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Por qué Amazon está invirtiendo millones en el negocio que otras tecnológicas rechazan
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EL PULSO DE BEZOS Y MUSK

Por qué Amazon está invirtiendo millones en el negocio que otras tecnológicas rechazan

La compañía fundada por Jeff Bezos va a dedicar "miles de millones" a lanzar varios satélites que ofrezcan conexión a internet de alta velocidad, un nicho en el que hasta ahora ninguna tecnológica quería entrar

Foto: Jeff Bezos, fundador de Amazon y Blue Origin. (Cedida)
Jeff Bezos, fundador de Amazon y Blue Origin. (Cedida)

"La única manera de obtener rendimientos superiores a la media es asumir riesgos, y muchos de ellos no se amortizan". Con esa frase, dirigida a los inversores, Jeff Bezos explicaba hace casi un año el nuevo nicho que quería conquistar con Amazon: la conexión a internet vía satélite. Se trata del proyecto Kuiper, dotado de una partida inicial de 10.000 millones de dólares. Esta semana, la tecnológica ha anunciado que ha comprado 83 cohetes —"la mayor adquisición de vehículos de lanzamiento la historia", han dicho— para lanzar una constelación de 3.236 satélites durante la próxima década.

Se desconoce el importe exacto que han desembolsado hasta el momento. Dave Limp, vicepresidente para dispositivos y servicios de Amazon, ha explicado a 'The Wall Street Journal' que han sido "varios miles de millones". Ha desvelado que hay un millar de personas trabajando en él, principalmente ingenieros y desarrolladores. Una cantidad que, sumada a la adjudicada en 2021, supondría la mayor inversión de la historia de Amazon, que hasta ahora había sido la adquisición de la cadena de supermercados Whole Foods en 2017. Pero ¿por qué la compañía que empezó vendiendo libros por internet en los 90 quiere hacer lo mismo con los 'bytes'?

Foto: El presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete. (EFE/Víctor Lerena)

Hasta el momento, las grandes tecnológicas, como Google, Facebook o Apple, han construido sus negocios explotando una infraestructura, las redes de comunicación, sin pagar la factura, a pesar de ser básica para su negocio. Una cuestión sobre la que las teleoperadoras clásicas llevan años de reclamaciones. "El tráfico de datos crece hasta un 50% anual. El reto de la inversión es enorme y merece especial atención. La carga de inversión necesaria para gestionar ese creciente volumen de tráfico debe recaer de forma justa", apuntó Jose María Álvarez-Pallete, presidente de Telefónica, durante su discurso inaugural del pasado Mobile World Congress.

Eso sí, esto sería distinto, ya que se trata de conectividad por satélite, distinta de la habitual en países desarrollados o zonas urbanas. Según datos recopilados por Bloomberg, el volumen de fusiones y adquisiciones en el sector alcanzó el pasado año su nivel más alto desde 2007, alcanzando los 18.000 millones de dólares. El propio directivo de Amazon ha explicado que "hay espacio para más de un ganador en la banda ancha por satélite, debido en parte al número de personas no conectadas y desatendidas en todo el mundo". En realidad, estaba claro quién tenía en mente.

El fantasma de Elon Musk

El negocio, en efecto, es el mismo que el de SpaceX, la compañía aeroespacial de Elon Musk. Básicamente, es ofrecer una serie de satélites de bajo coste —pueden estar por debajo de los 500.000 dólares— que operan en la órbita terrestre baja (entre 150 y 2.000 kilómetros de la superficie terrestre) y permiten un servicio más rápido, con menos latencia. Son sus dos principales ventajas frente a los tradicionales, que multiplican por decenas el importe y orbitan a unos 36.000 kilómetros.

placeholder Elon Musk. (Getty Images)
Elon Musk. (Getty Images)

Los proveedores de Amazon —que asegura que tendrá dos prototipos listos este mismo año— son United Launch Alliance, Arianespace y Blue Origin, una empresa 100% propiedad de Bezos. En principio, esta última hará 12 lanzamientos, con posibilidad de ampliar, a través su cohete New Glenn, que aún no ha conseguido dispararse con éxito. Por la otra parte, United Launch Alliance —una 'joint venture' de Lockheed Martin y Boeing— hará 38 despegues y Arianespace 18, ya que su servicio comercial también está por llegar. Las tres han tenido atrasos en sus proyectos.

"Todos tienen obviamente algún riesgo asociado y lo hemos inspeccionado de cerca", ha explicado el propio Pimp. Para poner en órbita la mencionada constelación, Amazon tiene una licencia de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, por sus siglas en inglés), algo que les insta a lanzar, al menos, la mitad del total en 2026 y, tres años más tarde, alcanzar el 90%. "Antes había una cadena de valor en la que unos fabricaban, luego otros lanzaban y otros operaban, pero ahora han entrado en una dinámica en la que van a ser completamente autónomos", explica una fuerte del sector, que pide hablar desde el anonimato. "Amazon ha hecho contrataciones, pero es una solución para acelerar la puesta en marcha mientras desarrollan Blue Origin".

Alberto de Torres, profesor de ESIC y director del Programa Superior de Internet of Things e Industria 4.0, explica que "hoy es más fácil desplegar esta tecnología que hace años, porque es más madura". El internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés) consiste en conectar dispositivos de todo tipo que registren y emitan una serie de datos para, por ejemplo, automatizar diferentes tareas, algo para lo que es clave una conexión más potente. "Se busca que haya conectividad ubicua en cualquier sitio y a bajo coste", subraya antes de sostener que "el futuro de las telecos pasa por el 5G, que usa diferentes tecnologías para conseguir esa ubicuidad".

"Es algo que ya estaba en la hoja de ruta de Amazon, pero ahora Musk está consiguiendo un despliegue importante, colonizando la infraestructura y consiguiendo cuota de mercado", recuerda. "Tener una alternativa a Musk en el espacio es una solución para AWS porque, si no, al final le iba a canibalizar". Según datos de SpaceX, contarían con 250.000 suscriptores a su servicio de internet, que se conectarían a cerca de 2.000 satélites que ya están funcionando. Entre ellos, los que están dando servicio a Ucrania, después de varias donaciones de Musk para impedir que el internet convencional fuera interrumpido en el transcurso de la guerra.

En este sentido, la ventaja de Starlink es clara, pero eso es solo una parte de la batalla que está por venir y en la que Amazon juega con otra ventaja: es la pieza que le falta para hacerse con todo el ecosistema de internet.

La clave está en la nube

Tanto Musk como Bezos tienen algo que no tienen competidores como One Web, compañía del empresario Greg Wyler y Airbus. "Su gran ventaja es una capacidad de financiación prácticamente infinita, porque pueden aguantar pérdidas durante años", dice la fuente mencionada anteriormente, que también cita otros actores, como China y su proyecto Galaxy Space.

"Aquí no estamos hablando solamente de una guerra de telefonía, sino también de transmisión de datos", explica Torres. Ahí es donde aparece la nube. Amazon Web Services (AWS) es el verdadero negocio de la compañía fundada por Bezos y su división más rentable. En 2021, sus ingresos se dispararon un 37%, alcanzando los 62.202 millones. Aunque la competencia ha aumentado en los últimos años, sigue teniendo un tercio de cuota de mercado, todavía lejos de su competidor más cercano, Microsoft (20%).

Foto: EC.

"La nube será clave para transmitir datos y conectividad a través de 5G e IoT. Si consiguen ofrecer también la conexión, controlarán el negocio al completo", destaca este profesor, que pone el ejemplo de Telefónica: "Su estrella es Telefónica Tech, que ofrece servicios en la nube, IoT e inteligencia artificial para poner a disposición todo el servicio. Eso ahora mismo no es competencia para AWS, pero, si en el futuro resulta que la conectividad es el futuro, las telecos pueden jugar una baza importante".

Torres avisa de que "esto no va a ser una realidad mañana", pero adelanta que todos los actores están moviéndose para tener la mejor posición. "Cuando todo esté digitalizado e integrado, vamos a ver la guerra del IoT y las nubes, porque es donde está el negocio del futuro, donde la conectividad va a ser mucho mayor". Por ejemplo, una fábrica puede necesitar distintos dispositivos para captar temperaturas o el peso de determinada carga, algo para lo que se necesita tener una antena que asegure la transmisión y una nube para almacenar y procesar esa información. "Si Amazon no ofrece eso, igual se da de baja y se va con Telefónica, que le puede ofrecer todo".

"La única manera de obtener rendimientos superiores a la media es asumir riesgos, y muchos de ellos no se amortizan". Con esa frase, dirigida a los inversores, Jeff Bezos explicaba hace casi un año el nuevo nicho que quería conquistar con Amazon: la conexión a internet vía satélite. Se trata del proyecto Kuiper, dotado de una partida inicial de 10.000 millones de dólares. Esta semana, la tecnológica ha anunciado que ha comprado 83 cohetes —"la mayor adquisición de vehículos de lanzamiento la historia", han dicho— para lanzar una constelación de 3.236 satélites durante la próxima década.

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