"Putin no se levanta cada mañana con la idea de conquistar un país de la OTAN"
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¿La OTAN está obsoleta?

"Putin no se levanta cada mañana con la idea de conquistar un país de la OTAN"

En entrevista con El Confidencial, el socialdemócrata Sven Mikser, analiza los principales desafíos de la Alianza Atlántica así como el estado de forma de la relación transatlántica tras el trauma que supuso el ‘huracán Trump’

placeholder Foto: Sven Mikser, cuando era ministro de Exteriores de Estonia (EFE)
Sven Mikser, cuando era ministro de Exteriores de Estonia (EFE)

El socialdemócrata Sven Mikser (Estonia, 1973) es vicepresidente de la delegación del Parlamento Europeo para las relaciones con la Asamblea Parlamentaria de la OTAN. Anteriormente estuvo al frente del Ministerio de Asuntos Exteriores de su país natal. En entrevista con El Confidencial analiza los principales desafíos de la Alianza Atlántica así como el estado de forma de la relación transatlántica tras el trauma que supuso el ‘huracán Trump’.

[Si quieres leer la serie de entrevistas a eurodiputados sobre los temas clave a los que se enfrenta la UE, pincha aquí].

PREGUNTA: Hay mucha expectación en torno a esta cumbre de la OTAN, que arranca el próximo lunes. Son muchos los que aseguran que será más que un evento simbólico. ¿Cuál serán los temas más importantes que monopolizarán la agenda?

RESPUESTA: La cumbre ocurre en un momento en el que Europa está muy emocionada y pletórica por el esperado regreso de Estados Unidos hacia una cooperación que existía antes de la presidencia de Donald Trump. Estas expectativas van más allá de la seguridad y la defensa. Pero es en esta área donde Estados Unidos es de lejos el aliado más potente. Y, por tanto, su participación es de importancia crucial para la OTAN. También llega en un momento en el que nacen nuevas tensiones entre los aliados de la Alianza y Rusia y China.

P: ¿Cree que la OTAN está obsoleta, como llegó a afirmar el presidente francés Emmanuel Macron?

R: No, la OTAN no está obsoleta. Es tan relevante como siempre. La afirmación de que está obsoleta ha salido periódicamente desde el final de la Guerra Fría. Cuando la Unión Soviética colapsó muchos dijeron que la OTAN quedaría obsoleta porque desaparecía su gran propósito. Pero la Alianza ha demostrado que es muy capaz de adaptarse. Siguen existiendo muchos desafíos de seguridad en el mundo, incluido en la zona euroatlántica. La defensa colectiva del continente europeo continúa siendo de gran importancia. La OTAN es tanto una organización militar y de defensa como un foro geopolítico que mantiene unidos a los aliados en torno a unos mismos objetivos y valores. Esto continúa siendo tan importante y válido como al principio.

Foto: Eduardo Serra, exministro de Defensa español, en su despacho en Madrid. (David Brunat)

P: Fuera de la OTAN, estamos viendo cómo Rusia y China están aumentando su influencia. Y dentro continúa la tradicional batalla por el gasto nacional en defensa. ¿Cuáles diría que son los principales retos de la Alianza Atlántica en el futuro cercano, en los próximos diez años?

R: Mirar a diez años vista es una tarea muy difícil. El Concepto Estratégico de 1999 se adoptó solo dos años antes de los atentados del 11-S. Nadie podía un evento así, que desataría la mayor operación [militar] jamás lanzada por parte de la OTAN. Estar preparada ante escenarios impredecibles ha sido clave y la Alianza ha sido capaz de adaptarse a ello y poner solución a estas situaciones. Es difícil predecir cuáles serán las amenazas para la seguridad o en la próxima década, pero estar preparados militarmente y estar capacitados para responder es muy importante. La OTAN va de una preparación colectiva en la defensa común. Por sí misma no cuenta con muchos recursos. Estos llegan desde sus países miembros, que son quienes toman las decisiones políticas por consenso.

P: Ha mencionado la necesidad de la OTAN de adaptarse continuamente. Hemos dejado de vivir en un mundo bipolar. ¿Cómo debería la Alianza reinventarse a sí misma y no perder su sentido de ser?

R: El mundo está cambiando. Pero los grandes cambios no ocurren del día a la noche. Tras el 11-S se comenzó a hablar de amenazas asimétricas de actores no estatales, de grupos u organizaciones casi imposibles de rastrear. Por ello, la inteligencia es de suma importancia. Luego tuvimos la agresión de Rusia en Ucrania y todo el mundo comenzó a habla de las amenazas híbridas. En este caso se trataba de un país actuando de forma agresiva y hostil utilizando no solo los medios militares, sino una guerra mediática o la presión económica.

La resiliencia de la OTAN se ha convertido en un instinto. Existen amenazas que se renuevan constantemente ante un escenario muy complejo. Pero al mismo tiempo sería un error pensar que estas nuevas amenazas vienen a remplazar a las antiguas. No, vienen a complementarlas y a añadirse a las tradicionales. Por ello hay que seguir siendo competentes a la hora de desarrollar las capacidades militares. La OTAN tiene que ser capaz de desplegar sus medios militares dentro y fuera de sus fronteras. El mundo es cada vez más complejo, pero que seamos consciente de ello da margen para tener planes de contingencia y poder lanzar operaciones complejas.

Foto:  Jim Stavridis, antiguo Comandante Supremo Aliado en Europa de la OTAN. (EFE)

P: Se ha dicho mucho que la llegada de Joe Biden a la Casa Blanca representa un nuevo comienzo en la relación transatlántica. Pero, ¿cómo se van a transformar estas palabras en hechos? ¿Cuáles son las áreas donde EE.UU y la UE podrían colaborar más en aras de defender sus intereses comunes?

R: Habrá alguna continuidad entre Biden y Trump, como hubo alguna continuidad entre Obama y Trump en lo referido a la OTAN y a la defensa colectiva. Muchos se han olvidado de que Obama insistió de manera feroz a sus aliados europeos a gastar más en defensa. Fue muy crítico al proyectar que Estados Unidos contribuía de forma desproporcionada al presupuesto común. Esto sigue ahí, al igual que la llamada a que los europeos hagan más. La OTAN es un animal muy diferente de la UE en lo referido a la defensa. La UE ha presentado nuevas iniciativas para su defensa, pero se limitan a la parte industrial. La OTAN, en cambio, es sobre estar preparados militarmente. Sin embargo, hay mucho margen para la cooperación entre ambas y hay mucho potencial para que Europa haga más y coopere con Estados Unidos. Es un poco naive pensar en el retorno a la normalidad con la Casa Blanca. Por supuesto que es mucho más fácil comunicarse con Biden de lo que era con Trump y que está totalmente interesado en restablecer un buen clima transatlántico. Pero al mismo tiempo no es que venga a adoptar la postura europea en todas sus políticas. La Administración estadounidense es la que espera arrastrar a la UE a sus posturas. No obstante, sí veremos cooperación estrecha en temas de salud, de lucha contra la pandemia o de clima entre ambos. La parte comercial es más complicada. Y en torno a la de seguridad se están acercando en algunos puntos como Irán. Debemos tener una paciencia estratégica y entender las expectativas estadounidenses.

P: Sin embargo, la ‘era Trump’ ha sido de alguna forma un trauma para los europeos. ¿Está de acuerdo con esa frase histórica de Angela Merkel de que los europeos deben tomar el destino en sus propias manos y ser menos dependientes de Estados Unidos?

R: Muchos líderes europeos lo han expresado de forma diferente. El término popular ahora es la autonomía estratégica europea. Para mí esta idea significa que debemos ser capaces de conseguir nuestros objetivos sin tener que depender de partes terceras. Debemos ser capaces de llevar a cabo operaciones sin el visto bueno de Estados Unidos y definir nuestras ambiciones. No quiere decir que todo ello sea sin ningún tipo de límite y que la UE deba hacer todo por sí misma. Debemos seguir cooperando juntos en el escenario global. Vemos choques sobre cómo debería ser el orden internacional, pero en este conflicto, la UE y Estados Unidos han permanecido siempre de forma natural en el mismo lado. Tiene mucho sentido continuar juntos. Sé que hay muchos que piensan que ya no se puede confiar en los estadounidenses, pero no soy uno de ellos. Creo que seguimos teniendo muchos intereses y valores compartidos.

Foto: Fotografía de archivo de la primera reunión ministerial del Quad, en 2017. (Foto: Reuters)

P: Otro de los debates que ha surgido recientemente es la creación de un Ejército europeo. ¿Lo ve viable? ¿Hay margen jurídico en los tratados para ello?

R: Esta idea ya resonaba con la anterior Comisión Europea. Jean-Claude Juncker la deslizó. El despliegue de tropas militares y el potencial envío de soldados a luchar y morir por los intereses nacionales es un atributo de seguridad nacional. No creo que haya mucha gente en Europa dispuesta a renunciar a ello. No creo que el presidente francés, la canciller alemana o sus parlamentos nacionales renunciaran a decidir sobre el despliegue de tropas alemanas o francesas en el exterior. No aceptarían que una decisión así correspondieses a otros Estados miembros, tampoco creo que lo haría aquí el Parlamento Europeo. Incluso en la OTAN las decisiones para lanzar operaciones se llevan a cabo por consenso. Todos tienen derecho de veto. Pero los aliados pueden decidir si quieren contribuir y cómo hacerlo. Los comandantes de la OTAN no dirigen activos de otros países, la soberanía nacional en estas decisiones se respeta mucho.

P: Para concluir, estamos viendo a una Rusia más agresiva en la vecindad oriental o en el Báltico. ¿Podríamos asistir a una nueva Guerra Fría o no lo ve como una amenaza tangible?

R: Francamente no creo que Putin o nadie en el Kremlin se levante cada mañana con la idea de conquistar el Báltico o un Estado miembro de la OTAN. No es el caso. Groso modo, tampoco está aumentando su fuerza. Rusia está es un declive estratégico desde muchos puntos de vista. Sí, está aumentando su agresividad y su impredecibilidad. Por lo que hay que seguir vigilantes y EN alerta. Saber en qué está pensando el Kremlin. No solo de los Bálticos o las repúblicas ex soviéticas son las que están bajo amenaza de Rusia, vemos incluso más injerencia en países que están más alejados geográficamente. Lo hemos visto en elecciones estadounidenses y europeas. Rusia está intentando empoderar a los movimientos de extrema derecha en Europa y crear tensiones en las sociedades. El objetivo final es generar inestabilidad interna en la UE y en la OTAN y desacreditar el sistema liberal político para hacer dudar a su propia gente de las ventajas de nuestro sistema político en comparación con el suyo. Y creo que hasta cierto punto el Kremlin ha tenido éxito para ello, al menos desde el punto de vista de la desinformación. No estábamos preparados y, de hecho, los que han estado mejor capacitados para hacerle frente han sido los países que estuvieron ocupados por el imperio ruso. Al menos ahora somos conscientes de que debemos luchar contra la guerra propagandística y la desinformación. Es muy complejo, pero estamos comenzando a tomar medidas para combatirlo.

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