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El maquinista del Alvia podría ser condenado pero librarse de la cárcel
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EL ÚNICO CONDENADO POR EL ACCIDENTE DE CHINCHILLA NO INGRESÓ EN PRISIÓN

El maquinista del Alvia podría ser condenado pero librarse de la cárcel

Es pronto para saber si la única causa de que el tren se saliera fue un despiste del maquinista, pero ya se le imputan 78 delitos de homicidio por imprudencia.

Foto: Un policía acompaña al maquinista del tren tras el accidente. (Reuters)
Un policía acompaña al maquinista del tren tras el accidente. (Reuters)

La cara de Francisco José ya es conocida pero es muy probable que se haga aún más famosa. La reconstrucción de los hechos y la estrategia de Adif y Renfe van a situarlo en el centro de la investigación sobre las causas de la mayor tragedia que se han cobrado los ferrocarriles españoles en los últimos 40 años. Aunque es pronto para saber si la única causa de que el tren se saliera en la curva de A Grandeira fue un despiste del maquinista, ya se le imputan 78 delitos de homicidio por imprudencia. El ministro el Interior, Jorge Fernández Díaz, ha asegurando que existen suficientes “indicios racionales” para acusarle. Por recomendación de su defensa, hasta ahora se ha negado a declarar. Hoy pasará a disposición judicial. ¿Culpable? No tan rápido.

El caso guarda inquietantes similitudes con el accidente de tren de Chinchilla (Albacete). El 3 de junio de 2003, un tren de pasajeros y otro de mercancías colisionaron a las 21 horas, 42 minutos y 9 segundos en mitad de una extensa planicie de cultivo dominada por la oscuridad de la noche. Murieron 19 personas y otras 46 resultaron heridas. Es el antecedente más directo de la tragedia de Santiago. Como en el accidente de esta semana, en el tramo de la colisión, la vía sólo contaba con el sistema de alerta ASFA, un protocolo mecánico que deja gran parte de la responsabilidad en manos humanas.

Accidente de Chinchilla. (EFE)En Albacete, al contrario que en Santiago, los focos no se volvieron contra los maquinistas de los trenes, que perecieron en el brutal encontronazo, sino contra el gestor del tráfico ferroviario (factor) de la estación de Chinchilla, José Luis, que autorizó al convoy de pasajeros poner rumbo a Cartagena a pesar de que por la misma vía, en dirección contraria, estaba circulando el mercante. El choque fue tan violento que afectó a una línea de alta tensión próxima y dejó sin luz a parte de la comarca. Como le está ocurriendo a Francisco José ahora, la cara de José Luis apareció en numerosos medios y también fue sometido a juicio fuera de los tribunales, aunque hace una década las noticias circulaban con menos nervio y la exportación de los ferrocarriles españoles no era una prioridad de Estado. Francisco José está en un contexto más desfavorable. El, por ejemplo, tenía Facebook. Pero en 2003 aún faltaba un año para que lo lanzaran.

Los hechos probados por el tribunal

En el juicio real, la defensa del factor alegó que nunca llegó a dar verbalmente el visto bueno al maquinista del tren de pasajeros para que arrancara y que el cambio en el sistema de señalización que autorizó esa salida se produjo por un fallo técnico en el sistema ASFA. Sin embargo, la sentencia consideró probado que, pese a estar advertido de que un convoy de mercancías ocupaba la misma vía, el factor “procedió en el interior del Gabinete de Circulación a situarse frente al panel de mandos colocado en la pared y, con las dos manos simultáneamente, accionó sobre los interruptores que situaban la señal de salida en verde para el tren de pasajeros, lo que anuló el sistema de seguridad ASFA”.

El juez tuvo en cuenta los intentos del funcionario por mandar un aviso de alerta cuando se dio cuenta del error, aunque ya era demasiado tarde, y su colaboración en las posteriores labores de socorro. También valoró sus disculpas públicas a las víctimas y sus familiares. Finalmente, José Luis fue condenado por 19 delitos de homicidio y 46 delitos de lesiones, en todos los casos, por imprudencia grave profesional. Sin embargo, con los atenuantes que observó el tribunal, la pena se limitó a dos años de prisión. Al no tener antecedentes, nunca llegó a ingresar en la cárcel.

Pidió disculpas a las víctimas

A Francisco José le aguarda un escenario similar. Aunque la Justiciatermine por considerarlo el único responsable del accidente, sería muy extraño quellegara a cumplir penade prisión, aunque el juez adopte hoy domingo medidas cautelares.Al igual que ocurrió con José Luis, el maquinista del Alvia es el único señalado por la investigación y también se le imputa homicidio imprudente. Pero también ha trascendido que después del descarrilamiento se implicó en las labores de socorro y que pidió allí mismo disculpas a las víctimas que fue encontrando a su paso.

El sindicato de maquinistas al que pertenece alega que si el tramo en el que se produjo el accidente hubiera contado con el moderno sistema ERTMS en lugar del antiguo protocolo ASFA, el convoy de Santiago jamás habría podido pasar por la curva a 190 kilómetros por hora, como apuntan las investigaciones. Pero el Juzgado de lo Penal número 1 de Albacete no tuvo en cuenta las limitaciones técnicas de la vía de Chinchilla en aquel caso y consideró que el choque se produjo porqueelcontrolador ferroviariono había cumplido con sus obligaciones profesionales.

José Luis no entró en la cárcel pero cumple condena. La lleva por dentro. El episodio le provocó depresiones y fobia a los trenes. Decidió dejarlos para siempre e iniciar una nueva vida alejada de su pasado. Terminó la carrera de Psicología y, al concluir el juicio, comenzó a trabajar como orientador de estudios en el instituto de un municipio situado a unos 50 kilómetros del lugar que aparece en sus pesadillas. Ahora hace esa misma labor en otra población cercana pero en un centro de educación especial, trabajando con chicos discapacitados de todas las edades. Para Francisco José, sólo han transcurrido cuatro días desde el descarrilamiento, pero José Luis ya sabe lo que le espera.

La cara de Francisco José ya es conocida pero es muy probable que se haga aún más famosa. La reconstrucción de los hechos y la estrategia de Adif y Renfe van a situarlo en el centro de la investigación sobre las causas de la mayor tragedia que se han cobrado los ferrocarriles españoles en los últimos 40 años. Aunque es pronto para saber si la única causa de que el tren se saliera en la curva de A Grandeira fue un despiste del maquinista, ya se le imputan 78 delitos de homicidio por imprudencia. El ministro el Interior, Jorge Fernández Díaz, ha asegurando que existen suficientes “indicios racionales” para acusarle. Por recomendación de su defensa, hasta ahora se ha negado a declarar. Hoy pasará a disposición judicial. ¿Culpable? No tan rápido.

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