Primera disputa posBrexit: Londres niega el estatus diplomático al embajador de la UE
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la UE se queja de "hipocresía" británica

Primera disputa posBrexit: Londres niega el estatus diplomático al embajador de la UE

Un primer ejemplo de que las relaciones en la era post Brexit no han empezado exactamente con buen pie

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El primer ministro británico, Boris Johnson (Reuters)

Solo han pasado tres semanas desde que el histórico divorcio entrara en vigor y Londres y Bruselas ya han protagonizado su primera disputa diplomática. La polémica ha estallado con la decisión del Reino Unido de negar el estatus diplomático a Joao Vale de Almeida, el enviado de la Unión Europea a la delegación comunitaria en la capital británica. Un primer ejemplo de que las relaciones en la era post Brexit no han empezado exactamente con buen pie.

Según la BBC, el Ejecutivo considera que tanto Almeida como sus funcionarios no deberían tener los privilegios e inmunidades que se otorgan a los diplomáticos en virtud de la Convención de Viena, ya que no quiere sentar un precedente al tratar a un organismo internacional de la misma manera que a un estado nación. Sin esos privilegios, Almeida no tendría la oportunidad tampoco de presentar sus credenciales a la reina Isabel II como el resto de embajadores.

Foto: Montaje: Raquel Cano

La postura oficial de Exteriores es que "la UE, su delegación y su personal recibirán los privilegios e inmunidades necesarios para que puedan llevar a cabo su trabajo en el Reino Unido con eficacia". Fuentes británicas aseguran además a este diario que es una cuestión sobre “la que se sigue negociando” y que, “independientemente del estatus”, Londres siempre ha tenido claro que quiere “una relación con la UE, basada en una cooperación amistosa, en la que la delegación de la UE en el Reino Unido tiene un papel importante que desempeñar”.

Lo cierto es que esta cuestión no quedó recogida en el Acuerdo de Comercio y Cooperación que Londres y Bruselas cerraron el pasado 24 de diciembre para establecer sus futuras relaciones. Pero los Veintisiete nunca pensaron que esto pudiera llegar a ser motivo de conflicto, ya que en los otros 142 países del mundo donde la UE tiene delegaciones, sus embajadores reciben el mismo estatus que los diplomáticos que representan a naciones soberanas. Está visto que el Gobierno de Boris Johnson lo entiende ahora de otra manera.

Bajo la Convención de Viena sobre las Relaciones Diplomáticas de 1961, los diplomáticos gozan de inmunidad de detención, jurisdicción penal e impuestos. En su lugar, el Gobierno británico quiere tratar ahora al representante diplomático de la UE simplemente como representante de una organización internacional. Pero los derechos otorgados a estos últimos son más 'ad hoc' y menos fijos.

Sorpresa en Bruselas

En Bruselas sorprende la polémica. La Unión Europea tiene 143 delegaciones, "embajadas", en todo el mundo. Y en todos los casos los trabajadores de las delegaciones tienen estatus diplomático. “Las delegaciones de la Unión Europea, debido a las especificidades de la UE, gozan de privilegios e inmunidades equivalentes a los de las misiones diplomáticas en virtud de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas por los Estados anfitriones”, explica a El Confidencial un portavoz de Josep Borrell, Alto Representante de la Unión para Política Exterior y de Seguridad.

El portavoz señala que el Reino Unido, que firmó el Tratado de Lisboa, conoce bien esas especificidades “y las apoyó mientras era miembro de la Unión Europea”. “Nada ha cambiado desde la salida del Reino Unido de la Unión Europea para justificar cualquier cambio de postura por parte del Reino Unido”, explican desde el Servicio de Acción Exterior.

Foto: Josep Borrell. (EFE)

“Otorgar un trato recíproco basado en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas es una práctica estándar entre socios en pie de igualdad y estamos seguros de que podemos aclarar este problema con nuestros amigos en Londres de manera satisfactoria”, señala el portavoz, quien es consciente de que la postura del Gobierno británico se basa en que la UE no es un Estado, sino una organización internacional. Pero “la UE no es una organización internacional típica”, se queja.

La UE sostiene que no es una organización internacional típica porque tiene importantes competencias, como adoptar legislación vinculante, disponer de instituciones de toma de decisiones, su propio sistema de control judicial, y una moneda común.

Hipocresía británica

Los funcionarios de la UE acusan en privado al Ministerio de Relaciones Exteriores británico de hipocresía porque cuando el servicio exterior de la UE, conocido como Servicio de Acción Exterior, se estableció en 2010 como resultado del Tratado de Lisboa, el Reino Unido suscribió la propuesta de que los diplomáticos de la UE recibieran “privilegios e inmunidades equivalentes a las mencionadas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 18 de abril de 1961”. En ese sentido, ya el pasado mes de noviembre Borrell, escribió una carta al responsable de la diplomacia británica, Dominic Raab, donde ya le mostraba sus “serias preocupaciones” hacia los planes que luego se han materializado.

Se espera que el próximo lunes la cuestión sea discutida por los ministros de Exteriores de la UE, cuando se reúnan por primera vez desde que finalizó el período de transición posterior al Brexit el pasado 31 de diciembre.

Michel Barnier ha pedido a Londres que proceda con “cuidado”

El que fuera negociador de la parte comunitaria durante las arduas negociaciones del Brexit, Michel Barnier, ha pedido a Londres que proceda con “cuidado”. “Espero que, juntos, podremos encontrar una solución inteligente y objetiva a esta cuestión”, declaró el político francés este jueves en una videoconferencia con los medios irlandeses, después de recibir el premio de “personalidad europea del año” que concede la ONG dublinesa European Movement Ireland.

“Sabemos que la situación actual ya no es como antes, pero, a veces, Reino Unido interpreta a su manera las cosas y habla de la UE como si fuera una organización internacional, pero no somos una organización internacional como otras”, subrayó.

Después de haber negociado durante casi cuatro años la salida británica y la relación con ese país una vez fuera de la UE, Barnier ocupa desde el lunes el puesto de consejero especial de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, para la futura relación con el Reino Unido.

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