La ciudad subterránea de 250 kilómetros en el interior de un volcán de los Urales
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gai, un gran yacimiento mineral

La ciudad subterránea de 250 kilómetros en el interior de un volcán de los Urales

Existe una gran localidad 'oculta' en una de las minas más productivas de Rusia, que cuenta con cientos de kilómetros de carreteras y todos los servicios que puedas imaginar

placeholder Foto: La ciudad subterránea de 250 kilómetros en una mina. (CC/Wikimedia Commons)
La ciudad subterránea de 250 kilómetros en una mina. (CC/Wikimedia Commons)

¿Se imaginan que existiera una ciudad subterránea, con cientos de kilómetros de extensión, donde su 'población' viera la luz muy pocas veces al día? Pues ya no hace falta que lo imagine, porque esa ciudad existe y se encuentra al sur de los montes Urales (Rusia). Ubicada en la localidad de Gai, en el oblast de Orenburg, lo que hace miles de años fue uno de los volcanes submarinos más poderosos de la Tierra a día de hoy se ha convertido en una de las minas más impresionantes del planeta y, para dar abasto a la extracción de mineral, se ha creado una enorme ciudad subterránea en el interior de este gran cráter.

Fue a mediados del siglo XX cuando los geólogos descubrieron que, lo que en otro tiempo había sido un poderoso volcán, escondía en su interior un secreto muy valioso: un monumental yacimiento de zinc, plomo, azufre, oro, plata y numerosas tierras raras muy valiosas para el mundo de la tecnología. Así, se decidió encontrar una manera para extraer todo ese valioso material y pronto se llegó a la conclusión de que lo más factible era construir una ciudad subterránea que cubriera todas las necesidades de la propia mina.

Foto: El Puhahonu, el volcán más grande y caliente de la Tierra (CC/Wikimedia Commons)

Así, comenzaron a construir túneles verticales para ir llegando poco a poco a los lugares con mayor acumulación de estos minerales, ante lo que vieron que un simple ascensor con el que extraer esos valiosos elementos se quedaba realmente corto. Para poder llegar a zonas más profundas y con mayor cantidad de estos elementos, era necesario excavar túneles horizontales de gran profundidad por los que desplazarse… y, por qué no, crear carreteras bajo tierra con las que facilitar el desplazamiento de los vehículos de carga y perforación, así como el acceso a los minerales

Tras varios años de trabajo, los expertos han sido capaces de alcanzar vetas a más de 1.700 metros de profundidad y, bajo la superficie de la mina de Gai, Rusia ha confirmado que cuenta con una red de carreteras que es superior a los 250 kilómetros. Así, este yacimiento no solo cuenta con cientos de personas que se encargan de extraer a diario diferentes minerales, sino que en su interior hay numerosa maquinaria que se encarga tanto de perforar como de transportar el material. Y, como reparar estos vehículos en la superficie es una misión compleja por la dificultad que conlleva sacarlos, bajo tierra hay numerosos talleres para arreglar todo tipo de maquinaria imaginable.

placeholder Foto: EFE.
Foto: EFE.

A día de hoy, la mina cuenta con una estructura de varios pisos, por la que se desplazan tanto los trabajadores, como la maquinaria con la que extraer el mineral e, incluso, máquinas perforadoras con las que seguir haciendo túneles para llegar a nuevas vetas. Y, aunque pueda sonar a broma, en esta amplia red de carreteras subterráneas hay instalados un total de 26 semáforos en diferentes intersecciones. Evidentemente, el tráfico subterráneo existe, pero un accidente a tantos kilómetros bajo tierra puede tener consecuencias desastrosas. Por si acaso, también existe un pequeño hospital para atender posibles heridos, según explica 'RT'.

Evidentemente, la seguridad bajo tierra se ha convertido en una empresa fundamental para la mina de Gai. Por esa razón, existe alumbrado lo largo de toda la carretera, existe cobertura de red en toda la estructura para tener una vía de comunicación siempre abierta, los muros tienen un refuerzo especial para evitar hipotéticos derrumbes y todos los trabajadores cuentan en el casco con una linterna especial que tiene un sensor que está conectado con la sala de control de la mina, lo que permite en todo momento saber a los responsables cuántas personas hay en una estancia concreta.

Uno de los equipos de perforación, en acción

Por si fuera poco, el sistema de ventilación con el que cuenta la mina está equilibrado con otra serie de sistemas de energía adicional, con lo que consiguen regular tanto la temperatura, como la humedad o las corrientes de aire para permitir que los empleados trabajen en unas condiciones constantes. Eso sí, de vez en cuando se llevan algún susto, pues el método de apertura de nuevos espacios de extracción de minerales se inicia con una voladura para, a continuación, proceder con pequeñas tuneladoras con las que oradar la tierra. Escavadoras y volquetes se encargan de retirar aquel material que no vale, para traerlo a la superficie a través del ascensor.

Esta mina pertenece, desde 1999, a la Compañía Minera y Metalúrgica de los Urales, cuya principal función es extraer concentrados de cobre y zinc. Durante el mes de enero de 2021, la planta fue capaz de extraer un total de 840.000 toneladas de mineral, además de producir 8.000 toneladas de concentrado de cobre y 63 toneladas de concentrado de zinc. Una verdadera ciudad subterránea a cientos de metros bajo tierra donde cientos de personas trabajan por conseguir alguno de los minerales más raros de la tierra: una ciudad en la que se vive rodeado de riquezas pero dónde ver la luz del sol es prácticamente es un utopía

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