Bruselas revela el contrato con AstraZeneca: las fábricas en UK forman parte del acuerdo
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el pulso entre la farmacéutica y Europa

Bruselas revela el contrato con AstraZeneca: las fábricas en UK forman parte del acuerdo

La Comisión Europea ha publicado este viernes el contrato con la farmacéutica AstraZeneca, pero con la información fundamental censurada

Foto:  Ursula Von Der Leyen. (EFE)
Ursula Von Der Leyen. (EFE)

Tras una semana de tensiones entre AstraZeneca y la Comisión Europea, Bruselas ha publicado este viernes el contrato que firmó con la farmacéutica tras acordar con la compañía qué partes del documento quedan censuradas bajo un grueso tachón negro. El contrato, de 41 páginas, oculta información clave, entre otras cosas el calendario comprometido de entrega de las dosis.

El pulso entre la farmacéutica y el Ejecutivo comunitario comenzó el pasado viernes cuando AstraZeneca informó a las autoridades europeas de que entregaría únicamente un cuarto de las dosis que tenía comprometidas con la Unión Europea para el primer trimestre. Bruselas acusó el lunes a la compañía de estar exportando dosis producidas en suelo europeo a países terceros. La Comisión Europea ha anunciado para este viernes la aprobación de un mecanismo para que las farmacéuticas tengan que solicitar una autorización a los Estados miembros para poder exportar vacunas.

Foto: Vial y jeringa, frente a un logo de AstraZeneca. (Reuters)

Uno de los puntos clave en la guerra abierta entre AstraZeneca y Bruselas es el rol que tienen las dos fábricas de la compañía en suelo británico. La empresa defiende que su contrato con el Gobierno británico incluye una cláusula por la que las dos fábricas en el país deben producir de forma prioritaria para el país, pero la Comisión Europea ha defendido en todo momento que ambas plantas formaban parte del contrato firmado.

Este es uno de los párrafos fundamentales que no están tachados. Es el 5.4, en la página 11: “AstraZeneca hará sus mejores esfuerzos razonables para fabricar la vacuna en los sitios de fabricación ubicados dentro de la UE (que, a los efectos únicamente de esta sección, incluirá el Reino Unido)”.

Foto: Michael Gove (EFE)

El misterio de si las plantas en suelo británico forman parte del contrato, y por lo tanto deben producir también dosis para cumplir con los compromisos que AstraZeneca tiene con la UE, se termina de despejar en uno de los anexos, en los que, con los nombres tachados, se repasan cuáles son las fábricas que forman parte del trato. El nombre está tachado, pero no el país en el que están, que aparece entre paréntesis justo después. Y ahí están: las dos plantas británicas.

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Es seguramente la principal conclusión del texto: AstraZeneca debe utilizar ambas fábricas para cumplir con los compromisos que adquirió con la Comisión Europea. "Las plantas británicas no son plantas de emergencia, forman parte del contrato", explica una fuente comunitaria.

A esto hay que añadir otro punto. El CEO de AstraZeneca ha defendido que en el contrato con Londres se acordó que sus plantas tenían que producir de forma preferente para el Reino Unido. Pero en el artículo 13.1, se señala que ningún otro contrato puede contradecir lo acordado en este. Dicho punto dice así: "AstraZeneca declara, garantiza y se compromete a la Comisión y a los Estados miembros participantes que (...) no tiene ninguna obligación, contractual o de otro tipo, con ninguna Persona o tercero con respecto a las Dosis Iniciales de Europa o que entre en conflicto o sea inconsistente en cualquier material respetar los términos de este Acuerdo o que impida el cumplimiento completo de sus obligaciones en virtud de este Acuerdo".

placeholder Fragmentos del contrato publicado.
Fragmentos del contrato publicado.

Son esos dos puntos juntos, el 5.4 y el 13.1, los que, leyéndolos de forma conjunta, sirven a la Comisión Europea para defender su discurso: las fábricas del Reino Unido deben producir para cumplir con el contrato que la compañía tiene con la UE, y no puede alegar que su contrato con el Gobierno británico le impide cumplir con el pacto cerrado con la UE, porque se comprometió a que no tenía ningún acuerdo que contradijera lo comprometido en el texto.

Una de las cosas que muestra el contrato, aunque ya se sabía, es que el contrato cubre 300 millones de dosis por las que la Unión Europea ha pagado 336 millones de euros. Sin embargo, un descuido posterior de la Comisión Europea ha hecho que periodistas del 'Der Spiegel' se percataran de que había partes del acuerdo censuradas a las que se podía acceder desde los "marcadores" del lector de PDF: ahí se podía leer que el coste estimado de la compra de 300 millones de dosis por parte del bloque asciende a 870 millones de euros.

Las cuentas en realidad no son una total sorpresa. La Comisión Europea ya había anunciado que adelantaba 336 millones de euros a la farmacéutica y al compararlo con el precio por unidad termina de aclararse: como señala Europa Press, hace semanas una secretaria de Estado belga subió por error a una red social la tabla de precio de las vacunas contratadas por la Unión Europea, y cada dosis de las de AstraZeneca tenía un precio de 2,90 euros. De esa forma, la Comisión Europea habría cubierta 1,12 euros de cada dosis, y los Estados miembros deberían aportar los 1,78 euros restantes. Los Estados miembros deberán poner los 534 millones de euros restantes en costes.

Otro de los puntos de conflicto es una de las expresiones que se pueden leer en el punto 5.4: “Mejores esfuerzos razonables”. Aparece hasta en 15 ocasiones a lo largo de todo el contrato. En la UE nada queda al aire y está acordado hasta qué significa eso.

placeholder Fragmentos del contrato.
Fragmentos del contrato.

Y significa “en el caso de AstraZeneca, las actividades y el grado de esfuerzo que una empresa de tamaño similar con una infraestructura de tamaño similar y recursos similares a los de AstraZeneca emprendería o usaría en el desarrollo y fabricación de una vacuna en la etapa pertinente de desarrollo o comercialización, teniendo en cuenta la necesidad urgente de una vacuna para poner fin a una pandemia mundial que está provocando graves problemas de salud pública, restricciones a las libertades personales e impacto económico en todo el mundo, pero teniendo en cuenta la eficacia y la seguridad”. Una fuente europea explica que el uso de "mejores esfuerzos razonables" no es una rareza, sino que se usa de forma bastante habitual en el mundo de los contratos.

Esto sirve a la Comisión Europea para comparar a AstraZeneca y alguna otra compañía, como por ejemplo Pfizer, que, en unas condiciones similares, sí que esté cumpliendo con sus compromisos contractuales con la Unión Europea. Las fuentes comunitarias no comparan a la farmacéutica con ninguna otra empresa, pero sí explican que ese párrafo y esa comparación con otras empresas permitirían comprobar si AstraZeneca está o no haciendo todos los esfuerzos para cumplir el pacto.

Es difícil leer un contrato así con tantas partes tachadas. Una fuente comunitaria lo admite: lo importante del contrato es el equilibrio general que se desprende del mismo, la visión general del equilibrio de derechos y obligaciones. Y el problema es que hay muchas partes tachadas, eliminadas. Eso no es decisión de la Comisión Europea: es la farmacéutica la que decide qué cosas está dispuesta a mostrar y cuáles no quiere que sean de conocimiento público.

Una de las partes tachadas o "redactadas" como se dice en el argot legal, es el calendario de entregas, que está íntegramente censurado. También se encuentra completamente tachadas prácticamente dos páginas referidas al "coste de bienes". "El 95% del tachado es de la compañía", se defiende una fuente comunitaria, que explica que la Comisión Europea solamente ha pedido eliminar partes que afectarían a la negociación del Ejecutivo comunitario con otras farmacéuticas.

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