¿Una tableta o un dos en uno desnatado?

Siete días con la 'diminuta' Surface Go: el último intento de Microsoft de emular el iPad

La factoría estadounidense encoge su dispositivo más emblemático hasta las 10 pulgadas para crear un equipo ultraportátil. El precio también encoge, pero no tanto

Foto: La Surface Go de Microsoft. (C. Castellón)
La Surface Go de Microsoft. (C. Castellón)

¿Por qué dos compañías entregadas al ‘software’ como Google o Microsoft pierden tiempo haciendo dispositivos? Porque en sus manos están miles de millones de dispositivos alrededor de todo el globo con Android y Windows, respectivamente. Es así de sencillo. Por eso cada año crean equipos. La premisa principal no es convertirse en superventas. Realmente ninguna de las dos tiene estructura (que sí recursos) para ello.

Obviamente hay que vender, pero se trata de mostrar a los muchos fabricantes que sostienen y hacen uso de sus sistemas operativos cómo hay que maridarlos con el ‘hardware’. De ahí nacieron los Nexus y, más recientemente, la familia Píxel. De ahí nació también la línea Surface. Y de ahí surge la nueva Surface Go, que concentra la esencia de la tableta de los de Redmond en un tamaño y un precio más compacto que nunca. Tras una semana, esta es mi experiencia con ella.

‘Cariño, he encogido la Surface’

La Surface Go de Microsoft. (C. Castellón)
La Surface Go de Microsoft. (C. Castellón)

La Surface Go es precisamente eso. Una Surface hecha más pequeña que su hermana mayor (y más poderosa) Pro. Hablamos de una tableta de 10 pulgadas, 2,3 menos. En general, respira esa identidad que Microsoft imprimió desde el principio a estos productos. Desde el acabado de la parte trasera, la tonalidad de gris (que podríamos definir como gris ‘informático’) o la cara frontal. Los cambios son menores, pero suficientes como para dar algo de carácter a este nuevo equipo, que llega con una silueta mas redondeada.

Aunque tiene cambios, son tan menores que se ve como una Surface Pro en miniatura

Esta tableta mantiene lo mejor de la familia: la pestaña gigantesca de su parte trasera. ¡Fabricantes del mundo, dejad de hacer fundas ‘estrangulables’ para sostener las tabletas de pie… Poned esto! ¡Y ponedlo ya! Te permite abrirlo hasta unos 90 grados, lo que resulta ideal tanto para jugar como para trabajar en un documento.

Bendita la bisagra de la Surface Go. (C. Castellón)
Bendita la bisagra de la Surface Go. (C. Castellón)

Es cierto que el iPad, probablemente con quien tenga más papeletas de ser comparada y confrontada, tampoco ha hecho (aún) ese ejercicio de recortar bordes en pleno auge de las pantallas sin marcos, algo que ocurrirá, según las especulaciones, en el próximo evento de Apple. Pero los de la Surface se me antojan excesivos.

En algunos momentos en los que he estado viendo series, he echado en falta algo más de espacio, ya que he sentido la imagen un tanto encajonada con esos destacados marcos negros.

No hablo de la calidad de imagen, que es bastante solvente. Hablo de la presentación de la pantalla. Su resolución es de 1.800 por 1.200 píxeles. No es la más alta del mercado, pero teniendo en cuenta sus medidas es más que suficiente. Por lo demás, aprueba con nota tanto en reproducción y temperatura de color así como en ángulos de visión. El panel PixelSense, táctil, es un auténtico imán de huellas. El brillo máximo que puede alcanzar también es más que suficiente como para trabajar en exteriores, aunque a veces se echa de menos un poquito más de luz.

‘Netbook parece, dos en uno es’

Vista de la Surface Go. (C. Castellón)
Vista de la Surface Go. (C. Castellón)

Obviamente, hacer algo concentrado conlleva renuncias. La ‘typecover’ (la funda con teclado, no incluida pero necesaria para sacar provecho) es más pequeña. Hay que acostumbrarse. Si eres de esos que cuando teclean arman un quilombo comparable a un acústico de Mayumaná, sufrirás al principio. Quizá no tanto cuando la tengas sobre una mesa o el escritorio. Pero cuando trabajes sobre tus rodillas, la historia cambiará. Lo acabarás haciendo si realmente necesitas un equipo de trabajo tan ‘ultraportátil’ como este.

No hay que olvidar que pesa poco más de medio kilo y tiene unas medidas de 245 por 175 milímetros y 8,3 de grosor.

Currar con este equipo sobre las rodillas recuerda a la sensación de currar con un 'netbook'

Personalmente, me sentí como si me hubiese trasladado a una de mis anteriores vidas laborales. Una de esas épocas cuando me tocaba currar con un ‘netbook’ de empresa para conectarme al CMS de turno y veía en mis piernas un aparato minúsculo que parecía que iba a romperse si aporreaba el teclado más de la cuenta.

Surface Go. (C. Castellón)
Surface Go. (C. Castellón)

Un cuadro de imagen, la verdad. Más aún si se tiene en cuenta el tamaño de estos aparatos y del que firma este artículo, con metro noventa de estatura. Inconscientemente, te acabas encorvando para acercarte a la pantalla y la postura no es del todo cómoda. Pero vamos, lo mismo que con cualquier ‘cacharro’ de 10 pulgadas.

No significa que el de la nueva funda sea un mal teclado, es diferente. Las teclas de referencia son otras a las que estamos acostumbrados en un formato más apaisado. Obviamente, la dureza no es la misma. Ocurre lo mismo con el ‘trackpad’. Sin embargo, ambos elementos ofrecen una experiencia que, aunque sin ser equiparable a la de un portátil, es bastante más que aceptable tras esta pequeña curva de aprendizaje.

Rendimiento

El motor para la Surface Go es un Intel Pentium Gold 4415Y. Se trata de un procesador de dos núcleos que corre a 1,6 Ghz. La gráfica integrada es también de Intel (una HD Graphics 615). Y la RAM con la que viene jalonada es de 4 GB o de 8 GB (nosotros hemos dispuesto de esta segunda versión para la prueba).

Los laterales de la Surface Go. (C. Castellón)
Los laterales de la Surface Go. (C. Castellón)

Que quede claro que esto no es una bestia. Para las tareas diarias, no he tenido problema. Como gran parte de las personas, a este tipo de equipo le pido Netflix, Spotify, el paquete de ofimática, alguna aplicación de retoque de imágenes. Y poco más.

Incluso he podido editar algún vídeo corto sin que se convirtiese en una tarea imposible. Hay que decir que se calentó ligeramente a la hora de procesarlo, pero no fue nada alarmante y completé la tarea sin demasiados sobresaltos. Tampoco se le puede exigir mucho más. No es su objetivo. Tenlo claro. Tampoco en juegos. No es un equipo para ‘gaming’. Simplemente, no está preparado.

Para tareas del día a día va bien, pero su motor tiene límites. No es para encargos pesados

En líneas generales, se queda más corto de potencia que el iPad Pro. Aquí podemos meternos al eterno debate de si los procesadores están hechos a medida del dispositivo y que compararlos es como poner a competir una carpa contra una sardina. Yo hablo del rendimiento y aquí la manzana va por delante. Pero también en precio, ojo.

Almacenamiento y conectividad

Surface Go. (C. Castellón)
Surface Go. (C. Castellón)

La Surface Go llega con versiones de 64 GB y 128 GB. Lo mejor de todo es que se puede ampliar el almacenamiento de serie. Y es algo posible gracias al lector de tarjetas externas MicroSDXC que incluye este dispositivo. Un punto a favor frente a los aparatos de Cupertino, que siguen a rajatabla la norma de no incluir esta opción en ninguno de sus aparatos.

Cuenta con dos puertos más. Uno de ellos es el exclusivo de Microsoft, el Surface Connect, que te permitirá también crear una estación de trabajo completa con una segunda pantalla. Si se te olvida el cargador, puedes recurrir al USB tipo C (3.1) que incluye. Ahí se acaban. Se echa en falta por supuesto, en muchas ocasiones, un USB tipo A tradicional.

Las cosas del tamaño, dirán muchos. Obvio, pero no deja de ser un peñazo buscar un adaptador o tener que recurrir a un 'dock' cuando necesitas más conexiones. En este aspecto, teniendo en cuenta que hablamos de un dispositivo que se vende como un dos en uno, el cuerpo pide alguna conexión más.

Cuenta con conector para auriculares, altavoces estéreo compatibles con Dolby (que ofrecen gran resultado) y dos cámaras. La trasera de ocho megapíxeles y la delantera de cinco megapíxeles. Mencionar también que este aparato es compatible con el desbloqueo facial de Windows Hello.

Autonomía y 'software'

Surface Go. (C. Castellón)
Surface Go. (C. Castellón)

Los padres de la criatura hablan de nueve horas de autonomía. No he llegado a esa cifra. Probablemente porque le he metido bastante chicha. La horquilla de uso ha variado mucho. Desde las seis horas cuando he ‘abusado’ de la reproducción de vídeos hasta rozar las ocho cuando me he dedicado a documentos de texto y labores de ofimática.

El modo predeterminado en el que Microsoft sirve aquí su sistema operativo es el modo S de Windows 10. No se puede llamar versión desnatada, pero sí exige mucho menos que la versión estándar. No te encontrarás ningún tipo de incompatibilidad con las ‘apps’ de la Windows Store. Ese es un buen punto a favor. Quizás el mejor. Me comentaba un compañero periodista hace un par de días que estaba con el runrún de comprarse la Surface Go por el tema de que “los programas” que utiliza “funcionan en Windows como la seda”. El problema son las ‘apps’ que no están en su tienda de aplicaciones. Que pueden dar problemas.

Si quieres una experiencia Windows en 10 pulgadas, esto es de lo mejor que encontrarás

Pero los de Redmond no han puesto puertas al campo. Si quieres, puedes pasar de todo esto, desactivarlo y utilizarlo como en cualquier otro equipo con Home Edition. El problema, que la maquinaria exige más carbón. Y el equipo, irremediablemente, se notará menos fresco. Que el motor que monta esta Surface Go, como decíamos, tiene sus límites. Pero si lo que queremos es una experiencia de portátil a la hora de desempeñar labores ‘típicas’ en un convertible con alma de tableta, esto es lo más cercano que encontraremos a día de hoy. Con Windows S o con Windows Home. En ambos casos.

¿Me sirve para lo que busco?

Surface Go. (C. Castellón)
Surface Go. (C. Castellón)

El mayor riesgo de la Surface Go es quedar en tierra de nadie. Las tabletas, a excepción de los iPad (y también han perdido fuelle), llaman cada vez menos la atención. Si lo vemos como uno de estos dispositivos nos encontramos un aparato ‘vitaminado’ con un puerto USB tipo C y opciones para crear una estación de trabajo o desbloqueo facial. Si lo vemos como un dos en uno, nos encontramos un aparato un tanto desnatado.

Si lo que buscas, como decíamos, es una buena experiencia Windows en un dispositivo ultraportátil, Surface Go puede ser una opción a valorar, si sabes los límites en cuanto a rendimiento. El otro problema es el precio, que puede desvirtuar su público objetivo.

La Surface Go es víctima de su precio: queda un poco en medio de tabletas y portátiles

Es esencial la funda con teclado para aprovechar al máximo este equipo, y eso supone sumar un pico de 100 euros a los 449 que cuesta la versión básica (4 GB de RAM y 64 GB de almacenamiento). Igual hubiese sido más interesante un modelo de partida con 6 GB de RAM.

El superior (que dobla ambas especificaciones) se dispara hasta los 599, que con la ‘typecover’ son 699. Si queremos el puntero, hay que pasar por caja con otros 110. No es tan difícil plantarse en un buen pico. Unas cantidades por las que se pueden conseguir alternativas como portátiles o equipos dos en uno de mayor tamaño pero más potentes. Con las tabletas pasa lo mismo. Para quien busca un dispositivo para navegar, escuchar música y algún juego casual, el último iPad 'low cost' es más que suficiente. Para los que quieren más rendimiento, la Surface Go se puede quedar corta y ver el iPad Pro como una alternativa más cercana a sus intereses.

Tecnología

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios