Del piloto automático al avión sin piloto: surcar los cielos será cosa de robots
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Del piloto automático al avión sin piloto: surcar los cielos será cosa de robots

Boeing baraja los vuelos sin piloto y cada vez hay más proyectos desarrollando coches voladores. ¿Cómo plantean las empresas el futuro de la aviación?

Foto:  La cabina de uno de los aviones de Boeing, que ya ha empezado a probar prototipos de aviones completamente autónomos.
La cabina de uno de los aviones de Boeing, que ya ha empezado a probar prototipos de aviones completamente autónomos.

Llegas al aparcamiento de aeronaves poco antes de que empiece tu jornada laboral. Te montas en la tuya, que te lleva a la oficina mientras vas echando un ojo a las redes sociales. Gracias a tu coche volador, tardas mucho menos en llegar al trabajo que con los antiguos vehículos, que se conducían solos pero siempre con las ruedas en tierra. De hecho, ya solo viajas en aeronaves: los trayectos más largos los haces en aviones sin piloto.

Foto: Imagen del cohete gigante de Elon Musk

Así es el futuro, o al menos cada vez hay más gente interesada en que así sea. Escenarios como el que acabamos de describir (o similares) están en el punto de mira de empresas como la famosa DeLorean, que ya vio a uno de sus vehículos despegar del suelo hace más de tres décadas en 'Regreso al futuro'. Recientemente, la compañía ha hecho públicos sus planes para desarrollar una aeronave para uso personal con piloto, pero con el objetivo de que sea totalmente autónoma el día de mañana.

De hecho, son ya varias las 'startups' que pretenden que sobrevolemos las carreteras a bordo de nuestros vehículos (algunas de ellas, además, limitando el papel del piloto) y hasta Uber pretende llevar su modelo de 'ridesharing' a los cielos.

Más allá del transporte personal, también hay quien cree que las aerolíneas obtendrían un buen pellizco sacando a los pilotos de la cabina de los aviones. Un reciente informe del banco suizo UBS destaca que en 2025 las grandes aeronaves se podrán controlar de forma remota, con lo que la industria de la aviación podría ahorrarse unos 29.400 millones de euros al año.

Pero, ¿son realistas estas predicciones? ¿Cómo se han ido automatizando las aeronaves desde que los hermanos Wright protagonizaran el primer vuelo a motor? Si los coches voladores son una vieja promesa, ¿serán realmente los vehículos aéreos, personales y sin un humano a los mandos el futuro del transporte?

El piloto automático, varias décadas en el aire

En 1912, pocos años después de que Orville Wright hiciera despegar el Flyer del suelo, el estadounidense Lawrence Sperry desarrollaba un piloto automático que usaba giroscopios para estabilizar el vuelo de una aeronave. Precisamente un piloto automático desarrollado por Sperry Gyroscope permitió al aviador Wiley Post convertirse en la primera persona en recorrer por aire el mundo en 1933, ya que gracias a él podía volar y navegar.

Obviamente, los avances de la electrónica y la informática han permitido que el piloto automático de los aviones mejore con el tiempo hasta lograr que el avión ajuste y mantenga el rumbo, la altitud o la velocidad.

De hecho, con los años, los aviones comerciales incluyeron otra capa de automatización, el llamado sistema de gestión del vuelo (FMS por sus siglas en inglés). En esencia, es un ordenador conectado a una pantalla y un teclado que automatiza las tareas de gestión de la navegación a bordo. Permite que los trayectos sean más seguros y eficientes gracias a la información que recibe de numerosos sensores y a su interacción con el piloto.

Con estos y otros avances, se ha conseguido reducir la tripulación en cabina de los aviones comerciales. Así, se ha pasado de los cinco humanos que la integraban en los años 50 a los 3 hasta los años 80 (cuando se eliminó la figura del ingeniero de vuelo) y a los dos imprescindibles actualmente (el piloto y el copiloto), que además tienen bastante menos trabajo. De hecho, hace un par de años, una encuesta a 11 pilotos desvelaba que solo tocan los controles durante siete de los muchos minutos de un vuelo en un Boeing 777.

Hasta dónde puede (o debe) llegar la automatización es un debate que ya lleva tiempo planteándose. Hace unos cuantos años que Michael O’Leary, el controvertido CEO de Ryanair, propuso prescindir del copiloto para ahorrar dinero. La mismísima NASA también ha analizado esta posibilidad.

11 pilotos desvelaban que solo tocan los controles durante 7 minutos de un vuelo en un Boeing 777


En concreto, la agencia espacial estadounidense estudió si se podría dejar un solo piloto en la cabina y que el segundo supervisara los vuelos de varios aviones desde tierra. Aunque llegaron a poner en práctica este método, fue solo un primer paso hacia ese posible futuro en el que solo haya un piloto en cabina.

Boeing es una de las empresas que pretende avanzar en ese sentido. Hace unos años, su por entonces presidente, James Albaugh, afirmó que la llegada del avión sin piloto era solo cuestión de tiempo. De hecho, la compañía estadounidense pretende que su primer avión controlado por una inteligencia artificial, capaz de tomar "las decisiones que los pilotos tomarían", despegue el año que viene, después de haber probado la tecnología en un simulador.

placeholder ¿Te montarías en un avión sin comandante? (Pixabay)
¿Te montarías en un avión sin comandante? (Pixabay)

Por su parte, el citado informe de UBS plantea que, técnicamente, las aeronaves podrían estar remotamente controladas por un piloto en tierra en 2025. De ser así, los aviones se asemejarían a drones de gran envergadura, que ya cuentan con un operador en tierra.

Pero este informe plantea un obstáculo que podría retrasar la llegada de los aviones sin piloto: que los pasajeros podríamos no estar dispuestos a viajar en ellos. Tan solo el 17% de los 8.000 participantes afirmaron que "era probable que se montaran en un vuelo sin piloto" y la mayoría (el 54%) aseguraba que era poco probable.

La (antigua) carrera de los coches voladores

En paralelo a la automatización de los aviones, la llegada del coche volador, la gran promesa de la ciencia ficción, parece estar más cerca de cumplirse. Antes incluso de que el biplano de los hermanos Wright protagonizara su gran gesta, dos británicos ya habían patentado un vehículo con alas que nunca llegó a despegar.

Los aviones llevaban décadas surcando los cielos cuando el primer coche volador, para desgracia de sus ocupantes, se mantuvo solo dos minutos en el aire. El AVE Mizar, también conocido como el Ford Pinto Volador, se estrelló con sus creadores dentro el 11 de septiembre de 1973.

En los últimos meses han ido apareciendo diferentes diseños y prototipos de coches voladores, algunos más ambiciosos que otros. Antes de verano vimos en acción el primer invento de Kitty Hawk, una 'startup' que recibe su nombre del pueblo de Carolina del Norte donde los hermanos Wright realizaban sus pruebas. Su CEO es Sebastian Thrun, el padre del coche autónomo de Google, y la compañía cuenta con la inversión del mismísimo Larry Page, fundador del gigante tecnológico.

El primer prototipo, una especie de moto acuática eléctrica que se eleva 10 metros sobre el agua, no es (todavía) el vehículo que estábamos esperando. No requerirá licencia de piloto en Estados Unidos (se puede aprender a manejarlo en unas cuantas horas con un simulador) y según las normas de la Administración Federal de Aviación estadounidense (la FAA) es un ultraligero, por lo que no se puede operar sobre una "zona de aglomeraciones de una ciudad, pueblo o asentamiento". Así que en realidad esta aeronave parece más un invento para divertirnos que el vehículo que nos llevará al trabajo. Eso sí, a diferencia de algunos coches voladores, al menos la hemos visto por el aire y saldrá a la venta a finales de este año.

¿Aeronaves autónomas?

Terrafugia es una de las empresas más veteranas del sector. En 2012 presentó su Transition, una mezcla de automóvil y avioneta (puede discurrir por tierra y aire) que ha ido mejorando desde entonces. La compañía asegura que incorporará "tecnología de vuelo autónoma", aunque que su despegue en Estados Unidos requerirá un certificado de piloto deportivo.

Si bien aún no está en venta, ya tiene sucesor: el más futurista TF-X, que despega y aterriza verticalmente. "Toda la planificación del vuelo se completará antes de la salida y el vehículo despegará automáticamente, volará a su destino y aterrizará, todo ello al presionar un botón", afirma la compañía. Pese a ello, el operador tendrá la última palabra y podrá decantarse por un modo semiautónomo.

Además, Terrafugia destaca que el vehículo de cuatro plazas cabe perfectamente en un garaje, lo que demuestra sus intenciones de sobrevolar zonas urbanas en el futuro.

placeholder El futurista Terrafugia TF-X. (Terrafugia)
El futurista Terrafugia TF-X. (Terrafugia)

AeroMobil, otra de las compañías que lleva tiempo desarrollando estos vehículos, anunciaba hace unos meses que la última versión de su coche volador (la 4.0) ya se podía reservar en Europa por entre 1,2 y 1,5 millones de euros. Según la empresa eslovaca, fabricarán 500 vehículos biplaza que comenzarán a distribuirse en 2020.

Con las alas plegadas, podrá circular como cualquier vehículo terrestre, pero solo podrá despegar y aterrizar desde puntos habilitados para avionetas. De igual forma, se necesitará una licencia de piloto para controlarlo, si bien la empresa ha dejado claro (en varias ocasiones) que su intención es que la aeronave termine siendo autónoma.

placeholder El carísimo coche volador de AeroMobil. (Aeromobil)
El carísimo coche volador de AeroMobil. (Aeromobil)

Lilium, PAL-V o, desde hace poco, DeLorean son otras de las compañías trabajando en el desarrollo de coches voladores. Por su parte, el gigante Airbus ha aterrizado en el sector recientemente y lo ha hecho directamente añadiendo el calificativo de autónomo. Para ilustrar su proyecto Vahana, utilizaba una serie de ilustraciones de una aeronave futurista, eléctrica y con ocho rotores que despegará como un helicóptero y volará como un avión.

Vahana - Passenger Experience from Vahana on Vimeo.

El año pasado, la empresa china Ehang presentaba una idea algo diferente: un dron de pasajeros. Similar a cualquiera de los robots aéreos que hoy conocemos, tampoco tiene piloto a bordo, lo que supone una gran diferencia respecto a la mayoría de coches voladores. El Ehang 184 funciona de forma autónoma: el usuario programa dónde quiere ir con su 'smartphone' y el dron sigue la ruta.

placeholder El dron de pasajeros de Ehang. (Ehang)
El dron de pasajeros de Ehang. (Ehang)

Ehang anunció que comenzaría a realizar pruebas con sus drones-taxis en Dubái este mismo verano, aunque finalmente se han retrasado a finales de año. Precisamente en la ciudad emiratí, además de en Dallas, será donde Uber empiece a desplegar en 2020 su red de coches voladores. El objetivo de la compañía es llevar el 'ridesharing' al cielo con Uber Elevate, un servicio que requerirá pilotos en un principio pero que nace con la mirada puesta en la autonomía.

No faltan proyectos para conseguir el coche volador autónomo, pero todavía no existen ni los automóviles voladores (aunque el primero despegó en los setenta) ni los aviones sin piloto (aunque el automático lleva décadas en funcionamiento). ¿Cuándo nos llevará un vehículo volando al trabajo mientras consultamos las redes sociales? La respuesta, parece, sigue siendo territorio de la ciencia ficción.

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