European Council on Foreign Relations

En Bulgaria las calles arden por las protestas y por esto debería importarte como europeo

En medio de la pandemia mundial y los desafíos geopolíticos de China y Estados Unidos, las protestas de Bulgaria pueden parecer un detalle menor, pero el diablo está en los detalles

Foto: Manifestaciones en Bulgaria. (EFE)
Manifestaciones en Bulgaria. (EFE)

En las últimas semanas, miles de personas han tomado las calles de Bulgaria. Sus compatritas en el extranjero se han organizado frente a las embajadas del país. En las redes, miles más han firmado peticiones demandando la dimisión del fiscal general Ivan Geshev y el gobierno liderado por el primer ministro, Boyko Borisov.

La chispa que encendió las protestas fue una redada policial en las oficinas del propio presidente el 7 de julio y un escándalo de una villa a la orilla del mar que involucra a un antiguo líder del partido Movimiento por los Derechos y las Libertades, Ahmed Dogan, que trató ilegalmente una playa pública como si fuera suya. El presidente Rumen Radev ha acusado en muchas ocasiones a Borisov de corrupción, y apuntado a sus “lazos con los oligarcas”. El 11 de julio pidió al primer ministro y al fiscal que abandonaran sus puestos. Las mayores protestas en Bulgaria desde 2013 se han expandido desde entonces a demandas por un cambio sistémico en tres frentes: la lucha contra la corrupción y los lazos con la mafia de aquellos en el poder, reformas de la judicatura y libertad de expresión. “¿Estás ciega, Europa?” es uno de los eslóganes de los manifestantes, y señala que el asunto es más grande que solamente un caso de protestas domésticas y crisis políticas locales habituales. También es revelador que los manifestantes hayan protestado también frente a la sede de la Unión Cristianodemócrata (CDU) en Berlín.

En medio de la pandemia mundial, la aprobación del acuerdo de recuperación de la Unión Europea y los desafíos geopolíticos que ahora presentan a diario China, Estados Unidos y otras potencias, las protestas de Bulgaria pueden parecer un detalle menor. Pero, como de costumbre, el diablo está en los detalles, y este podría resultar diabólicamente destructivo, perjudicando potencialmente el proyecto de la UE a largo plazo.

Esto es lo que está pasando.

El partido gobernante, GERB, es parte de la familia europea del Partido Popular (PPE) en el Parlamento Europeo. El PPE ha expresado su apoyo al gobierno búlgaro en respuesta a las manifestaciones. "El Grupo PPE apoya plenamente al gobierno búlgaro de Boyko Borisov y sus esfuerzos para proteger la economía contra los efectos negativos de la coronacrisis, la lucha contra la corrupción y el progreso que se está haciendo para unirse a la Eurozona", dijo el líder del grupo Manfred Weber el 10 julio.

Pero esto tiene implicaciones más amplias. Dichas declaraciones tienen como objetivo crear una sensación de apoyo externo para el gobierno liderado por GERB, que luego despliega a nivel nacional en apoyo de sí mismo. Las elecciones al Parlamento Europeo en mayo de 2019 mostraron que los ciudadanos en general siguen apoyando el proyecto europeo, pero también esperan ver algún cambio. Sin embargo, mientras ciertos partidos formen parte del grupo PPE, ese cambio por el que votaron no podrá llegar. Esto podría causar desencanto no solo entre los búlgaros, sino también entre los ciudadanos de otros estados miembros. Cuando los líderes europeos no abordan adecuadamente las demandas ciudadanas de justicia, por el estado de derecho y la democracia en cualquier estado miembro de la UE, afecta negativamente a la UE en su conjunto.

Protestas en Sofía, Bulgaria. (Reuters)
Protestas en Sofía, Bulgaria. (Reuters)

La crisis política en Bulgaria es una amenaza para la futura estabilidad de la UE. Bulgaria acaba de ingresar al MTC II, la sala de espera de la eurozona, y la estabilidad política en el país, basada en el estado de derecho, la democracia, un sistema judicial en funcionamiento y mecanismos anticorrupción efectivos, es crucial para la eventual membresía del euro. Asegurar que las reformas sigan estos principios es algo en lo que el gobierno actual ha fallado constantemente. En la UE, Bulgaria es el país con la puntuación más alta en términos de corrupción según Transparencia Internacional, sus estándares democráticos se retrasan y su sistema judicial apenas funciona. Según datos del Banco Mundial, la inversión extranjera directa en Bulgaria sigue siendo una pequeña fracción del PIB y no se han realizado progresos reales durante los tres gabinetes de Borisov desde 2009.

Más aún, el crecimiento del PIB de Bulgaria en los últimos 10 años ha sido más similar al de países no pertenecientes a la UE como Armenia, Albania y Macedonia del Norte: alrededor del 50%. Por el contrario, la vecina Rumanía experimentó un aumento del 202% en el PIB durante el mismo período, y se unió a la UE el mismo día que Bulgaria. Consecuentemente, Bulgaria tiene el salario promedio más bajo en la UE, con un poco menos de 690 euros, y por detrás de países no miembros de la UE como Montenegro (785 euros) y Bosnia Herzegovina (741 euros). Esto indica que el gobierno ha hecho, como mínimo, un mal uso de los fondos de cohesión de la UE.

¿Qué piensa la UE de todo esto? ¿Desea un estado miembro pobre y corrupto en la eurozona y, en algún momento, el área Schengen?

Desde el punto de vista de la política exterior europea, Bulgaria es una frontera exterior de la UE y, por lo tanto, desempeña un papel importante en la migración, la seguridad, las relaciones con Turquía y las relaciones con Rusia y la región del Mar Negro. Si Bulgaria no aborda adecuadamente ninguno de estos desafíos, esto se sentirá rápidamente en otras partes de Europa. Además, la complejidad del vecindario inmediato de Bulgaria es tal que corre el riesgo de establecer un ejemplo negativo para los países vecinos en los Balcanes Occidentales a medida que sus gobiernos consideran qué reformas deben hacer en el futuro.

La lucha anticorrupción de los búlgaros se asemeja a las antiguas demandas de transparencia y responsabilidad sobre cómo se gastan los fondos de la UE en el país.

Si bien este asunto es especialmente problemático en Bulgaria en particular, también revela una vez más la falta a nivel de la UE de un mecanismo de control efectivo sobre el gasto de los fondos de la UE, y la incapacidad de Bruselas para proteger los valores europeos dentro de la unión. A los contribuyentes alemanes, franceses y suecos les importa cómo se gastan sus impuestos a través de la UE. Así pues, las protestas anticorrupción en Bulgaria y la lucha de la sociedad civil búlgara por el estado de derecho y las reformas democráticas son asunto de todos como europeos. Es necesaria una investigación sobre el gasto del gobierno búlgaro de fondos de la UE por parte del fiscal general europeo, cuando la Fiscalía Europea entre en funcionamiento a fines de año. Pero para entonces ya podría ser demasiado tarde.

El núcleo del problema es quizás el sistema judicial en Bulgaria, que es un caso sin precedentes dentro de la UE de un sistema totalmente disfuncional. Con los años, sucesivos escándalos han puesto en duda su independencia. Las organizaciones de la sociedad civil en Bulgaria han hecho campaña durante mucho tiempo por reformas judiciales, y han recibido el apoyo de la Asociación de Jueces de Bulgaria en este esfuerzo. Pero es poco probable que tengan éxito sin que se aborde el problema a nivel de la UE. En un informe reciente sobre la asistencia a Bulgaria y Rumanía, la Comisión Europea instó a Bulgaria a "establecer procedimientos relativos a la responsabilidad del fiscal general, incluida la salvaguarda de la independencia judicial". Además de evaluar el progreso en la reforma judicial, la lucha contra la corrupción y la lucha contra la delincuencia organizada a través del Mecanismo de Cooperación y Verificación, la UE debe adoptar una postura más firme sobre Bulgaria y presionarla para que avance más, dado que lleva dentro de la UE ya más de 10 años

En cuanto a la libertad de prensa, en comparación con otros estados miembros de la UE, el Ranking Mundial de Libertad de Prensa 2020 coloca a Bulgaria en el lugar 111, muy por detrás de todos los demás países de la UE, pero también detrás de muchos países africanos o asiáticos. Parafraseando a Gabriel García Márquez: "La UE avanza a la velocidad de los más lentos". Si Bulgaria se queda muy atrás en cuestiones fundamentales como la libertad de expresión, el estado de derecho y un poder judicial independiente, es perjudicial para la UE en su conjunto.

La inacción de la UE y el silencio deliberado y continuo de los líderes europeos sobre la situación en Bulgaria podría conducir a una mayor alienación y al euroescepticismo entre los jóvenes ciudadanos búlgaros (pero no solo), donde la confianza en las instituciones de Bruselas es generalmente mayor que en el gobierno nacional y una de las más altas de la UE. Pero no hay que darla por sentado. El despertar de la sociedad civil es reciente e incompleto. Si los líderes europeos no expresan un apoyo claro al estado de derecho, la democracia y las reformas al sistema judicial en Bulgaria ahora, tal vez no haya posibilidad más tarde de mantener a Bulgaria como un estado miembro proeuropeo.

*Análisis publicado por el ECFR en inglés bajo el título Bulgaria’s anti-corruption protests explained – and why they matter for the EU

Europa

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
10 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios