Algunos se plantean cerrar directamente

El pequeño empresario italiano, en la UCI económica: "Esto es un absoluto desastre"

Los dueños de empresas de guías, peluquería, restaurante, gimnasio y productos de belleza narran la cruda realidad de aplicar los decretos del covid

Foto: Desinfección de una barbería en Roma. (EFE)
Desinfección de una barbería en Roma. (EFE)

"Tenemos casi 100.000 euros invertidos en tiques que nos devuelven en 'vouchers' a gastar en un año. Estamos sin liquidez y no hemos recuperado el dinero de esas entradas compradas para todo el año, en el turismo se trabaja con previsiones anuales acordes a nuestras reservas, porque espacios como el Coliseo u otros museos no devuelven el dinero. Es una cadena en la que están quebrando muchas empresas", explica Alberto Rodríguez, dueño de la pequeña empresa de guías turísticos EnRoma.com.

Este es solo un ejemplo del desastre económico que supone la nueva realidad profesional con la que Italia afronta la crisis. En un escenario de caída del PIB del entorno del 9,5% según previsiones de la UE, algunos sectores viven en un limbo legal, sin saber nada de su futuro y con una única certeza: su negocio o ha quebrado o puede quebrar. El coronavirus económico los tiene ya en la UCI.

Unos días antes del 11 de marzo, fecha del cierre italiano, Alberto Rodríguez conversaba con El Confidencial y hablaba del desastre que se avecinaba para su empresa de servicios turísticos de Roma al conocerse que se cerraban los colegios y empezar a haber algunas cancelaciones de grupos de turistas. “Entonces no nos imaginábamos todo esto”, recuerda al otro lado del teléfono. Su empresa, con nueve trabajadores, tiene a todos sus empleados acogidos por ahora a un ERTE, la oficina la acaban de dejar para ahorrar costes y él está a la espera de que el cielo se llene de nuevo de aviones con turistas para saber si podrá continuar.

El turismo, que supone el 13% del PIB italiano y el 15% del total de trabajadores, tiene ya unas pérdidas entre marzo y mayo que superan los 6.000 millones de euros. “Tenemos ya cancelaciones de todos los grupos hasta agosto y aún tenemos algún valiente que no nos ha cancelado en septiembre. Nos estamos reinventando, escribiendo guías de ciudades, ampliando los idiomas en los que trabajamos (hasta ahora solo guiaban en español) u ofreciéndonos a hacer 'transfer' para aguantar y no echar a nadie”, explica.

En el sector hay ya un goteo constante de empresas que van quebrando. “Conozco dos empresas de autobuses que llevaban turistas de los cruceros desde el puerto de Civitavecchia a Roma y que ya han cerrado. Han vendido la flota que tenían en 'leasing' por no poder pagar. Para las empresas de trasporte de turistas, su opción es que sus autobuses los contrate el ayuntamiento al necesitar nuevos vehículos para cumplir las normas de transporte público”, explica. ¿Hay más cierres en el sector? “Está colapsado todo. Han cerrado restaurantes cerca del Coliseo como Forum, conozco varios B&B del centro e incluso gente que trabajaba con Airbnb que han cerrado porque estaban endeudados y no pueden afrontar los pagos de hipoteca o alquiler”, dice Alberto.

Para las empresas de trasporte de turistas, su opción es que sus autobuses los contrate el ayuntamiento al necesitar nuevos vehículos

Y mientras hay un limbo legal, porque el turismo está a la cola de la reapertura, en el que no se sabe nada del futuro. Los 100.000 euros en tiques que les han devuelto en 'vouchers' a gastar en un año son una devolución en hipótesis que quizá no sirva de nada. “No sabemos si en un año habrá turistas, ni cuántos. Los grupos se van a reducir puede que a un máximo de 10 personas. El aforo de los monumentos se habla de rebajarlo a un tercio. Si se reabre será una batalla conseguir entrar. Está ya habiendo una lucha encarnizada por sobrevivir donde surgen los oportunistas y los grandes pretenden acabar con los pequeños”. ¿Por qué no devuelven el dinero de los tiques? “Porque esto es una cadena. La gestión de las entradas del Coliseo, por ejemplo, la lleva una empresa privada por concesión. Ellos tampoco tienen dinero para devolver porque también están quebrados”.

En esa pelea por mantenerse que se avecina, y en contra lo que se ha apuntado en las semanas previas, no parece que habrá al inicio una subida de precios (algo que también pasa en otros sectores). “Quizá debamos reducir precios pese a que deberíamos aumentarlos. Hacer visitas más cortas, como píldoras de la ciudad. Habrá que ser imaginativos”, señala este empresario español que avisa sobre la jungla que conlleva toda crisis: “Conozco muchos guías que se han metido a vender casas estas semanas. Me llama la atención, porque son muchos casos a mi alrededor. Parece que hay un mercado aquí para los oportunistas”.

Kits esterilizados en las peluquerías

Las peluquerías, uno de los sectores más anhelados por la hoy melenuda y despeinada población italiana, poco acostumbrada a estos descuidos, pueden ser los últimos en abrir. “He hablado con amigos españoles que me han dicho que allí ya trabajan, qué suerte”, dice Attilio Flammia, propietario de la prestigiosa peluquería ASH, cerca de la mítica Via Veneto.

¿Saben ya cómo será la reapertura? “Es todo muy confuso. Parece que seremos de los últimos, pero aún no hay normas claras. Lo que hacemos por ahora es desinfectar todos como locos nuestros negocios pese a que llevan dos meses cerrados”, explica Attilio que en el instante de esta entrevista se encuentra limpiando su local.

Sin haber una norma oficial aún, todos están ya preparando sus salones en base a los rumores de lo que serán las peluquerías en tiempos del covid. “Hemos comprado ya kits de corte, con todos los utensilios y protecciones, que van en bolsas, se usan para cada cliente y se esterilizan y empaquetan, los reusables, de nuevo. Nosotros, también los clientes, llevaremos protecciones de un solo uso. Tengo un termómetro a distancia que será de obligatorio. Primero lo usaremos nosotros para demostrar que estamos bien y luego lo deberá usar el cliente”, explica.

Barberos y peluqueros protestan en Nápoles. (EFE)
Barberos y peluqueros protestan en Nápoles. (EFE)

Cambia también la peluquería por dentro. Su artesanal salón de alto 'standing', que en 50 metros cuadrados tenía siete sillas para cortes y tres lavaderos, se hará por arte del covid-19 en más amplia y menos rentable. “Dejaremos dos lavabos y dos sillas de corte para admitir dos clientes a la vez nada más, antes podíamos admitir hasta ocho. Hemos previsto por ello horarios más amplios para paliar algo eso. Ahora abrimos de 9 a 21 horas, con un turno de mañana y otro de tarde para no echar empleados. Todo es con cita previa. Incluso el domingo vendré yo que soy el dueño a abrir, aunque mis cinco trabajadores descansen”.

¿Qué pérdidas has calculado? ¿Vais a subir precios? “Hemos calculado una rebaja del 50% de ingresos, pero por ahora no vamos a subir tarifas. Lo único que se le va a cobrar al cliente es el kit de corte, que cuesta entre 3 y 5 euros, incluyendo también la protección del peluquero. Mi problema es que al estar cerca de Via Veneto yo trabajaba mucho con turistas y eso a medio plazo se notará”. No los primeros días, desde luego, donde la previsión es que habrá una estampida de italianos que necesitan tratar su cabello. “Tenemos ya reservas hasta finales de junio. Hay muchos clientes que nos esperan”.

Hemos calculado una rebaja del 50% de ingresos, pero por ahora no vamos a subir tarifas

En el futuro, en ese escenario en el que la crisis se convierte en una cadena, asoman dos opciones: rebajas en la renta de los inmuebles y nuevas opciones de negocio. “Nosotros en marzo ya pedimos que se suspendiera el alquiler y nos concedieron una rebaja del 50% hasta junio. Ahora justo estoy escribiendo para solicitar que esa rebaja sea hasta diciembre”, señala Attilio. ¿Hay la opción de ir a cortar el pelo, especialmente a ancianos, a sus casas para evitar su riesgo y ampliar el trabajo vuestro? “No está contemplado, pero se debe hablar. Ha habido gente que me ha pedido estas semanas que fuera a su casa a cortarles el pelo y me he negado. No es legal, y se trabaja en negro, pero se puede articular para hacerlo cumpliendo con las normas fiscales y sería una ayuda”.

9.500 euros de alquiler para cero clientes

L’Orso 80 es uno de las clásicos y buenos restaurantes del centro histórico de Roma. El 9 de marzo, antes incluso de que se decretara el cierre, decidieron cerrar la puerta cansados de ver sus mesas y sillas vacías de un turismo que ya había huido en masa. Desde este pasado lunes está permitido en Italia que los restaurantes ofrezcan el servicio de recogida de comida. No para todos es rentable. “Yo este servicio he decidido no hacerlo. No me sale rentable abrir, pagar al cocinero y pagar el alquiler antiguo para entregar unas pocas comidas. Mi restaurante vive mayoritariamente del turismo extranjero y sin él nosotros estamos condenados”, explica Armando, su propietario.

Ese es un problema concreto de las zonas dedicadas solo al turismo. Lo que antes era una bendición, hoy es una condena. El centro de Roma no tiene casi vecinos tras décadas de una subida abrupta de los precios de los alquileres y la falta de infraestructuras de vida más allá de los monumentos. ¿Hoy es un problema que el centro histórico está vació de habitantes? “Sí. En el centro histórico viven políticos y ellos hacen una vida mundana. Aquí además no se puede entrar con los coches, así que los clientes no pueden venir a la puerta y llevarse la comida. No tenemos futuro sin turismo”.

El dueño de un restaurante en Cisternino, Italia, preparándose para efectuar un pedido. (Reuters)
El dueño de un restaurante en Cisternino, Italia, preparándose para efectuar un pedido. (Reuters)

L’Orso 80, como todos las pequeñas empresas con las que hemos hablado en este reportaje, se ha acogido a la 'cassa integrazione' (ERTE en España) de todo su personal. “En el restaurante nos apuntamos todos a finales de marzo, pero hasta ahora no hemos cobrado ninguno”, señala Armando.

El sector de la restauración vive también en un limbo legal a la espera del decreto y de la fecha de apertura: “En la región Lazio están empujando para que los restaurantes abramos con servicio a mesa el 18 de mayo. Sobre las normas, parece que trabajaremos con mascarillas, guantes y separación de un metro entre las mesas”. ¿Les han dicho algo de colocar mamparas? “Parece que esa medida está descartada”.

A la espera de reabrir, estas semanas la batalla ha sido no cerrar durante la cuarentena. “Nosotros pagamos un alquiler de 9.500 euros que durante dos meses nos lo han rebajado a 1.000. Ya nos han avisado de que el alquiler volverá a ser de 9.500 euros en junio y no sabemos si tendremos un cliente. Esto es un absoluto desastre. Podemos aguantar dos o tres meses, pero sin turistas extranjeros cerraremos”.

Gimnasios con mascarilla y sin duchas

Los gimnasios son otro de los grandes damnificados de un virus donde lo prohibido es tocarse. Filippo Lauretti es propietario de dos gimnasios de Roma. Su futuro profesional, que como el de todos es aún nebuloso por la falta de regulación, parece trágico. Saben ya algunas reglas que les impondrán para reabrir y saben que algunas son incompatibles con su actividad. “Quizá sea mejor cerrar que abrir”, explica Filippo.

El escenario que les han adelantado es que los usuarios entrarán por turnos. “Donde antes había en una clase 20 personas ahora puede haber cinco. Será obligatorio hacer reserva de hora previa, pero los gimnasios vivimos de personas que vienen a hacer deporte cuando tienen un hueco. Además, estará prohibido usar las duchas, así que las personas que venía y luego iban al trabajo dejarán de hacerlo. Por terminar, la mascarilla, por ahogo, es incompatible con algunas actividades”.

Señales en el suelo para respetar la distancia en los turnos. (Reuters)
Señales en el suelo para respetar la distancia en los turnos. (Reuters)

Sus trabajadores, acogidos a un ERTE por ahora, mantendrán los puestos en la parte administrativa y de limpieza, pero los profesores 'freelance' serán y son los grandes perjudicados. “No puedo pagar a un profesor por una clase de cinco personas, no es rentable. Mi idea es proyectar las clases sobre un muro con un video. Para los monitores es una situación terrible porque no se han podido acoger a las ayudas al no ser contratados y algunos llevan tres meses sin cobrar un euro”.

¿Hay riesgo de que cierres? “De los gimnasios, mi idea es cerrar por ahora uno. En todo caso, si en dos o tres meses no cambia la situación podemos cerrar ambos”, explica Filippo.

“Hemos empezado a hacer también geles desinfectantes y estamos expectantes de que la situación cambie para reemprender la marcha"

Dino es uno de los propietarios de la empresa de productos de belleza y cuidado personal Simply Organic. Sus champús o jabones tienen un enorme prestigio en los salones italianos. Estaban justo pensando en dar el salto y empezar a importar a otros países tras acometer nuevas inversiones en los meses previos al virus. La situación ahora es complicada. “Hemos empezado a hacer también geles desinfectantes y estamos expectantes de que la situación cambie para reemprender la marcha”, explica.

¿Cómo va ahora el negocio? “Tenemos en impago la mayoría de pedidos. Más de 100.000 euros en productos repartidos por salones de belleza de toda Italia que no nos pueden pagar porque sus negocios están cerrados y no tienen ellos liquidez tampoco”.

De alguna manera esta 'startup' es solo un ejemplo de esa cadena de impagos que cae en hilera hasta llegar a las arcas del Gobierno que debe asumir las ayudas. ¿Puede el país con la segunda mayor deuda de toda la UE afrontar esta cantidad de pagos por ERTE y demás ayudas prometidas? ¿Cuánto tiempo se puede mantener esta situación? Mientras, Dino cuenta una anécdota que resume un poco la desesperación de muchos. “Dos veces me ha parado la policía yendo a la oficina. Las dos veces, tras enseñar el justificante, me han preguntado, ‘¿es urgente que vaya usted al trabajo?’. Y las dos veces les he contestado, ‘no si me paga usted las facturas’. Ambas veces, me dejaron continuar”.

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