Los borrachos del Soho no son toda la historia. Cómo UK esquivó el 'pubmagedón'
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"Los borrachos no mantienen la distancia"

Los borrachos del Soho no son toda la historia. Cómo UK esquivó el 'pubmagedón'

El “super sábado” puso fin a 104 días de “ley seca” fruto de las precauciones británicas con el coronavirus, con las consecuentes orgías festivas sin distancia social

placeholder Foto: Una esquina en el Soho este "super sábado". (Reuters)
Una esquina en el Soho este "super sábado". (Reuters)

“Estaba claro lo que iba a ocurrir. Beber alcohol y respetar la distancia social nunca fueron una buena combinación”, publicó en su perfil de Twitter el portavoz de la Federación de Policía inglesa, John Apter. “Me he visto obligado a lidiar con hombres desnudos, borrachos felices, borrachos enfadados, peleas y más borrachos enfadados”, relató describiendo su turno de noche en Southampton (sur de Inglaterra) durante el pasado fin de semana. El “super sábado” puso fin a 104 días de “ley seca” fruto de las precauciones británicas con el coronavirus.

Las calles del popular Soho londinense se abarrotaron con gente bailando, abrazándose y cantando “We are the champions, my friend”. Los parroquianos comenzaron a acudir a los pubs a medio día y sobre las nueve de la noche aquello ya se había ido completamente de las manos. En teoría, debían respetarse los dos metros de distancia de seguridad. En los sitios donde no fuera posible, se reducía a uno, pero con el uso de mascarilla. Y eso sí, nada de interacción entre grupos.

Sin embargo, los agentes no pudieron hacerse con la masa. Aquello era un auténtico carnaval. Era como si la pandemia que asola al mundo entero fuera un recuerdo del pasado. Pero nada más lejos de la realidad. Y menos en el Reino Unido que con más de 44.000 fallecidos es el país más afectado de Europa por covid-19. A día de hoy sigue muriendo una media de un centenar de personas por jornada. La cifra se ha reducido considerablemente desde el inicio del brote. En cualquier caso, no baja al mismo ritmo que el resto de países vecinos.

Antes si quiera de que el plan de desescalada se implementase, el Ejecutivo ya tuvo que imponer la semana pasada de nuevo el confinamiento en la ciudad inglesa de Leicester, donde viven unas 400.000 personas, que permanecerá al menos dos semanas adicionales bajo un aislamiento más estricto tras un rebrote. La tasa de contagios en esta localidad triplica los casos de la segunda zona más afectada. Y aun así, los agentes tuvieron que disolver el sábado una multitudinaria fiesta clandestina.

Sin 'Pubmageddon'

Con todo, el Gobierno más tarde o temprano tenía que actuar lanzándose a esa difícil ecuación de ir suministrando oxígeno a la economía sin comprometer la salud de los ciudadanos. “Cualquier decisión lleva implícito un riesgo”, advierte el asesor médico del Gobierno, Chris Whitty. “Si los individuos, las familias y las personas no se toman en serio las medidas, la posibilidad de una segunda ola se incrementará de manera aguda”, alerta. “En cualquier caso, aunque todos seamos responsables, hay que estar preparados para este escenario porque el invierno juego a favor del virus”, añade.

Lo cierto es que, a pesar de que el carnaval vivido en el Soho ha protagonizado las portadas, las fuerzas policiales han concluido que solo una minoría se ha desmelenado. El temido “pubmageddon” (el apocalipsis de los pubs) no llegó a materializarse. Se estima que a lo largo del sábado se sirvieron alrededor de 15 millones de pintas en los 23.000 pubs abrieron al público. Pero Simon Stevens, responsable del NHS (Servicio Nacional de Salud pública), señala que las salas de urgencias quedaron mediamente libres de borrachos. “Salvo algunas excepciones, la mayoría ha sido sensata… y esperemos que eso continúe”.

placeholder Una esquina en el Soho este "super sábado". (EFE)
Una esquina en el Soho este "super sábado". (EFE)

En Portobello Road, por ejemplo, no había grandes masificaciones. Nada comparado con un sábado cualquiera donde el mítico mercadillo de Notting Hill atrae en circunstancias normales a miles de turistas. “Había ganas de salir a la calle, ver gente, movimiento al fin … pero es una sensación aún extraña. No llega a ser aún normalidad total, pero la vida sigue”, asegura Phil, mientras brinda pinta en mano con amigos. “No han venido todos. Uno es asmático y prefiere tomárselo con tranquilidad. Hay mucha gente que ha preferido quedarse aún en casa. No quería salir precisamente el primer día que se abría todo”, señala.

Muchos parroquianos de las grandes ciudades decidieron pasar el día en zonas más tranquilas para evitar avalanchas. St Albans se convirtió en una de las opciones preferentes. La ciudad medieval al norte de Londres tiene, según el Rotary Club, la mayor cantidad de pubs por milla cuadrada en Inglaterra, y para la ocasión se prepararon a fondo con pantallas Perspex (metacrilato) de contención y mesas separadas. Abrió alrededor del 70% de los locales.

Había ganas de salir, ver gente, movimiento al fin … pero es una sensación aún extraña. No llega a ser aún normalidad total

Kim, de 32 años, y su amiga Chloe, de 29, fueron unos de los primeros en llegar. La pareja, de Luton y Harrow respectivamente, había decidido que con las medidas aplicadas en el condado de Hertford sería más seguro salir de fiesta que en Londres. “Al final hemos podido reservar en tres sitios”, explican.

Sin medidas 'futuristas'

En un principio lo de tomar la primera pinta se pensó que llegaría a ser algo parecido al “regreso al futuro”. La prensa llegó a describir escenarios en los que se tenía que reservar con antelación, dar los datos para que los dueños pudieran contactar con los clientes en caso de un brote, pedir y pagar todo a través de una aplicación para no tener que ir a la barra y estar metido en una especie de cápsula de plástico para evitar la interacción con otras mesas. Sin embargo, el premier Boris Johnson se limitó en última instancia a pedir responsabilidad a los ciudadanos y dejar que cada local aplicara las medidas en función de sus posibilidades. Y lo de las reservas fue algo que no se vivió de manera generalizada.

Eso sí, algunos fueron cerrando sus puertas por la noche antes de la hora prevista a medida que se iba congregando demasiada gente. Y otros muchos optaron por ni siquiera abrirlas, como el “Ye Olde Fighting Cocks”, que afirma ser el pub más antiguo de Gran Bretaña. Su propietario, Christo Tofalli, explicó que era imposible abrir con distanciamiento social. “Me cuesta alrededor de 100.000 libras al mes abrir en el verano. Un sábado de julio, habría una media de 450 personas. Con el distanciamiento social solo puedes obtener una fracción de ese número. No me sale a cuenta”, matiza.

Foto: Foto de archivo: La ciudad de Zurich, Suiza. (Reuters)

El pasado mes de mayo, el Gobierno anunció su voluntad de mantener “el programa de ayudas retención de empleos” que puso en marcha al inicio de la pandemia hasta finales de octubre. Se trata de un mecanismo muy similar al de los ERTE aplicados en España, por el que se ha garantizado el 80% del salario (hasta un límite de 2.850 euros) de los trabajadores de empresas afectadas por el coronavirus. Alrededor de 7,5 millones de personas se han acogido a esta protección, al que se han suscrito un millón de empresas.

Por otra parte, el Ejecutivo ha anunciado este lunes otro paquete de ayudas de 1.570 millones de libras (1.740 millones de euros) para teatros, galerías, museos y otros centros culturales del Reino Unido, ante la crisis por la pandemia del covid-19

El ministro del Tesoro Rishi Sunak, ofrecerá más detalles este miércoles en un esperado discurso. A diferencia de las decisiones tomadas en marzo -donde el objetivo era mantener de alguna manera viva la economía en plena hibernación- ahora sus movimientos van encaminados a acelerar la reactivación.

Aunque la recesión parece inevitable, el Ejecutivo no quiere si quiera escuchar la palabra austeridad. En este sentido, Sunak revelará los planes para elevar el umbral en el que se comienza a pagar impuestos en la compra de una vivienda de los 125.000 a las 500.000 libras. Se espera que la medida se implemente a partir de otoño y tenga una duración de alrededor de 12 meses para estimular el mercado inmobiliario. El programa está diseñados para ayudar a los compradores de primer vivienda y beneficiaría particularmente a aquellos distritos del llamado “Muro rojo”, donde el electorado había votado tradicionalmente por los laboristas, pero que el pasado diciembre, ante todo para ver ejecutado el Brexit, apostaron por los tories garantizando a Johnson una aplastante mayoría absoluta.

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