Los 5 avisperos que amenazan a una Italia sin rumbo
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Crisis de gobierno

Los 5 avisperos que amenazan a una Italia sin rumbo

La enésima turbulencia política italiana se produce en un momento muy delicado para el país, que debe enfrentarse a una serie de apremiantes cuestiones en la agenda política y social

placeholder Foto: La oficina del primer ministro italiano, el Palacio de Chigi. (Reuters)
La oficina del primer ministro italiano, el Palacio de Chigi. (Reuters)

Lo dijo durante un mes y, al final, cumplió con su amenaza. El líder de Italia Viva, Matteo Renzi, ha anunciado este miércoles que su formación política se retira de la actual coalición de Gobierno de Giuseppe Conte, lo que encamina el país hacia una inestabilidad imprevisible en un momento en el que el país se debate para controlar las otras dos crisis en curso, la sanitaria y la económica. Con el 'adiós' de Renzi dejan también su puesto la ministra de Agricultura, Teresa Bellanova, la de Igualdad y Familia, Elena Bonetti, e Ivan Scalfarotto, viceministro italiano para las relaciones con el parlamento; los tres pertenecientes al partido de Italia Viva.

“Hicimos nacer este Gobierno contra el de (el líder de la Liga, Matteo) Salvini porque no queríamos que él tuviese plenos poderes. Y no consentiremos que nadie tenga esos poderes”, afirmó Renzi, sugiriendo que Conte ha acumulado poder excesivo. “La democracia no es un 'reality show'”, añadió en la rueda de prensa, a la que se presentó con 45 minutos de retraso.

Foto: Rocco Casalino. (Reuters)

La maniobra de Renzi abre así a múltiples posibles escenarios, que ahora verán como protagonista al presidente de la República Sergio Mattarella, quien es ahora el encargado de empezar las consultas para encontrar una solución. Entre estas opciones está que se forme otro Gobierno con los mismos partidos, tras una negociación entre Conte y Renzi, o que Conte pida a Mattarella que le autorice a formar una nueva mayoría con el apoyo de algunos integrantes de Forza Italia, el partido de Silvio Berlusconi. Más difícil en cambio es que se convoquen elecciones a la brevedad, según el propio Renzi, fungidor de la actual crisis: “Votaremos en 2023 [no antes]”, aseguró.

Aun así, esta enésima turbulencia política se produce en un momento muy delicado para el país, que debe enfrentarse a una serie de apremiantes cuestiones en la agenda política y social. Estos son los cinco frentes abiertos para Italia:

La gestión de las ayudas europeas

Las intrigas palaciegas siempre han supuesto un momento de puesta en escena social del florentino Renzi, sobre todo desde que perdió el poder en 2016, y tiene poco que perder (su partido no supera el 3%, según los últimos sondeos). Por eso no pocos se han preguntado por qué -en la madrugada del miércoles- uno de sus últimos actos antes abrir esta crisis fue permitir la aprobación del programa de recuperación que el Gobierno italiano quiere proponer a Bruselas para obtener las ayudas del 'NextGeneration EU'. Dicho esto, el plan aún tiene que ser ratificado por las autoridades europeas la cuales, si no lo encuentran adecuado, podrían exigir cambios alargando los tiempos de las reformas que el país necesita.

Foto: El primer ministro italiano, Giuseppe Conte. (EFE)

No es poco lo que está en juego. De los 750.000 millones de euros de ayudas enmarcados en el NextGeneration EU (confirmados en diciembre tras superar el veto de Polonia y Hungría), Italia se lleva la parte más gorda del pastel: más de 200.000 millones de euros –85.000 en subvenciones–, la cifra más alta de la UE.

El riesgo principal que supone la crisis detonada por Renzi no es sólo que se entorpezcan las negociaciones finales vinculadas al gigantesco plan de recuperación, sino que, una vez aprobado todo, “Italia pierda tiempo en activar las reformas anunciadas. Es un problema de tiempo y dinero”, explica Lorenzo Castellani, politólogo de la Universidad Luiss de Roma. “Son muchas las reformas que el país necesita con urgencia. Se deben mejorar las infraestructuras, avanzar hacia una digitalización integral y hacia la transición ecológica y reformar el sistema fiscal, que hoy supone una carga excesiva par el sector productivo", añade Castellani, en entrevista con El Confidencial.

Renzi batalló también en este frente desde el comienzo. Criticó incluso la propuesta de los dos partidos principales de la coalición, el Partido Democrático (PD) y el Movimiento 5 Estrellas (M5S), de crear una comisión de expertos independientes, con poder de decisión, y encargada de distribuir el dinero procedente de Bruselas. Aquí Conte cedió ante Renzi dejando la propuesta en papel mojado, pero un gesto que evidentemente no ha sido suficiente para calmar al florentino.

La altísima deuda italiana

El problema de todo esto es que, de no resolverse la crisis en tiempos rápidos, amenaza también con lastrar la ya frágil economía italiana, cuya prima de riesgo se ha mantenido en 2020 a unos niveles sorprendentemente bajos (aunque el lunes, al calor de la crisis política, subió de los 103 a los 109 puntos básicos), algo que algunos analistas justifican en el buen estado de la relación que Italia ha mantenido en estos meses con las autoridades europeas. Esto podría convertirse en una auténtica pesadilla para el país, cuya deuda pública asciende a 2.587.600 millones de euros, una de las más altas del mundo.

Foto: El candidato a las elecciones generales de Italia por el Movimiento Cinco Estrellas (M5S), Luigi Di Maio, ofrece una rueda de prensa en Roma. (EFE)

Pero nada es seguro, afirma el economista de la Sapienza Mario La Torre. “El ataque de los mercados dependerá de la rapidez con la que se llegue a una solución. Si se alarga el momento de incertidumbre, el ataque será más fuerte”, avisa La Torre. “En cambio, la situación podría ser distinta si, por ejemplo, entra en escena una figura como (el expresidente del BCE) Mario Draghi”, puntualiza.

La pandemia

El panorama aquí tiene, en estos momentos, dos caras. Por una parte, Italia (60 millones de habitantes) es hoy uno de los países donde más gente se ha contagiado (más de 2,3 millones) y más gente ha muerto (casi 80.000) por el covid-19. Y esto también porque fue golpeada con fuerza tanto por la primera como por la segunda ola. De hecho, su actual incidencia acumulada (en los últimos 14 días) es de 335,09 por 100.000 habitantes, por detrás únicamente de Francia en la UE, según datos del Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés).

Por la otra parte, el país ha festejado haber logrado situarse en las primeras posiciones por su velocidad en suministrar las vacunas que ha recibido contra la Covid-19, por delante España, Francia e incluso Alemania. Además, uno de sus laboratorios, Reithera, ha recientemente anunciado que su candidata a vacuna, integralmente producida en el país, de coste más reducido y condiciones de conservación menos complejas, finalizó con éxito la primera fase y se podría empezar a suministrar a partir de finales del segundo trimestre de este año, según los primeros resultados obtenidos por la empresa.

Foto: Una mujer es vacunada contra el coronavirus en Berlín. (Reuters)

Los problemas, sobre todo en el frente sanitario, son múltiples. Y también los hay inesperados. Un ejemplo, que se ha conocido en los últimos días: entre los operadores que atienden a sanitarios en las residencias hay muchísimos escépticos que temen vacunarse. “Récord de contrarios a la vacuna en el Lacio (centro) y en Piamonte (norte)”, ha titulado recientemente el diario romano La Repubblica, al explicar que “hay casos en los que solo uno de cada 10 se ha dicho disponible a las vacunas, y muchos creen en las posturas de los antivacunas”.

Dicho esto, un problema aun mayor, común también en España y en otros países europeos, es que el sistema sanitario está exhausto después de haber afrontado una pandemia tocado por los draconianos recortes de la época de la austeridad. Por eso, según los observadores, fundamental será cómo finalmente se emplean ayudas y préstamos procedentes de Bruselas, y en cuánto tiempo llega ese dinero.

La gobernabilidad

Otro frente abierto es el de la antipolítica, de acuerdo con el politólogo Castellani. “El problema es que todas estas discusiones son percibidas por la población como trifulcas palaciegas, lo que está alimentando la anti-política, y abre las puertas a que en los próximos años surjan nuevos partidos y aumente la fragmentación política", advierte, al recordar que además, tanto el M5S como la Liga de Matteo Salvini, siguen perdiendo consensos, mientras que el principal partido de centroizquierda, el progresista PD, se mantiene estable pero con apenas un 20%, un porcentaje insuficiente para gobernar en solitario.

Lo que se explica también por el deterioro de la situación social en el país. De acuerdo con los últimos datos del Instituto de Estadísticas italiano (Istat), el paro en Italia afecta al 8,9% de la población activa —el paro juvenil equivale a un 29,5%, tres veces el promedio europeo—, hay 3 millones de italianos que por culpa de la crisis están en riesgo de pobreza, y la desigualdad es un fenómeno que preocupa cada vez más.

Foto: El líder de la Liga, Matteo Salvini. (Reuters)

Y este contexto se está ya reflejando en los sondeos. Según uno de los últimos, realizado por la encuestadora Swg y publicado el martes pasado, hoy día la Liga contaría con el 23,2% de las intenciones de voto (descendiendo), el PD tendría el 19,4%, el derechista Hermanos de Italia estaría en un 17,4%, y el M5S no superaría el 14,7%.

La migración y la política exterior

Aunque en menor medida, la migración y la política exterior también son un frente abierto para Italia en un periodo de incertidumbre política. Especialmente cuando las riñas entre Italia y Francia ya han debilitado la influencia de la Unión Europea en Libia, y Rusia y Turquía —país que también tiene un polémico acuerdo migratorio con Europa— siguen expandiéndose en el Mediterráneo. Lo reflejó el reciente secuestro de 18 pescadores de Sicilia por parte de soldados del mariscal Jalifa Hafter.

Tras más de tres meses secuestrados, finalmente los marinos fueron liberados el 20 de diciembre supuestamente gracias a la ayuda de Vladimir Putin, según una conversación telefónica filtrada de Silvio Berlusconi, amigo de vieja data del mandatario ruso. Algo que se añade a los flujos migratorios hacia Italia (por la ruta de los Balcanes y el Mediterráneo central) que en el 2020 se triplicaron, pese a haber disminuido en el resto de Europa (con excepción de Canarias).

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