Hay Boris para rato: Johnson destroza el Muro Rojo del laborismo
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La derrota golpea a Keir Starmer

Hay Boris para rato: Johnson destroza el Muro Rojo del laborismo

Los conservadores han barrido en el distrito de Hartlepool al conseguir el 52% de los votos, demostrando la revitalización del partido de la mano del primer ministro

placeholder Foto: Boris Johnson, el primer ministro británico, frente a un gigante muñeco hinchable que lo representa. (Reuters)
Boris Johnson, el primer ministro británico, frente a un gigante muñeco hinchable que lo representa. (Reuters)

Boris Johnson vuelve a ser el gran emperador. El 'premier' ha logrado este viernes una victoria histórica al arrebatar a la oposición el distrito de Hartlepool, un emblemático feudo del Muro Rojo del norte de Inglaterra que los laboristas tenían en su poder desde 1974. Aparte de las mayores elecciones locales y regionales celebradas desde 1973, los vecinos de esta circunscripción pesquera tenían que elegir también a su diputado tras la dimisión del parlamentario Mike Hill, acusado de supuesto acoso sexual que él niega. Y los conservadores han barrido al conseguir el 52% de los votos. En los últimos 60 años, tan solo se habían registrado dos casos anteriores en los que la formación que está en el Gobierno gana a la oposición en unos comicios parciales de este tipo.

El triunfo no cambia la aritmética de Westminster, pero sí los ánimos. Tras su criticada gestión inicial ante la pandemia, Johnson vuelve a coronarse como el gran héroe. Ganar Hartlepool es sumamente simbólico. En las generales de 2019, muchos distritos euroescépticos del Muro Rojo abandonaron a los laboristas por los conservadores, por primera vez desde la II Guerra Mundial, para asegurar la ejecución del Brexit.

Pero una vez el Reino Unido ha salido ya de la UE y el laborismo se ha deshecho del radical e impopular Jeremy Corbyn, el hecho de que Johnson haya mantenido el apoyo en esta zona clave del país supone todo un triunfo. De momento, no le ha pasado factura el escándalo sobre la polémica reforma de su piso oficial en Downing Street. La supuesta utilización ilegal de donaciones al partido para hacer frente a la costosa decoración ha llevado a la Comisión Electoral a abrir una investigación.
Por su parte, los resultados ponen en una situación extremadamente compleja para el líder de la oposición laborista, el moderado Keir Starmer. El mismo que hace tan solo unos meses figuraba como el político más popular de Westminster, por sus cuestionarios al Gobierno al estilo forense sobre la gestión de la pandemia, podría verse incluso obligado a dimitir apenas un año después de haber asumido el cargo.

Foto: Keir Starmer. (EFE)

“No creo que nadie pensara de manera realista que fuera posible llevar al Partido Laborista de sus peores resultado en unas generales desde 1935 a una posición ganadora en el plazo de tan solo un año”, se justificaba ya antes de los comicios, como dando por hecho su derrota. El laborista asegura que la pandemia le ha impedido salir a la calle a “reconectar con el electorado”. Pero el argumento no convence a sus filas.

Y decisiones como la de presentar a un 'remainer' (que abogó por la permanencia del Reino Unido en la UE) como candidato en un distrito que votó masivamente a favor del Brexit han puesto en cuestión su estrategia. La nueva diputada conservadora Jill Mortimer (que ha obtenido 15.529 votos, el 51,88%, una diferencia de 6.940 papeletas sobre el laborista Paul Williams) señaló en su discurso de agradecimiento que “los laboristas han dado demasiado tiempo por hecha su victoria en Hartlepool, pero la gente ha dejado claro que es hora de un cambio”.

El triunfo 'tory' es una prueba más de que la mayoría de los votantes del Muro Rojo claramente no ven a este Gobierno como una continuación del que llegó al poder en 2010 de la mano de David Cameron. Es como si Johnson hubiera rejuvenecido ahora al Partido Conservador, como si los 'tories' acabaran de inaugurar una nueva era. El electorado en lugares donde el Partido Laborista había ocupado el poder durante décadas culpa a la oposición, y no a los conservadores, por los problemas en sus áreas locales.

Foto: La bandera de Jersey ondea en un puerto de la isla. (Reuters)

Johnson puede disfrutar ahora de su éxito. Pero tampoco es conveniente que se confíe a largo plazo. Al fin y al cabo, este tipo comicios parciales son bestias únicas. Cuando los conservadores lograron un triunfo histórico similar en Copeland a principios de 2017, no consiguieron revalidarlo en las generales que se celebraron en mayo de ese mismo año, cuando Theresa May acabó perdiendo la mayoría absoluta.

Y las 'by-election' de este jueves se celebraban, además, en unas circunstancias excepcionales. Johnson ha revivido cual ave fénix de sus cenizas gracias a la exitosa campaña de vacunación, la apertura de terrazas y las ayudas a los ERTE. Pero llegará un momento en el que la pandemia termine y sea el momento de aplicar los recortes. En cualquier caso, son problemas futuros.

A corto plazo, la presión ahora está para el líder de la oposición. El laborismo sigue sin encontrar su rumbo. El sector más a la izquierda de la formación llevaba tiempo esperando un motivo para iniciar los ataques y ahora tienen la mejor justificación. Por su parte, los moderados también comienzan a plantearse si el que fuera reputado abogado de derechos humanos es la mejor figura para recuperar el poder.

Foto: El asesor Dominic Cummings, cuando tuvo que abandonar el Número 10 de Downing Street. (Reuters) Opinión

Es difícil decir con precisión si la posición de Starmer está realmente en peligro. Dependerá mucho de cómo sean los resultados de las locales y regionales que se irán conociendo en las próximas horas.

La pregunta para los laboristas es si tiene algún sentido reemplazar ahora al líder. La derrota de 2019 fue tan aplastante que estaba claro que ganar las próximas elecciones iba a ser tremendamente complicado. Una nueva guerra civil en la formación no ayudará a cambiar las cosas. Con todo, si no hay pronto signos evidentes de que el barco se estabiliza y se comienza a reconstruir la base electoral, a Starmer no le van a dar muchas más oportunidades.

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