Boris Johnson, sobre su ministro de Sanidad: "Es un jodido absoluto inútil"
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La venganza se sirve fría

Boris Johnson, sobre su ministro de Sanidad: "Es un jodido absoluto inútil"

Dominic Cummings, el que fuera oscuro estratega del 'premier', publica unos mensajes que dejan en evidencia al Gobierno durante su gestión al inicio de la pandemia

placeholder Foto: El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters)
El primer ministro británico, Boris Johnson. (Reuters)

Nunca. Jamás debe uno desafiar a Dominic Cummings. El oscuro estratega —cerebro de la campaña del Brexit y durante un tiempo todopoderoso asesor de Boris Johnson— ha dejado ya varios cadáveres políticos a su paso. La lección, por tanto, debía estar aprendida. Pero el titular de Sanidad, Matt Hancock, cometió el tremendo error de retarle a demostrar todo lo que supuestamente había hecho mal durante su gestión ante la pandemia. Y la respuesta ha tenido lugar este miércoles con la publicación de unos mensajes en los que el propio Johnson se refiere al ministro como un “absolutamente jodido inútil”. La humillación no puede ser mayor. ¿Se podía esperar otra cosa de Cummings?

Pongámonos en situación. Cuando Johnson se traslada al Número 10, Cummings se convierte en su fichaje estrella. Genio para unos, psicópata para otros, el particular Maquiavelo acaba convertido en el hombre más poderoso del Reino Unido. Pero, tras implantar un clima insostenible de trabajo, acaba siendo despedido en un episodio al más 'Juego de tronos' donde Carrie Symonds (pareja de Johnson) juega un papel clave. Desde entonces, el estratega se ha dispuesto a hacer la vida imposible al Gobierno en general y al primer ministro en particular. Y en cada una de sus intervenciones se supera.

Foto: Un manifestante frente al Parlamento británico. (EFE)

Este miércoles, tan solo minutos antes de la sesión semanal de control al Gobierno, Cummings ha publicado un 'post' incendiario —cargado de pantallazos de mensajes de WhatsApp intercambiados con el que fuera su jefe— para respaldar no solo todos los ataques mordaces que ha venido realizando contra Hancock, sino también para demostrar que Johnson está mintiendo cuando dice que siempre ha tenido confianza en su ministro de Sanidad.

“No publico mensajes privados solo para avergonzar al primer ministro u otros. Mi objetivo es obligar al sistema a enfrentarse a la realidad y cambiar, no avergonzar a la gente por el simple hecho de hacerlo”, señala.

En uno de ellos, fechado el 26 de marzo de 2020, el día en que Johnson dio positivo por covid, el que entonces era su asesor y mano derecha le envió un mensaje de texto advirtiendo que los planes de Hancock para realizar test masivos eran un caos. “Es un absoluto jodido inútil”, respondió el 'premier'. En otro, Johnson llega a sugerir que, ante la incompetencia del responsable de Sanidad, “la mejor opción quizá sería quitarle y pone a [Michael] Gove (vice primer ministro)”.

El mes pasado, Cummings compareció ante la comisión de Westminster que evalúa la gestión del Gobierno ante la pandemia y durante las más de siete horas que duró la sesión no dejó títere con cabeza. “Murieron decenas de miles de personas que no deberían haber muerto”, aseguró. “Cuando la gente más nos necesitó, el Gobierno falló. La verdad es que los ministros y asesores de alto rango, como yo, actuamos desastrosamente muy por debajo de los estándares que se le presuponen a un Ejecutivo ante una crisis como esta”, añadió.

El oscuro estratega fue particularmente duro con el responsable de Sanidad, del que dijo que “debería haber sido despedido por al menos 15-20 cosas”, entre ellas, mentir en múltiples ocasiones.

Días más tarde, el propio Hancock compareció ante la misma comisión parlamentaria. Negó todas las afirmaciones de Cummings y le desafió a demostrar con documentos todo aquello de lo que le acusaba. Craso error. La respuesta ha sido por todo lo alto.

Foto: Miguel y Marina, en el hospital de Southampton. (Cedidas)

El extenso texto de su 'post' no tiene desperdicio. El estratega cuenta con todo lujo de detalles el supuesto caos que reinó en Downing Street al inicio de la pandemia, donde no se diseñó ninguna estrategia para el confinamiento hasta el 14 de marzo, se llegó a predecir hasta 250.000 muertes en la primera ola y se dejó abandonadas a su suerte a las residencias de ancianos, mandando a los mayores de los hospitales de vuelta sin realizarles test.

Según su versión, Johnson se limitaba además a contar “historias divagantes y hacer bromas” durante las primeras reuniones de emergencia, negándose a hacer preguntas incómodas a los funcionarios. En este sentido, acusa al Gobierno de querer ahora contar otra realidad y a Johnson de mentir cuando defiende que siempre apoyó a Hancock. “Si el Número 10 está dispuesto a mentir tan profunda y ampliamente sobre cuestiones tan vitales de la vida y la muerte, no se puede confiar ahora ni en lo que diga sobre covid ni en ningún otro asunto crucial sobre guerra y paz”, añade.

Pero no queda ahí. Según Cummings, el 'premier' tiene la intención de renunciar a su cargo después de las próximas elecciones generales (previstas para 2024) para poder ganar más dinero. Su actual sueldo de 150.000 libras anuales nada tiene que ver con los alrededor de 400.000 libras que ganaba como diputado, entre otros, por su bien remunerada columna con 'The Telegraph'. Y el actual salario, supuestamente, no le alcanza para mantener a todos sus hijos. Como mínimo, son seis, de tres mujeres distintas. Aunque siempre ha sido sumamente celoso con su intimidad.

Foto: Carrie Symonds y Boris Johnson, en su boda. (Getty) Opinión

El portavoz del Número 10 ha calificado la información de Cummings como “sin sentido” y ha recalcado una vez más que el 'premier' tiene plena confianza en el titular de Sanidad. Curiosamente, Hancock tiene su puesto más asegurado que nunca porque, si Johnson se deshace ahora de él en una reestructuración del Gabinete, parecería que sigue cumpliendo órdenes del que fue su asesor.

La tan criticada gestión por parte de Downing Street del inicio de la pandemia ha quedado ahora suplantada por los elogios ante la exitosa campaña de vacunación, en la que el 76,39% de la población adulta cuenta ya con la primera dosis y el 55,34% cuenta ya con los dos pinchazos. No obstante, la venganza de Cummings no deja de suponer un auténtico bochorno. Y el estratega ya ha avanzado que se guarda más mensajes para otro momento.

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