PROBLEMAS CON LAS PRUEBAS PCR

Reino Unido ya prepara un segundo confinamiento para frenar la segunda ola

El confinamiento regresa al Reino Unido. No de forma oficial, pero sí de manera encubierta. Apenas dos semanas después de la vuelta al colegio, más 740 centros en Inglaterra están cerrados

Foto: Un cartel anunciando pruebas para el coronavirus. (EFE)
Un cartel anunciando pruebas para el coronavirus. (EFE)

El Gobierno de Boris Johnson se prepara para un nuevo confinamiento. El ministro de Sanidad, Matt Hancock, ha admitido este viernes en la BBC que no descarta decretar un segundo encierro. Si bien lo plantea como el “último recurso”, recalca que Downing Street está “preparado para hacer lo que sea necesario”, después de la “aceleración” en el número de casos del covid-19 en las últimas dos semanas, donde las cifras de ingresos se han duplicado aproximadamente cada ocho días. “La primera línea de defensa es respetar las normas de distanciamiento social”, señala.

El jueves se registraron 3.395 nuevos casos en 24 horas, con 381.614 positivos confirmados hasta la fecha. Tanto BBC como Financial Times aseguran que, tan pronto como la próxima semana, el Ejecutivo podría anunciar nuevas restricciones en toda Inglaterra, que incluirían el cierre de establecimientos de hostelería.

Aunque, de alguna manera, el país ya se encuentra confinado de manera encubierta. Apenas dos semanas después de la vuelta al colegio, más 740 centros en Inglaterra están ahora parcial o completamente cerrados. Alrededor de 25.000 profesores se han visto obligados al autoaislamiento y más de 12% de los estudiantes se encuentran de nuevo en casa. Ante el aumento de los rebrotes, el sistema para realizar las pruebas del covid-19 sencillamente ha colapsado. En definitiva, reina el caos en un país que suma ya cerca de los 42.000 muertos, la cifra más elevada de Europa.

Hancock admite que podría llevar “semanas solucionar el problema”. Según las últimas cifras oficiales, el porcentaje de las pruebas resueltas en 24 horas ha caído casi a la mitad en la última semana: de 66,6% al 37,9%, con consecuencias obvias para el programa de rastreo. Por lo tanto, pese a que el objetivo del Gobierno era realizar el test a todo aquel que presentara síntomas, se ve obligado ahora a priorizar de nuevo a los pacientes de hospitales.

Al final de la cola quedan los estudiantes, maestros y padres. En la práctica esto ha llevado a paralizar de nuevo al país. Debido a los protocolos de coronavirus vigentes, un solo caso sospechoso puede significar que 200 o más alumnos de una “burbuja” de un curso sean enviados a casa. Los padres de niños con síntomas también deben aislarse. Y aunque no tengan síntomas, si el menor está en casa significa que el progenitor debe quedarse al cuidado.

El otoño siempre ha venido de la mano con catarros y, en circunstancias normales, no pasaba nada si se mandaba al niño a clase con tos. Pero en tiempos de pandemia, las cosas funcionan de otra manera. Y la economía británica está ya bastante tocada. El Reino Unido ha entrado ya en recesión y en otubre el Ejecutivo corta el grifo a las ayudas a los ERTES, que actualmente afectan a 9.6 millones de trabajadores. El titular del Tesoro, Rishi Sunak, está realmente preocupado.

Los niños vuelven a casa

Con algunas escuelas informando que hasta una quinta parte de su personal docente no se ha podido realizar aún las pruebas, los sindicatos advierten que el Gobierno está a punto de perder el control de la situación, si no lo ha perdido ya. “Estamos recibiendo informes de burbujas de 250 niños enviados a casa. La gente me dice que esto no es sostenible y que no pueden mantener abiertos sus colegios. Los niños que no pueden hacerse las pruebas son enviados a casa y los padres se ven obligados a tomarse dos semanas libres para cuidarlos. Terminaremos en un confinamiento por defecto”, señala Geoff Barton, secretario general de la Asociación de Líderes Escolares y Universitarios.

Ante tal panorama, algunos colegios privados están recurriendo a las clínicas privadas para pagar las 120 libras (alrededor de 135 euros) de los PCR para evaluar a los estudiantes y maestros sintomáticos. De esta forma, evitan tener que interrumpir las clases por semanas hasta que éstos consiguieran cita por el sistema público. “Si las escuelas lo estamos realizando sacrificios, las empresas privadas tendrían que proporcionar también pruebas a sus empleados”, señala un maestro de una escuela privada de Guildford.

El Ejecutivo ha llegado a ser incluso acusado de reducir discretamente el número de test disponibles hasta en un 80%

El ministro de Educación, Gavin Williamson, se ha comprometido a mejorar las cosas asegurando que los colegios podrán pedir ahora las pruebas directamente al NHS (Sistema Nacional de Salud Público). Pero el NHS está también al límite. El Ejecutivo ha llegado a ser incluso acusado de reducir discretamente el número de test disponibles hasta en un 80% en algunas áreas para ayudar a despejar el colapso actual en muchos laboratorios. Esto ha llevado a muchas personas a acudir a urgencias para pedir un PCR, según explica Bolton NHS Foundation Trust. “Se solicita que no se presenten en el hospital”, tuiteó.

La crisis ha llegado hasta tal punto y desesperación para los ciudadanos ante los largos tiempos de espera que se están dando casos rocambolescos. Los propios trabajadores del centro público para PCR instalado en el estadio de rugby de Twickenham (suroeste de Londres) han dicho al público que si en lugar de sus códigos postales meten uno de Aberdeen (Escocia) tienen más posibilidades para adelantar puestos en la cola.

Munira Wilson, diputada por el partido Liberal Demócrata en este distrito, explicó la situación esta semana en el debate celebrado en la Cámara de los Comunes. “Algunos ciudadanos me contactaron y me dijeron que eso era lo que se les había pedido que hicieran. Lo que se le ha recomendado a la gente es poner Aberdeen en el sistema, poner un código QR, y ese código QR les permite hacerse una prueba en Twickenham. Es absolutamente ridículo que tengas que manipular el sistema de esta manera para obtener una prueba y claramente es necesario arreglarlo”, señaló.

Más de 18.300 personas dieron positivo en la semana previa al 17 de septiembre, un aumento del 167% en comparación con finales de agosto. Desde el lunes están prohibidas las reuniones de seis personas (tanto dentro de casas como al aire libre) y, a partir del viernes, se incrementan las restricciones en la gran parte de zonas del noreste de Inglaterra, donde los pubs y restaurantes deberán cerrar sus puertas a partir de las 22.00 horas, una medida que afecta a casi dos millones de personas. En Sunderland, la tasa de infección es ya de 103 casos por cada 100.000 personas, mientras que en South Tyneside Gateshead y Newcastle el ratio supera los 70.

Muchas otras partes del Reino Unido han tenido que volver a ser confinadas. Alrededor de 9,7 millones de personas de un país con 60 millones de ciudadanos están ahora bajo algún tipo de “cuarentena local”. El premier Boris Johnson ha pedido a los británicos que respeten las reglas asegurando que endurecer ahora las medidas es el único camino “para disfrutar de unas Navidades fantásticas”.

Según 'The Times', las cifras internas del Gobierno sugieren que, en todo el país, las tasas se han más que triplicado en todos los grupos de edad desde finales de julio. Los contagios todavía son más altos entre los adolescentes y los veinteañeros, pero las tasas entre las personas de cuarenta y cincuenta años se encuentran en niveles similares a los de estos grupos de edad más jóvenes hace dos semanas.

Boris Johnson. (EFE)
Boris Johnson. (EFE)

Según los últimos datos, las tasas en personas de entre 40 y 49 años habían llegado a 23 por cada 100.000 habitantes, lo mismo que hace tres semanas en el grupo de 20 a 29 años, y se entiende que la tendencia se ha acelerado. El Gobierno tiene en su lista roja a los países con tasas de infección superiores a 20 por 100.000, por lo tanto, los datos vienen a decir que el Reino Unido está ahora peor que los países a cuyos pasajeros obliga a su llegada a guardar cuarentena, entre ellos, España.

Neil Ferguson, del Imperial College London, cuyo modelo fue clave para Downing Street impusiera finalmente el confinamiento en marzo, advierte que las infecciones han vuelto a estar niveles de finales de febrero y que “desafortunadamente se producirán aumentos en las muertes en las próximas semanas”.

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