Te enseñamos a evitarlos

Cielos blancos, caras borrosas… Así puedes arreglar los fallos más comunes de tus fotos

Si estás dando tus primeros pasos en el mundo de la fotografía, debes tener muy en cuenta estos errores porque pueden hacer inservibles muchas de la fotos que tomes.

Foto: Ya sea para tomar fotografías con el móvil o con una cámara réflex, es bueno conocer estos aspectos de la imagen (Imagen: goodfreephotos)
Ya sea para tomar fotografías con el móvil o con una cámara réflex, es bueno conocer estos aspectos de la imagen (Imagen: goodfreephotos)

En la sociedad de la imagen, donde parecemos obligados a inmortalizar cada momento de nuestras vidas con nuestra cámara de fotos o simplemente con la que incorpora nuestro ‘smartphone’, son cada vez más los que quieren dárselas de fotógrafos. Ya sea para subir instantáneas a Instagram de algún festejo o de una simple puesta de sol (mensaje inspirador incluido), o para crear su álbum en Flickr. Pero en muchas ocasiones sus buenas intenciones y sus ganas chocan frontalmente con la falta de conocimientos a la hora de capturar los momentos de la forma adecuada.

Quienes hayan decidido adentrarse en el mundo de la fotografía, sabrán que es bastante usual encontrarse con ciertos contratiempos. Sobre todo, los errores más comunes en los inicios tienen que ver con el desenfoque, la exposición o el color. Fotografías que aparecen movidas, contraste de colores que no se corresponde con lo que había delante de la lente, colores llamativos que no quedan bien retratados… Para solucionarlos, os dejamos algunos consejos sencillos de aplicar que harán que las imágenes sean igual de nítidas que en la vida real.

El desenfoque, un fallo habitual

Ya sea por las prisas, porque somos incapaces de mantener nuestra mano sin un solo temblor o por culpa de quien protagoniza foto, lo cierto es que el desenfoque de movimiento es uno de los errores más habituales en la fotografía. Disparamos con nuestra cámara y, al comprobar el resultado, vemos que algo no ha salido como esperábamos porque a quien pensábamos retratar o lo que pensábamos fotografiar aparece borroso. Si hemos detectado que el problema ha sido el movimiento de alguna de las partes implicadas, entonces tendremos que tomar medidas.

En caso de que haya sido culpa de que no podemos evitar dejar de mover la mano, la forma más eficaz para superar este contratiempo es estabilizar la cámara. Ya sea apoyándola en alguna superficie que se encuentre a la altura ideal para el encuadre que tenemos en mente o, lo que es mejor aún, con un trípode que nos permita situar nuestra máquina a la altura más apropiada para disparar la foto. Para asegurarnos que el resultado es óptimo, también es conveniente comprobar el modo estabilización de la imagen que ya incorporan las cámaras de algunos dispositivos móviles o las cámaras réflex digitales.

Cualquier lugar donde apoyar la cámara puede ser bueno (Imagen: PxHere)
Cualquier lugar donde apoyar la cámara puede ser bueno (Imagen: PxHere)

Si la culpa de que haya desenfoque se la podemos achacar a quien va a aparecer en la foto, entonces tendremos que acelerar la velocidad de obturación. Esto quiere decir que el obturador, esa parte de la cámara que se abre y se cierra para dejar que entre más o menos luz, actuará más deprisa, por lo que habrá menos margen para un posible movimiento. Un truco es que en función del tipo de lente que se use, así se establezca la velocidad mínima del obturador. Es decir, en una lente de 50 mm la velocidad sería de 1/50, mientras que en una de 300 mm se podría llegar a reducir hasta 1/300.

No obstante, en caso de que no nos hayamos adentrado por completo en las opciones avanzadas de nuestra cámara, siempre podremos optar por disparar con el modo deportivo, que se encargará de ajustar la velocidad del obturador para que actúe más rápido.

Subexpuestas y sobreexpuestas

Otro de los contratiempos más habituales que suelen padecer quienes se inician en el mundo de la fotografía es comprobar que las instantáneas están demasiado oscuras o demasiado claras. Por algún motivo, o falta luz o sombra. Si no se puede apreciar bien lo que aparece en la imagen por falta de luminosidad se dice que la fotografía está subexpuesta, es decir, que en la lente no ha entrado la luz necesaria para capturar de forma fidedigna ese momento. Si por el contrario la foto aparece brillante o incluso ‘quemada’, como se suele llamar a este efecto, quiere decir que la cámara ha captura más luz de la que debía.

Estos problemas de exposición también tienen solución, tanto en una cámara réflex digital como en la que incorpora nuestro teléfono móvil. En este último caso es mucho más sencillo. Gracias a los sensores que incorporan las cámaras de los modernos ’smartphones’, bastará con enfocar adecuadamente el objetivo de nuestra foto y el propio dispositivo calculará la luz que toma. En caso de que haya mucho contraste de luces y sombras, ya sea por culpa de un día soleado o porque haya un foco de luz muy potente, lo tendrá más complicado y el resultado puede no ser del todo óptimo.

Notaremos que la imagen está sobreexpuesta o quemada cuando no se aprecian bien los detalles (Imagen: Bill Smith)
Notaremos que la imagen está sobreexpuesta o quemada cuando no se aprecian bien los detalles (Imagen: Bill Smith)

Esto mismo ocurrirá en caso de hacer nuestras fotos con una cámara réflex. Si nos atrevemos y tomamos el total control de la máquina, entonces tendremos que jugar con la apertura del diafragma, la sensibilidad ISO y, como ocurría con el desenfoque, la velocidad del obturador. Con estas variables conseguiremos controlar la cantidad de luz que entra en la cámara para así obtener unos resultados mucho mejores, pues entrará la luminosidad adecuada para que la toma sea perfecta.

Para ello, lo ideal es tomar una foto de prueba. En el caso de las cámaras más avanzadas, existe la posibilidad de jugar con la compensación de exposición que se utiliza en los modos semiautoḿaticos. Se trata de un botón con lo símbolos “+/-”, que nos servirá para compensar negativa o positivamente las fotografías y así oscurecer o aclarar las imágenes.

¿Colores raros en tus fotos?

Otro de los imprevistos con los que suelen toparse los más novatos en el mundo de la fotografía es que los colores que ellos contemplan en la realidad no aparecen luego de la misma forma en sus fotografías. Pequeños detalles que ellos quieren captar, cómo el asombroso color de unos ojos o los matices que puede haber al capturar un paisaje rocoso, pueden pasar desapercibidos si no sabemos cómo controlar el balance de blancos.

Este ajuste sirve para equilibrar lo que se conoce como dominante de color de una imagen y conseguir que esta sea neutra. Debemos tener en cuenta que en función de la luminosidad del día y de la hora en que hagamos la foto, habrá una dominante u otra, lo que también se conoce como temperatura de color.

A medida que adquieras experiencia, rápidamente sabrás si para capturar ese momento hay que añadir frío o calor a la foto (Imagen: Bruno Girin)
A medida que adquieras experiencia, rápidamente sabrás si para capturar ese momento hay que añadir frío o calor a la foto (Imagen: Bruno Girin)

Esta se mide en grados kelvin y se divide en cálidas (un atardecer es un buen ejemplo), frías (cuando el día está nublado) y neutras. En función de cuáles sean las condiciones en el momento de tomar la foto, tendremos o bien que añadirle un poco de frío o bien añadirle calor. De eso se trata el balance de blancos. Otra forma de corregir este detalle es apostar por el formato RAW, que nos permite ajustar la temperatura de la imagen cuando la estemos procesando.

Como podrás comprobar, al final son solamente unos cuantos detalles los que marcan la diferencia entre una foto mediocre y una gran fotografía. Solamente tienes que prestar atención a esos pequeños ajustes para que nada salga desenfocado, la luz en la instantánea sea la adecuada y los colores sean los idóneos.

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