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“Papá, quiero ser ganadero”: la nueva generación toma el relevo en el campo español
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“Papá, quiero ser ganadero”: la nueva generación toma el relevo en el campo español

El sector primario lleva años sufriendo la despoblación y la falta de trabajadores jóvenes. Manuel y David forman parte de quienes deciden continuar la tradición familiar y quedarse en sus pueblos

Foto:  Los primos Felipe Gómez y Manuel Osoro trabajan en la ganadería familiar Tezanillos, en la localidad cántabra de Villacarriedo. (Foto: cortesía)
Los primos Felipe Gómez y Manuel Osoro trabajan en la ganadería familiar Tezanillos, en la localidad cántabra de Villacarriedo. (Foto: cortesía)

Para muchos jóvenes nacidos y crecidos en las zonas más despobladas de España, con la mayoría de edad llega un dilema transcendental para su futuro. ¿Quedarse en su tierra natal o salir a las grandes capitales? Normalmente la formación deseada tiene un peso fundamental para resolver este interrogante, pues son muchos los que deciden salir a estudiar a áreas urbanas con mayor oferta formativa y mayores índices de actividad económica.

Sin embargo, este proceso no tiene luego un retorno positivo para las áreas rurales de origen, que a menudo se ven incapaces de volver a atraer a esos jóvenes para que desarrollen su formación y competencias fuera de las grandes ciudades. Esta situación lleva años provocando un envejecimiento generalizado de los profesionales del sector primario, en muchas ocasiones pequeños productores cuyos hijos no continuarán con el negocio familiar. Con una consecuencia lógica, cada vez quedan menos explotaciones familiares en sectores como la ganadería.

placeholder David Álvarez colabora en la explotación ganadera que su familia tiene desde hace más de 50 años. (Foto: cortesía)
David Álvarez colabora en la explotación ganadera que su familia tiene desde hace más de 50 años. (Foto: cortesía)

Tanto es así que, según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, el porcentaje de titulares de una explotación agrícola o ganadera con menos de 40 años es de tan solo el 8,6%. Unas cifras que ponen de manifiesto la falta de profesionales jóvenes que doten de vida y actividad al medio rural, provocando la pérdida de riqueza económica en lo que hoy conocemos como la España Vaciada.

Sin embargo, también hay jóvenes que, a pesar de las dificultades, deciden desarrollar su actividad profesional en su zona de arraigo. Es el caso de David y Manuel. Ambos estudian disciplinas que les permitirán adquirir conocimientos necesarios para continuar con la actividad de las granjas de sus familias, incluso transformarlas y modernizarlas para generar riqueza en sus entornos locales.

Cómo impulsar el relevo generacional

David Álvarez, estudiante de una doble ingeniería, Eléctrica e Industrial, y especializado en proyectos de agricultura de precisión, es uno de los alumnos becados por el programa de Pascual para apoyar a la nueva generación de familias ganaderas. Desde hace tiempo colabora en la explotación familiar que creó su abuelo hace más de cinco décadas en Palencia y ahora quiere darle un nuevo impulso al negocio. “Quedarse en el campo no siempre es la solución más fácil. Es un trabajo duro y sacrificado, pero a la vez muy gratificante. Para mí, que he visto la evolución del negocio familiar desde pequeño, es ilusionante poder utilizar mi formación para continuar con el proyecto que comenzó mi abuelo”.

En el caso del también becado Manuel Osoro, su familia está al frente de una cuadra de unas 400 cabezas de vacuno de leche en Villacarriedo, Cantabria. “La mayoría de la gente opta por salir de aquí para ir a la capital y dedicarse a la industria. Al final, es un trabajo que requiere mucha dedicación y la rentabilidad es inestable”, admite. Sin embargo, tiene claro que quiere dedicarse a la explotación ganadera de su familia. “Yo lo hago por arraigo. Este es el negocio que he conocido desde pequeño y lo que quiero es quedarme en mi tierra”.

Preguntados por las soluciones al problema del abandono del medio rural y a la desaparición paulatina de las granjas familiares, Manuel y David coinciden: hacen falta mayores servicios públicos y más oportunidades para los jóvenes. “No hay alternativas de ocio, tenemos dificultades para ir al médico o al colegio y las perspectivas laborales se reducen casi al turismo y sector primario”, comenta David. “Nos cuesta acceder a algo tan básico como un cajero automático. Tienen que dejar de ponernos trabas y apoyarnos más, a veces parece que nos quieran echar de aquí”, apunta Manuel.

El problema del relevo generacional en el agro español preocupa ya no solo a las instituciones públicas, que ven cómo grandes áreas de territorio pierden actividad económica y población de manera paulatina, sino a las propias compañías relacionadas con el sector primario. Es por ello que Pascual ha puesto en marcha un programa de becas para ayudar a los hijos de ganaderos, como Manuel y David, a formarse en estudios que les permitan continuar con el negocio familiar. Además de ellos, otros 10 jóvenes se han beneficiado de estas ayudas en la primera fase del proyecto; un total de 12 para alumnos de ganaderías situadas en las comunidades autónomas de Castilla y León, Galicia y Cantabria.

Según confirman desde la compañía, "la intención es dotar de continuidad y recorrido a este programa, de manera que se repita en cada curso académico, ampliándolo en próximas ediciones a jóvenes agricultores locales". Todo ello con el objetivo de asegurar la continuidad de las explotaciones en territorios que adolecen de una menor capacidad para atraer y retener talento joven y cualificado.

No solo continuar, sino también transformar

Otro de los objetivos de estas becas es la digitalización, ya que, como señala Joaquín Lorenzo, director de Compras Agro de Pascual, “no solo se trata de que continúen con el negocio de sus padres y abuelos, sino que lo mejoren, lo transformen y lo hagan suyo para devolver riqueza al entorno rural, y para eso es estrictamente necesario apostar por la formación y la transformación digital”. De hecho, la compañía va a complementar sus becas para estudios reglados con un plan formativo de alto rendimiento para instruir técnica y empresarialmente a estos jóvenes una vez que se incorporen a los negocios familiares.

Nuevas estrategias y herramientas tecnológicas que serán clave también para la transformación de las explotaciones ganaderas familiares. El desarrollo de la industria mecatrónica agraria, la agricultura de precisión, la interconexión de las cadenas de suministro en la Industria 4.0 o el desarrollo de proyectos de empresa en viveros son algunas de las disciplinas que pueden fomentar la transformación del sector primario en España, según los expertos.

placeholder David Álvarez junto a su padre, Carmelo, en su ganadería La Pastiza, en Palencia. (Foto: cortesía)
David Álvarez junto a su padre, Carmelo, en su ganadería La Pastiza, en Palencia. (Foto: cortesía)

Teniendo en cuenta este contexto, la compañía láctea española ha creado Optilácteo, un proyecto que permite conocer con exactitud, a través de herramientas TIC, las debilidades y fortalezas de cada granja, lo que ayuda a sus ganaderos a maximizar sus recursos. También continúa impulsando programas de eficiencia productiva que mejoran la rentabilidad de las granjas: "Si una ganadería media en España produce más de 800 toneladas al año, una de Pascual, 1.496, un 78% más", afirman.

David tiene claro hacia dónde quiere hacer evolucionar la ganadería que su familia mantiene en Palencia: “Hay todo un trabajo por hacer en cuanto a la modernización de las explotaciones ganaderas. Podemos hablar desde digitalización para ser más eficientes en todos nuestros procesos hasta de la implementación de tecnologías limpias para tener explotaciones más sostenibles. Es una tarea que a mí particularmente me apasiona”.

Por su parte, Manuel concluye que: “Es una transformación que ya se está produciendo. Cada vez somos más eficientes y productivos gracias a la modernización, pero ahora, nuestra generación tiene la oportunidad de impulsar lo que ya construyeron nuestros abuelos gracias a la formación en nuevas técnicas y herramientas”.

En definitiva, este relevo generacional se antoja fundamental no solo para la supervivencia de las explotaciones tradicionales, sino también para revitalizar todo un sector, el agroalimentario, con una gran capacidad para fijar población en el medio rural y funcionar como eje vertebrador del territorio.

Para muchos jóvenes nacidos y crecidos en las zonas más despobladas de España, con la mayoría de edad llega un dilema transcendental para su futuro. ¿Quedarse en su tierra natal o salir a las grandes capitales? Normalmente la formación deseada tiene un peso fundamental para resolver este interrogante, pues son muchos los que deciden salir a estudiar a áreas urbanas con mayor oferta formativa y mayores índices de actividad económica.

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