AVALANCHA DE ALTAVOCES Y CASCOS INTELIGENTES

¿Por qué nos incomoda hablar con Siri y sus amigas?

Alexa, Cortana, Google Now, Bixby… los asistentes virtuales están al alza con altavoces y auriculares pero las cifras dicen que los usamos poco y en privado.

Foto: El altavoz inteligente de Sony con Google Now, uno de los últimos en llegar (EC)
El altavoz inteligente de Sony con Google Now, uno de los últimos en llegar (EC)

Un joven se acerca a la boca su iPhone con una mano. Con la otra se agarra para no perder el equilibrio en medio de un ruidoso autobús. Responde la voz de Siri. Murmura algo imperceptible a susurros, apenas sin vocalizar. El software pregunta para chequear qué si lo que ha oído es correcto. Error. Segundo intento y...¡al palo! Otro error que hace que el muchacho en vez de levantar un poco más la voz prefiera llegar a un semáforo y buscarlo por el mismo. Asunto arreglado.

Parece que eso de sacar el móvil y preguntarle algo es de toda la vida. Sin embargo, todo el mundo empezó a hablar de ello en 2011, cuando Apple incorporó uno de ellos al iPhone 4S. Aquello tuvo un efecto similar al de una terapia basada en la hormona del crecimiento. Un tratamiento dilatado en el tiempo que ha tenido como resultado que a día de hoy sea una de las tendencias tecnológicas del momento.

Y como es habitual en el mundo de la electrónica de consumo, 'gadget' veo, 'gadget' quiero. La nómina de empresas que cuentan con una de estas plataformas en su ajuar ha engordado considerablemente. Junto a Apple figuran Amazon con Alexa, Google con Now y Microsoft con Cortana, entre otros. El último en unirse a este jolgorio ha sido Samsung con Bixby. Y no, no se limitan solo a los dispositivos móviles. Ordenadores y televisiones ya son capaces de escuchar tus órdenes y parlotear respuestas más o menos acertadas.

Avalancha de lanzamientos

Sin embargo, la esencia de este avance tecnológico son los altavoces inteligentes. Abrieron camino Echo (Amazon), Google Home y Homepod (Apple, que está realizando sus últimas pruebas). Ahora en la IFA de Berlín hemos visto las propuestas de dos gigantes como Sony y Panasonic. Ambos fabricantes han apostado por Now, la plataforma de Google, para darle alma a estos 'gadgets'.

El primer de ellos es compatible con Chromecast, Nest, Philips Hue e IFTT. Es decir, que con un comando hablado podrás controlar la música, las luces o el termostato. Además incluirá un pequeño control gestual para pasar canciones o subir el volumen. El otro aparato, salvo las diferencias de diseño y algunas funcionalidades, tiene una concepción muy similar.

La industria lleva años emocionada con los asistentes virtuales pero pueden tardar hasta una década en ser masivos

El siguiente en salir a la palestra podía ser Samsung, que mostró en la recta final de su rueda de prensa una foto de un altavoz de Hardam (marca que ahora le pertenece) sin dar muchos más detalles. Por el momento, se han conformado con crear un 'spin off' con sus auriculares inalámbricos, ahora compatibles con su asistente virtual. Un producto llamado a competir con los AirPod de Apple.

No se sabe a qué altura queda la cresta la de la ola, pero lo cierto es que Siri y sus amigas son las chicas populares de la tecnología a día de hoy. La industria les pone ojitos. Al menos eso dice el informe de Gartner sobre las expectativas que generan las diferentes tendencias. En 2017, los asistentes virtuales se sitúan en cuarta posición superando el interés que generan cosas como el 5G o el coche autónomo. Sólo les supera el hogar inteligente, el 'deep learning' y el 'machine learning'.

Pero lejos de dedicarse a dorarles la píldora, la consultora les echa un jarro de agua fría. Les queda mucho -entre cinco y diez años dice el estudio- para llegara ser utilizado de forma masiva en el día a día de millones de personas. "A la hora de la verdad, no importante tanto el medio como el fín", explica Angel Hernández, cofundador de la agencia Chatbot Chocolate, especializada en crear 'chatbots' y procesamiento del lenguaje natueal.

"El canal que ofrezca más inmediatez"

"Es muy fascinante, pero si me cuesta menos esfuerzo ir a Google y teclear cinco palabras, pues lo hago", añade. "Yo personalmente cuando he utilizado Siri ha sido para ponerlo a prueba pero mi experiencia de uso ha dejado mucho que desear". Hernández resume todo en oportunidad. "¿Cómo voy a obtener todo más rápido? En WhatsApp ha ocurrido lo contrario. Es más rápido mandar un audio que escribir por eso han crecido tanto los mensajes de voz", remacha.

"Nos gusta la inmediatez. Si en casa no estamos con el móvil delante, obviamente se lo pediremos a un asistente", remacha. Obviamente, en la calle o en una oficina no tenemos esa privacidad para hablar o pedir

Afirma que a la hora de crear un bot conversacional, bien sea oral o escrito, se exige mucho entrenamiento y hay que tener en cuenta muchas variables. "Dos personas nunca van a preguntar las cosas de la misma manera. Por eso, los asistentes de voz siempre confirman antes de ejecutar. En el caso de los chatbots pues tienes otras opciones como orientar la conversación mediante opciones cerradas y botones".

Hablamos poco y en privado

Otro informe de 'Smart Living' quiso escrutar en Estados Unidos y Reino Unidos la recurrencia con la que utilizaban estas herramientas los usuarios de las diferentes plataformas. Los resultados fueron bastante significativos: más de la mitad de los encuestados no encontraban interés en hacer uso de los asistentes digitales. La mejores posicionadas eran Apple y Google.

En el caso de Siri, cerca del 15% de sus usuarios lo utilizaban al menos una vez por semana, tanto en el mercado británico y 'yankie'. Las estadísticas de Now se quedaban en un 11% y en un 12%, respectivamente. En el caso de los otros tres grandes jugadores (Alexa, Cortana y Bixby) los guarismos no alcanzan ni a uno de cada diez personas.

Solo un 6% de los usuarios del estudio reconocieron haberlo utilizado en público

Hablamos poco con estos aparatos. Y, además, lo hacemos en privado. La firma de análisis de mercado 'Creative Strategies' quiso determinar en 2016 en qué momentos se hacía un mayor uso de estos asistentes. Su investigación determinó que sólo un 6% de los usuarios habían tirado de estas herramientas en público. La mayoría lo utilizaban al volante (51%) o al abrigo de sus casas (39%). En el caso de la conducción, las razones son obvias: esta es una herramienta que sustituye al tradicional manos libres que lleva varios años en nuestros vehículos. Al preguntar entre los que no los habían utilizado nunca, uno de cada cinco respondió que no lo hacían porque se les hacía raro hablar con su máquina.

Nos importa el qué nos dicen pero también el cómo

"La clave es la gestión de la conversación", dice Guillermo de Jorge, profesor de psicología evolutiva y de educación de la UNED. "Puedes tener información que ofrecer pero esos datos seguramente no sean perfectos y no se ajusten al cien por cien a cada usuario. Por eso la forma que lo expreses es importante para mantener el flujo de información", comenta este experto que también ha participado en la construcción de un asistente como G-Rubric.

De Jorge, socio de Semantialab (una 'spin-off' especializada en procesamiento del lenguaje nacida en el seno de esta universidad), resucita el caso de ELIZA. Se trata de un primitivo chatbot que el MIT desarrolló entre 1964 y 1966 que pretendía emular a un psicólogo de la época. "No tenía datos que ofrecer, gestionaba la conversación. Y la gente se tiraba mucho tiempo tecleando y conversando con este programa".

"El gran reto de todo es la prosodia. Detectar la clave emocional de la conversación", añade. Una voz metálica igual no es lo más adecuado para una persona en un momento melancólica pero puede ser perfecta para un momento de estrés o cabreo. "La próxima fase es ser capaces de interpretar un estado de ánimo y adaptar el mensaje a la circunstancia".

¿Un futuro al estilo Jarvis o 'Her'?

"Toda tecnología tiene una curva de aprendizaje y adopción", sostiene Javier Hernández, doctor del MIT y especialista en computación afectiva. "Lo bueno de todo esto es que es algo a lo que ya estamos acostumbrados y no nos requiere demasiada formación", añade.

Él dispone de un altavoz inteligente en la cocina. "Lo utilizo de manera diaria para comprobar la temperatura exterior, poner música, enviar mensajes, poner alarmas o hacer otras consultas simples. Estamos lejos de conversaciones como las de Tony Stark y Jarvis en 'Iron Man'", responde. "La mayoría de conversaciones con asistentes virtuales son muy cortas y suelen tener una estructura que limita a pregunta y respuesta. Las conversaciones en la vida real suelen ser más largas y complejas", continúa.

"Hay mucha información que no se transmite de manera explícita", aclara. "El ser humano tiende a establecer conexiones emocionales con las personas, los animales y, por supuesto, sus teléfonos móviles. Existen muchas investigaciones que estudian la relación emocional entre humanos y la tecnología".

Este experto matiza que estos vínculos pueden ayudar a objetivos como para mantener una vida más activa o ir más al gimnasio. "No sustituirán a los nexos entre personas, pero creo que nos ayudarán a mejorar nuestra calidad de vida", resume.

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