velocidad que alcanza, la clave es que acorta los tiempos de reacción del enemigo a la hora de defenderse. El tiempo es el factor decisivo. Por ello, la propaganda rusa se ha apresurado a decir que con este nuevo proyectil los sistemas defensivos de la OTAN, en concreto el famoso y hasta ahora casi invencible Aegis, sería superado. Y podría ser cierto.

Con un Zircon, un buque enemigo atacado desde su alcance máximo tendrá el misil encima en tan solo siete minutos. Pero hay un problema adicional para el defensor. Lo importante no es el tiempo que tarda en llegar, sino el tiempo que queda desde el momento en que es detectado, que no tiene por qué coincidir con el de lanzamiento. Aquí la propia curvatura de la tierra juega en contra, al limitar el alcance del radar.

Foto: (Foto: Army.mil)

En esas condiciones, un arma hipersónica que volase a ras de suelo, aunque más alto que los misiles de crucero actuales, sería detectada por un radar 'doppler' a una corta distancia que, dependiendo de su potencia, podría estar entre las 20 y 30 millas (32 y 48 kilómetros). A una velocidad hipersónica y si el radar estuviera en el propio objetivo, eso se traduciría en un tiempo de reacción de menos de 15 segundos en condiciones ideales. Ese es el margen que le quedaría al buque para intentar abatir o engañar al misil enemigo. Un margen demasiado escaso.

Sería muy difícil de neutralizar, pero algo se podría hacer. Lo primero, si el misil ataca en vuelo a alta cota, el alcance de detección se incrementa de manera dramática; y si el misil vuela a ras del agua, su propio alcance y velocidad se ven penalizados. El aire, que es mucho más denso en superficie, frenaría al misil y le provocaría una fricción enorme. En este caso, la solución pasa por disponer de aviones AWACS que patrullan a alta cota y monitorizan todo lo que ocurre muchos kilómetros por delante de los propios buques. Con esto se podría detectar el lanzamiento y disponer de mayor margen de respuesta.

placeholder Vehículo hipersónico X-51A Waverider en su lanzador bajo el ala de un B-52 (USAF)
Vehículo hipersónico X-51A Waverider en su lanzador bajo el ala de un B-52 (USAF)

Otra solución es disponer las unidades valiosas –transportes, buques cisterna y portaaviones– en el centro y situar buques de escolta en círculos, protegiendo al núcleo en la distancia. Es lo que se denomina 'posición de piquete'. El misil tratará de atacar a los buques valiosos, y los escoltas situados en su ruta de aproximación tendrán alguna oportunidad de enfrentarse al misil.

También se pueden implementar mejores sistemas de inteligencia artificial que permitan a las defensas actuar con mayor velocidad, aunque necesitarán una compleja parametrización y eliminar al máximo las decisiones humanas, lo que tiene sus propios problemas. Por último, cabe recordar que atacar desde distancias tan grandes tiene el inconveniente de que hay que conocer con precisión la posición de los buques y, a veces, no resulta sencillo a pesar de los satélites y los drones.

Un arma para responder a la OTAN

El Zircon, si todo lo que se ha filtrado o comunicado es cierto, llega en un momento muy delicado, con una tensa situación en Ucrania y una escalada de acciones desde ambos frentes que todos interpretan como hostiles. Moscú ya advirtió, en un tono duro, que interpretaba como un “ensayo de ataque nuclear” el ejercicio de la OTAN del pasado noviembre, en el que diversos aviones realizaron simulacros de penetración y ataque. Según los rusos, llegaron a unos 20 kilómetros de sus fronteras. La Alianza Atlántica ha respondido casi de igual manera ante los numerosos ejercicios rusos y concentraciones de tropas, como las que ahora tienen lugar en Ucrania.

placeholder Prototipo del Dark Eagle norteamericano en su contenedor de lanzamiento. (US Army)
Prototipo del Dark Eagle norteamericano en su contenedor de lanzamiento. (US Army)

Rusia ha dejado bastante claras cuáles son sus líneas rojas, y no se habla solo de Ucrania, que también. Hay un enorme enfado por el posible despliegue norteamericano de sus nuevos misiles Dark Eagle (LRHW) y Typhon (MRC), en principio previsto en Alemania, pero que se podrían instalar más hacia el este, algo que de ninguna manera van a consentir.

El LRHW o Long-Range Hypersonic Weapon, lo dice todo con su nombre y podría tener un alcance de 2.700 km y una velocidad superior a 15 Mach (18.500 kilómetros por hora). Es un misil aún en desarrollo, pero que se planea empezar a instalar a partir de 2022 y que podría estar operativo en 2024. El MRC (Mid-Range Capability) es un misil de medio alcance y en un estado aún más incipiente, pero debería empezar a tomar cuerpo en 2023.

Los misiles hipersónicos han tomado un enorme protagonismo y es algo natural, porque pueden significar esa ‘ventaja competitiva’ o ‘game changer’ que consiga desequilibrar la balanza tecnológica y otorgar a su poseedor una ventaja decisiva. También permitirán ejercer un nivel de disuasión casi al mismo nivel de las armas nucleares tácticas, pero sin sus terribles consecuencias.

Las armas hipersónicas, aquellas cuya velocidad supera varias veces la del sonido, han vuelto a aparecer en el panorama militar, si es que alguna vez se fueron. Tras las famosas pruebas de un misil chino que desconcertaron a los propios norteamericanos, son ahora los rusos los que parece que han conseguido importantes avances. Si se confirma que de verdad han logrado poner a punto estas armas, podría romperse ese frágil equilibrio militar justo en un momento de máxima tensión.

Misiles Crucero OTAN Vladimir Putin
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