De las redes a WhatsApp: puñaladas entre la UE y UK por la exportación de vacunas
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De las redes a WhatsApp: puñaladas entre la UE y UK por la exportación de vacunas

La Unión Europea y el Reino Unido vuelven a chocar por la cuestión de las restricciones en la exportación de las vacunas con acusaciones cruzadas

placeholder Foto: Dosis de la vacuna con una bandera europea de fondo. (Reuters)
Dosis de la vacuna con una bandera europea de fondo. (Reuters)

Las relaciones entre el Reino Unido y la Unión Europea están en uno de sus puntos más bajos. A los conflictos pos-Brexit sobre la interpretación y aplicación de los acuerdos alcanzados, hay que sumar una enorme tensión por la cuestión de las vacunas. Las últimas 24 horas demuestran hasta qué punto se encuentran dañados los puentes entre Bruselas y Londres.

Desde la capital comunitaria se ha vivido con cierto estupor cómo Downing Street y la prensa británica cargaban contra el mecanismo de control de exportaciones que la Unión Europea aplicó cuando la Comisión Europea comenzó una guerra abierta contra AstraZeneca después de que la farmacéutica anunciara que entregaría menos de un cuarto de las dosis comprometidas para el primer trimestre. Las acusaciones desde Londres aumentaron después de que las autoridades italianas frenaran por primera vez un envío de AstraZeneca a Australia la semana pasada, reteniendo 250.000 dosis.

Había estupor en Bruselas porque el Reino Unido, según defendían fuentes comunitarias, aplica sus propios controles estrictos a sus exportaciones, y mantiene una política muy restrictiva de exportaciones sobre la base de que hay una emergencia sanitaria por la que se requieren esos bienes para los pacientes británicos. Desde hace días la cúpula de la UE decidió contraatacar. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, aseguró en una entrevista este lunes que la prohibición de exportación de AstraZeneca no sería “un caso aislado” si no cumplía con su contrato, y que las culpables de no poder estar cumpliendo con los objetivos de vacunación eran las farmacéuticas que no completan sus contratos.

Foto: rLa presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. (Foto: Reuters)

El turno de Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, llegó este martes por la tarde, y desató un nuevo choque entre Londres y Bruselas. “Me sorprende escuchar las acusaciones de 'nacionalismo de las vacunas' contra la UE. El Reino Unido y los Estados Unidos han impuesto una prohibición absoluta a la exportación de vacunas o componentes de vacunas producidos en su territorio”, escribía el antiguo primer ministro de Bélgica en un blog que había colgado en la red social Twitter.

Desde la delegación británica en la capital comunitaria reaccionaron rápidamente. “El Gobierno del Reino Unido no ha bloqueado la exportación de una sola vacuna. Cualquier referencia a una prohibición de exportación del Reino Unido o cualquier restricción a las vacunas es completamente falsa”, señaló una portavoz. El ministro de Exteriores británico, Dominic Raab, envió también rápidamente una carta a Michel, rechazando las acusaciones. En ese momento ambos lados empezaron a cruzarse mensajes por WhatsApp con declaraciones, acusaciones, 'links' a artículos y mostrando que las relaciones entre la Unión Europea y el Reino Unido no pasan por sus mejores momentos. En tiempos de pandemia, las aplicaciones de mensajería de los móviles se han convertido en el nuevo "correo digital".

placeholder Charles Michel, presidente del Consejo Europeo. (Reuters)
Charles Michel, presidente del Consejo Europeo. (Reuters)

Ese término, “prohibición absoluta”, podía ser un paso mal calculado. A las horas otro tuit de Michel corregía ese término señalando que existen “diferentes formas de imponer prohibiciones o restricciones a vacunas y medicamentos”. “Me alegra que la reacción del Reino Unido conduzca a una mayor transparencia y un aumento de las exportaciones a la UE y terceros países”, escribió el presidente del Consejo Europeo.

Pero la mayoría de voces en Bruselas están a favor del movimiento de Michel al considerar que existe una prohibición 'de facto' por parte del Reino Unido, y que este choque puede forzar a Londres a moverse. Manfred Weber, líder del Partido Popular Europeo en la Eurocámara, ha pedido por redes sociales a Raab que muestre los datos de exportación del Reino Unido si quiere refutar las acusaciones de Michel, recordándole que por el momento se han exportado al territorio británico unas ocho millones de dosis de la vacuna de Pfizer. Aunque el Reino Unido niega que esté restringiendo las exportaciones, la administración todavía no ha hecho pública la información sobre qué dosis se están exportando y dónde.

A modo de respuesta a la carta británica, Barend Leyts, portavoz de Michel, subía a Twitter una noticia del portal de asuntos europeos 'POLITICO', fechada a 27 de enero. “El Reino Unido restringe la exportación de medicinas relacionadas con el covid en plena guerra con AstraZeneca”, rezaba el titular.

Durante el primer choque entre AstraZeneca y la Comisión Europea la farmacéutica aseguró que tenía un acuerdo con el Reino Unido por el cual las fábricas en territorio británico debían producir de forma prioritaria para cumplir con el contrato firmado con el Gobierno británico. Bruselas obligó a la empresa a publicar parte del contrato firmado entre el Ejecutivo comunitario y AstraZeneca en la que se mostraba que se incluían a las fábricas británicas y había una cláusula en la que se señalaba que ningún otro acuerdo podía contravenir los compromisos adquiridos en este contrato.

Foto:  Ursula Von Der Leyen. (EFE)

No es, ni mucho menos, un choque nuevo. En el Consejo Europeo celebrado a finales de febrero, Von der Leyen ya señalaba en esa dirección. "De hecho, Estados Unidos tiene una Orden Ejecutiva, que es una especie de prohibición de las exportaciones y hay un sistema similar en el Reino Unido. Elegimos un enfoque diferente”, señaló entonces la presidenta de la Comisión Europea al hablar del mecanismo de control de exportaciones. Entonces las fuentes británicas no se mostraron especialmente ofendidas.

Los roces no han terminado con esa corrección de Michel del término “prohibición absoluta”, porque el Gobierno británico convocó al embajador de la Unión Europea en el Reino Unido. Pero fuentes europeas señalaban que no podría acudir el embajador, al no estar en Londres, y que acudiría la encargada de negocios, Nicole Mannion. Las fuentes añaden una coletilla nada inocente: “Además, el Reino Unido no ha acreditado al representante de la UE como embajador”, recuerdan, haciendo así referencia a otro de los choques pos-Brexit, con el Gobierno británico negándose a reconocer el estatus de embajador del representante en Londres.

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