ANÁLISIS DE GZERO MEDIA

¿Está a punto de estallar una guerra en el sur del Cáucaso?

El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán sobre Nagorno Karabaj ha entrado en erupción. ¿Escalará hasta convertirse en una guerra abierta que ponga en peligro la estabilidad regional?

Foto: Imágenes distribuidas por el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán. (EFE)
Imágenes distribuidas por el Ministerio de Defensa de Azerbaiyán. (EFE)

El conflicto a fuego lento entre Armenia y Azerbaiyán sobre la región de Nagorno Karabaj entró en erupción el pasado fin de semana, con más de 50 muertos (por ahora) en los combates más sangrientos en la zona que se hayan dado en años. ¿Escalará hasta convertirse en una guerra abierta que ponga en peligro la estabilidad regional y arrastre a actores externos?

¿Cuál es el trasfondo? Armenia y Azerbaiyán llevan años en conflicto por las rocosas tierras altas de Nagorno Karabaj. En los últimos días de la Unión Soviética, ambos bandos libraron seis años de cruenta guerra por el control del enclave, que se encontraba dentro del territorio de Azerbaiyán (una nación de mayoría musulmana) pero estaba poblado por una mayoría étnica de armenios cristianos.

El conflicto terminó en 1994 con más de 30.000 muertos, más de un millón de desplazados y una frágil paz que dejó a Nagorno Karabáj como estado independiente de facto,apoyado por Armenia pero no reconocido por otros países, incluido Azerbaiyán. Desde entonces ha habido pequeñas escaramuzas —y choques más sangrientos en 2016— mientras ambos gobiernos suelen utilizar el conflicto para avivar las llamas del nacionalismo doméstico.

Aunque la causa de este último episodio de violencia no está aún clara, la tensión bilateral lleva en aumento desde mediados de julio, cuando 16 soldados murieron en choques fronterizos. Aquella violencia provocó un escándalo en Azerbaiyán, donde miles de azeríes salieron a la calle para pedir que el Ejército "tome de nuevo" Nagorno Karabáj. Ahora ambos bandos se acusan mutuamente de haber dado el primer golpe, y han declarado el estado de emergencia.

Una guerra sobre el enclave tendrá impactos más allá de la región. El Cáucaso Sur, donde se encuentran Armenia y Azerbaiyán, tiene una enorme importancia estratégica porque es zona de tránsito de oleoductos que llevan petróleo azerí y gasoductos con gas del Mar Caspio a Turquía y Europa.

Dos actores externos —Turquía y Rusia— se encuentran en lados opuestos de la disputa. Turquía tiene lazos estrechos con Azerbaiyán, otro pueblo túrquico, y tiene una enemistad histórica con los armenios. Además, Azerbaiyán es el mayor proveedor de petróleo de Turquía. Mientras tanto, Ankara ha negado las informaciones que alegan que ha enviado a 4.000 sirios a combatir a favor del ejército azerí, pero hay que prestar atención a los movimientos del presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Rusia es la gran protagonista en la región. Pero aunque vende armas tanto Armenia como a Azerbaiyán, Moscú tiene tropas acuarteladas en Armenia y, técnicamente, está obligada por virtud de un tratado a defender a los armenios. Si las hostilidades llegan a ese punto, Vladímir Putin tendrá que decidir si cumple con esa obligación. Hacerlo podría poner rápidamente a Ankara y Moscú en bandos contrarios de otra guerra (ya apoyan a distintos lados en la guerra civil libia).

Finalmente, Irán también juega un papel. Tiene frontera con los dos países enfrentados, y los azeríes con la mayor minoría étnica en Irán. Aunque Teherán tradicionalmente ha apoyado a Ereván, y a menudo choca con Bakú sobre energía y seguridad en el Mar Caspio, los iraníes se ofrecieron a mediar en el conflicto cuando empezó la tensión hace dos meses. ¿Lo intentarán de nuevo?

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional pero quieres que alguien te la explique, suscríbete al newsletter Signal aquí.

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