ya hace 35 años que salió a la luz

De jefazo de Microsoft a genio del póquer: la historia del inventor del 'Bloc de notas'

Richard Brodie estuvo en el equipo que dio a luz dos programas esenciales para los usuarios de Windows: Word y el Bloc de Notas. Fuera ya de la compañía, ha triunfado en el mundo del juego

Foto: Richard Brondie (derecha) con Charles Simonyi, supervisor con él de Microsoft Office. (Imagen: cedida por Richard Brondie)
Richard Brondie (derecha) con Charles Simonyi, supervisor con él de Microsoft Office. (Imagen: cedida por Richard Brondie)

La próxima actualización de Windows 10 traerá entre sus novedades una modernización de un programa mítico para todos los usuarios de este sistema operativo. No hablamos del Paint ni del Movie Maker (hoy Windows Story Remix). Se trata del Bloc de notas. Entre las mejoras, una opción para buscar y reemplazar texto y otra para hacer ‘zoom’. También, el salto de línea cuando la pantalla se termina: los desarrolladores y programadores que lo usen recordarán que el texto seguía hasta el infinito si no pulsábamos Intro. Pues bien, ahora la línea de código o de texto seguirá hacia abajo como la de Word, y seguirá perteneciendo a la misma línea hasta que introduzcamos un salto.

Estas innovaciones llegan 35 años después de la creación del Bloc de notas, como una escisión del popular Microsoft Word. El creador de ambos programas nada tiene que ver con las últimas actualizaciones. Pero no le preocupa: "Tienen un montón de gente inteligente allí y creo que se las han apañado".

Richard Brodie (1959) es uno de los creadores de Microsoft Word y ha pasado a la historia de la informática como el padre del Bloc de notas, en realidad una pieza aparte de aquel procesador de textos. Vinculado a Microsoft durante los primeros años de la compañía, estuvo encima de todo el desarrollo del paquete Office y fue asistente de Bill Gates. Ahora, fuera de la empresa, se dedica a triunfar en el póquer, a investigar sobre ideas virales y a ser un ‘coach’ motivacional.

Brodie se interesó por la informática desde que tenía 7 años. Entonces jugaba con un ordenador de plástico muy rudimentario, el Digi-Comp I. “Tenía tres bits de memoria y lo programaba para simular un semáforo”, rememora a Teknautas. Cuando llegó al instituto diseñaba programas para empresas de Boston.

Richard Brondie. (Imagen: cedida por Richard Brondie)
Richard Brondie. (Imagen: cedida por Richard Brondie)

Graduado en Harvard, su llegada a Microsoft se produjo en 1981. La compañía se había fundado en 1975, y Brodie llegaba de la mano de su exjefe en Xerox, Charles Simonyi, que con los años se convertiría en uno de los pocos turistas espaciales hasta la actualidad. “Mi número de empleado era el 77, pero solo había un puñado de personas en la nueva División de Aplicaciones donde trabajé”. Eran tan pocos que era normal almorzar con Bill Gates o con el después CEO de la compañía Steve Ballmer, asegura.

Simonyi y Brodie supervisaron juntos el paquete de programas de la ‘suite’ Microsoft Office. Pero además de eso, fueron los padres de su programa más icónico, el procesador de textos Microsoft Word. Nacido en octubre de 1983, ambos aplicaron el principio que ya habían ejecutado en un proyecto de Xerox: lo que ves en la pantalla es lo que obtienes en el papel impreso. Hasta entonces, el usuario tenía que escribir en código, como quienes ahora meten negritas, cursivas o listas en HTML, y esperar a que en lo impreso todo apareciera bien. Tan acostumbrados estaban los usuarios a escribirlo que, cuando Word salió, “recibimos muchas quejas de que no había forma de ver el código. Le dijimos a la gente que no había código, pero el cambio es duro”.

Al Word le costaría algunos años arrancar en el mercado, hasta llegar a donde está hoy. En 1990, la popularización de Windows 3.0, que incluía el Word 1.0 (una versión más amigable que la primera) ayudó al éxito. Hoy, procesadores de código abierto como el Writer de OpenOffice o en la nube como Google Docs están ganando popularidad frente a este veterano.

A las pocas semanas del lanzamiento, nacería el Bloc de notas. Brodie cuenta que este programa era “una versión básica de Word” y que atribuirlo a él como autor era un chiste porque “es un programa muy banal, pero la idea parece haberse extendido”. Brodie achaca el éxito del Bloc de notas a que es un ‘software’ “muy pequeño, muy fácil” y a su forma de distribución: “¡Lo daban gratis!”.

Aunque vivo a unas pocas millas del campus de Microsoft, parece que no quieren molestarme

El programa está a punto de actualizarse con novedades. Nada tiene que ver Brodie con ellas, y no parece importarle: “Aunque vivo a unas pocas millas del campus de Microsoft (situado en Redmond, en el estado de Washington), parece que no quieren molestarme. Nunca me han llamado o me han hecho una pregunta sobre Word".

No siempre que ha estado fuera de la compañía han obviado su conocimiento sobre los programas que alumbró. Recuerda que, cuando salió de la empresa, se encontró con un colega del equipo de desarrollo de Word y les preguntó por qué no habían implantado la raya roja que marcaba un error gramatical u ortográfico en el procesador. Le contestó que era difícil, pero Brodie le replicó que en absoluto lo era y le explicó cómo hacerlo. “Él dijo: ‘Tienes razón, es fácil’. Y estaba en la siguiente versión”, la que vino con Microsoft Office 98. Sin embargo, parece que ni a él ni a Simonyi les gustó Clippy, el asistente virtual que se mantuvo durante varias versiones de Word. En sus palabras, les gustaba tan poco “como a un gato el agua”.

Imagen del Bloc de notas 1.01 (1985) (Imagen: Wikipedia) OJO Foto muy pequeña, para poner en un lateral.
Imagen del Bloc de notas 1.01 (1985) (Imagen: Wikipedia) OJO Foto muy pequeña, para poner en un lateral.

Además de trabajar en Word y el Bloc de notas, Brodie fue también asistente de Bill Gates. Para él tiene buenas palabras: "Era superapasionante trabajar directamente con Bill, que es brillante tanto en la técnica como en los negocios". Ahora, apenas lo ve, pero alaba su trabajo filantrópico.

Aunque dejó la compañía, regresó en varias ocasiones (según él, continuaban llamándolo) y guarda “buenos recuerdos”. Ahora, su tiempo se reparte entre trabajos alejados del código informático y los textos.

De Microsoft a los memes y la motivación

Brodie dice que a mediados de los 90 se había cansado de esperar a que Richard Dawkins, el biólogo que introdujo el término ‘meme’, escribiera un libro sobre ellos, “así que lo escribí yo”. El libro ‘Virus of the mind’ (‘Virus de la mente’) hablaba ya en 1996 de la viralidad de los memes, pero no de memes como Grumpy Cat, sino de meme como una idea que se propaga entre la gente como si fuera un virus. Así, el “emosido engañado” es un meme, pero también lo es la idea falsa de que abusar de los huevos aumenta el colesterol. Aunque se centra en estos últimos, él tiene otro tipo de meme como favorito: el del gato que piensa en hamburguesas con queso. En su web tiene muchísimo material sobre los memes, desde una sección de FAQ hasta cómo detener las ideas malévolas que circulan por internet, de los ‘fakes’ a los mensajes que nos prometen el dinero de un príncipe nigeriano. También, un repositorio de webs sobre ellos.

También dedica tiempo al póquer. Todo comenzó cuando veía jugar a algunos amigos en televisión. “Dije: ‘¡Ey, yo puedo hacer eso!’. Era más duro de lo que pensaba, pero me las he apañado para salir en televisión”. Su apodo en estos campeonatos es Quiet Lion, ‘león tranquilo’ en inglés. Asegura, si bien suena a broma, que se compró una bicicleta estática reclinada para jugar ‘online’ mientras hacía ejercicio.

Richard Brodie en su faceta de Quiet Lion, jugando al póker. (Imagen: larrykang | Flickr)
Richard Brodie en su faceta de Quiet Lion, jugando al póker. (Imagen: larrykang | Flickr)

Su prolífica carrera ha pasado también por las charlas motivacionales, un género en el que empezó escribiendo otro libro que se convirtió en ‘best seller’. ‘Getting Past OK’ tiene los mejores ingredientes de este tipo de lecciones. En él, Brodie cuenta qué hizo tras conseguir el éxito en su carrera informática; pensó que esta trayectoria lo haría feliz, pero a mediados de los 90, cuando había regresado a Microsoft después de pasar una temporada fuera, no lo era. Por ello, se embarcó en un viaje de tres años para buscar esa felicidad y una vida con más sentido, como dice en la sinopsis del libro.

Brodie tiene “unas pocas ideas” para seguir desarrollando su discurso en libros. Sin embargo, duda si los escribirá: en su opinión, estos han perdido su relevancia frente a los podcast o Twitter. “Estoy pensando en hacer un podcast; pero francamente, hay tantos buenos que no siento una necesidad apremiante”.

Aunque esta idea no salga, y mientras desde Microsoft no lo requieran para seguir innovando en el Word o el Bloc de notas, tiene otros proyectos en mente: “Siempre me ha gustado seguir varios proyectos”. Pero como dicen los actores cuando los entrevistan, “no quiero hablar de ellos hasta que estén hechos”.

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