15 países "seguros" para la UE

De Ruanda a Serbia: así se decidió quién entra y quién no en la Unión Europea

La UE ha anunciado los 15 países cuyos ciudadanos podrán viajar al bloque comunitario a partir del primero de julio, una lista que incluye naciones tan dispares como Ruanda o Argelia

Foto: Ilustración: Pablo López Learte
Ilustración: Pablo López Learte

Los ciudadanos de Serbia podrán entrar a partir del 1 de julio en la Unión Europea, pero no podrán cruzar la frontera hasta la vecina Montenegro, su principal destino turístico en verano. Los criterios aplicados a la hora de decidir el listado de países con los que empezar a normalizar las fronteras han dejado situaciones como esta por todo el planeta. La Unión Europea ha anunciado los 15 países cuyos ciudadanos podrán viajar al bloque comunitario a partir del primero de julio, una lista que incluye naciones tan dispares como Ruanda o Argelia y de la que, por el momento, se quedan fuera Estados Unidos, Rusia o India. Con la curva de contagios de coronavirus en la UE estabilizada, los europeos se preparan, esta vez sí más o menos al unísono, para abrir las fronteras exteriores a viajeros y turistas, deseados como agua de mayo en el plano económico, pero vistos como un riesgo en el sanitario.

La confección de los seleccionados no ha sido fácil y se anuncia tras una intensa discusión entre los Estados miembros, que han debido establecer criterios científicos, pero donde también han pesado factores económicos y diplomáticos. La lista definitiva no ha sido anunciada hasta el último minuto, apenas 12 horas antes de la reapertura oficial de las fronteras exteriores de la UE, y ha tenido que ser refrendada con varias abstenciones e incluso algunas deserciones del procedimiento conjunto, como Dinamarca e Irlanda.

La lista final de países "seguros", incluye Estados como Serbia, con su curva disparada, Argelia, con los últimos tres días consecutivos registrando récords de nuevos contagios, o Canadá, con todavía varios focos en sus principales ciudades y la mayoría de la población en "fase 2".

La UE ha insistido en que en la elaboración de la lista (Argelia, Australia, Canadá, Georgia, Japón, Montenegro, Marruecos, Nueva Zelanda, Ruanda, Serbia, Corea del Sur, Tailandia, Túnez, Uruguay y China) han primado los criterios científicos, epidemiológicos, y no políticos. Más cuantitativos que cualitativos, insisten a este diario desde el Consejo Europeo. No es para menos, ya que ha echado el cerrojo a Estados Unidos, una polémica decisión al otro lado del Atlántico y que incide en la aparente incapacidad de EEUU de gestionar la pandemia de coronavirus.

El criterio epidemiológico básico ha sido que la media de nuevos casos de coronavirus detectados diariamente en los últimos 14 días por cada 100.000 habitantes sea similar o inferior a la media que la UE tenía el 15 de junio, es decir, en torno a los 16 nuevos casos por cada 100.000 habitantes. Una media que se dispara gracias a las cifras diarias de los tres focos actuales en territorio comunitario: Reino Unido (a efectos estadísticos, hasta enero de 2021), Suecia y Portugal.

Pero no es el único criterio. Y aquí entran en acción las presiones más políticas para ver cada país con mejores o peores ojos. Se mirará si la curva de nuevos contagios en el país es estable o decreciente y se tendrá en cuenta "la respuesta del país al coronavirus, la cantidad de test realizados, el rastreo de contactos, la fiabilidad de los datos publicados... Es decir, todos los aspectos que pueden dar una visión global real de la situación epidemiológica del país".

¿Científicos o políticos?

Países como Nueva Zelanda, que hace unas semanas declaró que "había eliminado al virus" tras dar de alta al último contagiado local de coronavirus, o Corea del Sur, célebre por su capacidad de rastrear y controlar hasta los brotes de covid más desafiantes, no han sorprendido a nadie. Tampoco Japón o Australia. Más peliagudos sin embargo son otros países considerados "seguros" en la lista de la Unión Europea, como Serbia, Montenegro, Argelia o Ruanda.

En la negociación han pesado otros aspectos que no eran únicamente epidemiológicos, y de hecho este ha sido uno de los puntos de roce entre los distintos diplomáticos de los Estados miembros. Muchos países han buscado dar un mayor peso a criterios como los lazos culturales y políticos, algo que hizo desde el primer momento la propia Comisión Europea al pedir que se abrieran las fronteras exteriores con los Balcanes, al ser un vecindario de importancia estratégica para Europa, aunque finalmente la mayoría de estos países, con situaciones epidemiológicas complicadas, no han recibido la luz verde. La UE busca generar en los Balcanes una zona privilegiada fuera de la Unión que permita a estos países mantener unos lazos estrechos con los Veintisiete sin necesidad de entrar de manera rápida al club, de forma que Bruselas pueda apartar así a los Balcanes de los intentos rusos y chinos de anclar su influencia en ellos.

Hungría, por ejemplo, ha peleado hasta el último momento por la inclusión de tantos balcánicos como fuera posible (Serbia y Montenegro han pasado el corte), mientras Francia ha apostado por los países del norte de África (Marruecos, Argelia y Túnez están en la lista), Portugal aceptó excluir Brasil, pero intentó que Angola estuviera entre los elegidos, y España ha querido que se abran las fronteras exteriores a Latinoamérica.

De donde no hay, sin embargo, no se puede sacar: con el epicentro de la pandemia ahora en el continente americano, son pocos los países latinoamericanos que cumplirían siquiera el primer requisito epidemiológico, y menos aún los que están manteniendo o atenuando la curva. Solo ha entrado en la lista Uruguay, uno de los pocos casos de éxito latinoamericano, mientras que Paraguay, que curiosamente mantiene unas cifras y comportamiento de la enfermedad similar a su vecino, no ha pasado el corte del Consejo Europeo.

ECDC.
ECDC.

La lista son 15 países, pero uno con asterisco: China, con quien la reapertura de fronteras está condicionada a que Pekín levante las restricciones que tiene sobre los pasajeros y vuelos que vienen de la Unión Europea, un requisito que quizá China quiera mantener.

Ni siquiera el brote en Pekín, que forzó a las autoridades chinas a cancelar cientos de vuelos y a volver a confinar a barrios y distritos enteros de la capital estropea la 'foto finish' de China. Con menos de una decena de nuevos contagios diarios y cerca de 1.400 millones de habitantes, la media de contagios por cada 100.000 habitantes (casi al cero) obviamente sale bien parada.

Está todavía por ver si China, que tras el susto inicial a que el brote en Pekín se descontrolara ha estado insistiendo en que el virus ha "mutado" tras su paso por Europa y que ahora es una versión "más peligrosa" que la que salió de Wuhan, además de incidir en que la mayoría de los contagios hasta entonces eran externos a sus fronteras, decidirá levantar las restricciones con Europa.

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Las dudas se han materializado en las primeras horas de este 1 de junio, ya que cada Estado miembro de la UE es competente en materia de fronteras y puede decidir si mantiene los vetos o no. Austria, por ejemplo, ha impuesto una alerta de viaje para seis países de los Balcanes Occidentales, entre ellos Serbia y Montenegro, que sí están en la lista de "países seguros". Con esta medida, que se aplica también a Bosnia, Kosovo, Macedonia y Albania, el Gobierno austríaco ha advertido del elevado número de infecciones de coronavirus en esos países y ha pedido a sus ciudadanos que abandonen la zona de forma urgente.

Más contundente ha sido la República Checa, que ha anunciado que, por su parte, mantendrá las restricciones de entrada a quienes viajen desde Argelia, Marruecos, Túnez, Uruguay, Georgia y Ruanda.

Serbia y Montenegro

Serbia y Montenegro son los países que más se apartan de la cifra requerida por la Unión Europea, con una media de nuevos contagios en los últimos 14 días por 100.000 habitantes de 27 y 28 respectivamente, bastante por encima de los 16 de media de la UE. Incumplirían así el primer criterio "cuantitativo" de pertenencia a la lista de países seguros, y también el 'cualitativo' de una curva estable o descendente. Montenegro, una nación de poco más de 600.000 habitantes, ha pasado de ser declarado 'territorio libre de covid' a tener un brote importante después de que varios de sus ciudadanos viajasen a Belgrado a asistir al 'derby' entre el Partizan y el Estrella Roja.

Serbia, por su parte, presumía a finales de mayo de haber logrado controlar el covid-19, llegando a levantar casi todas las medidas de distanciamiento social. Sin embargo, la situación ha empeorado en las últimas semanas. El país balcánico, con menos de siete millones de habitantes, ha reconocido hasta el momento 14.228 casos y 274 muertos, pero el número de nuevos contagios se ha disparado en los últimos días.

Montenegro ha pasado de 'territorio libre de covid' a tener un brote después de que varios de sus ciudadanos viajasen a Belgrado

Belgrado nunca ha llegado a imponer el confinamiento total, limitando las restricciones a situaciones específicas, como toques de queda los fines de semana y grupos de edad en riesgo. Desde principios de junio desaparecieron todas las medidas obligatorias, incluido el uso de mascarilla, y se animó a la población a volver a su vida normal. En las últimas semanas algunas ciudades —sobre todo en el sur del país, como Kragujevac— han vuelto a las medidas de confinamiento parcial.

Estudiantes, durante el examen para entrar a la universidad en Belgrado. (Reuters)
Estudiantes, durante el examen para entrar a la universidad en Belgrado. (Reuters)

Una investigación del Balkan Investigative Reporting Network (BIRN) acusó esta semana al gobierno de ocultar las cifras reales de cara a las elecciones parlamentarias del pasado día 21 de junio. Según los cálculos del consorcio periodístico, los muertos y contagiados son alrededor de tres veces superiores a los identificados por las autoridades sanitarias. De hecho, la vecina Montenegro mantiene restringida la entrada de ciudadanos con pasaporte serbio a pesar de que vive en buena parte de las relaciones comerciales y el turismo.

Por si fuera poco, varios políticos destacados han dado positivo en los últimos días, entre ellos el poderoso ministro de Defensa, Aleksandar Vulin, así como la portavoz del Parlamento, Maja Gojkovic, el director de la Oficina para Kosovo, Marko Djuric, o el presidente de la Cámara de Comercio, Marko Cadez.

Marruecos, Argelia, Túnez

La pregunta sobre por qué a China se le exige unas medidas recíprocas y a otros países no cobra fuerza con el caso de Argelia o Marruecos. El reino alauita ha sido uno de los países que más rápido y bruscamente reaccionó ante la cercanía de la pandemia, cerrando sus fronteras primero con España y luego con el resto de países, dejando incluso a cientos de miles de marroquíes varados en el exterior. Un cierre de fronteras que sigue en vigor y que Rabat no ha hecho amagos de levantar, especialmente en su frontera con España. La semana pasada, las autoridades marroquíes advirtieron que este año no se celebraría la operación Marhaba o Paso el Estrecho (OPE) y que los marroquíes en Europa podrán regresar a Marruecos "solo cuando se abran las fronteras". A Marruecos, al menos públicamente y en la lista publicada este martes, no se le ha exigido reciprocidad.

A pesar de que durante los primeros meses de pandemia Marruecos logró esquivar al virus, esa tendencia está cambiando, coincidiendo con la relajación de las medidas de confinamiento sobre la población. En los últimos días, se están detectando picos, aunque muy irregulares, con más de 500 nuevos casos el 24 de junio (máximo histórico) y algo menos de 300 al día siguiente.

Algo más preocupante es la situación en su vecina Argelia, que en los últimos tres días ha vivido consecutivos máximos de nuevos casos de contagios de coronavirus. La curva es fuertemente ascendente, comparada con una progresión muy plana en las últimas semanas que hacían creer que el virus estaba controlado en el país, aunque sigue por debajo de la media requerida por la UE.

El propio Centro Europeo para el Control de Enfermedades, el ECDC, cuyas cifras según explican desde el Consejo Europeo han sido las utilizadas como referencia, incluye a Argelia como uno de los cinco grandes focos de coronavirus en África, con 13.571 casos. "[El pico de los últimos tres días] es el resultado de la relajación de las medidas de distanciamiento social y la ligereza en ciertos distritos", declaró el director del equipo médico del país, Mohammed Bekkat, a la agencia AFP. Argelia también ha declarado ya que sus fronteras permanecerán cerradas hasta que acabe la crisis de coronavirus.

Curva de nuevos casos de coronavirus en Argelia.
Curva de nuevos casos de coronavirus en Argelia.

Canadá

En una situación mucho mejor que su vecino al sur, Estados Unidos, Canadá sin embargo está entre los que peores tasas de nuevos contagios en los últimos 14 días acumulan entre los 15 países elegidos como "seguros" por la Unión Europea, solo por detrás de Serbia y Montenegro. Pero, aunque los nuevos casos diarios están entre los 600-400 en los últimos dos días, la curva en referencia a las últimas dos semanas sí que parece aplanándose, uno de los requisitos que pedía la UE.

"Depende mucho de la provincia. En Montreal está disparado, mientras que en Ontario sí que parece controlado. Nosotros seguimos en fase dos, es decir, máximo agrupaciones de 10 personas y distanciamiento social, la mascarilla no es obligatoria pero recomendada, y los negocios han abierto en su mayoría, solo que con limitaciones de entrada, si el negocio es pequeño, no se entra directamente", explica María Dean, analista comercial afincada en Ottawa. En total, Canadá —un país con una densidad de población de apenas cuatro habitantes por kilómetro cuadrado— ha registrado 103.919 casos y 8.566 fallecimientos.

El drama canadiense ha sido en sus residencias. El 89% de las muertes relacionadas con el coronavirus se ha producido en asilos

El drama canadiense ha sido en sus residencias. Según un informe publicado este 26 de junio por el Instituto Canadiense de Información Sanitaria, el 89% de las muertes relacionadas con el coronavirus se ha producido en las residencias de ancianos, que en algunas provincias, como Quebec y Ontario, necesitaron al Ejército para poder hacer frente a la pandemia. Un porcentaje más del doble que la media de la OECD y superior a España o Francia, otros países donde también las residencias se han visto muy afectadas por el covid. "Este informe confirma lo que todos sospechábamos: Canadá no está cuidando a sus ancianos como debería", admitió el primer ministro, Justin Trudeau.

Uruguay

Cuando a finales de mayo, la directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para las Américas, Carissa Etienne, aseguraba que la región se había convertido “en el epicentro de la pandemia de covid-19" al superar a Europa y EEUU en número de contagios diarios, tuvo que hacer una salvedad: Uruguay. El "oasis", la "excepción", el "ejemplo". La prensa internacional no ha escatimado en elogios para la gestión de la pandemia en la nación sudamericana, que ha ido a contracorriente de otros vecinos que se han visto superados por el coronavirus, como Brasil, Perú o Chile.

Con 27 fallecidos y 932 casos confirmados (de los 822 se han recuperado), el país —casi el doble de grande que Portugal, pero con apenas un tercio de la población (3,5 millones de habitantes)— registra una mortalidad de 0,78 por cada 100.000 habitantes, similar a la de otros casos de éxito como Japón, según los datos de la Universidad Johns Hopkins.

El éxito, consideran los expertos, fue la rápida reacción del Gobierno de Luis Lacalle Pou, quien asumió el cargo apenas dos semanas antes de que se registraran los primeros casos confirmados el 13 de marzo. Cerraron fronteras, suspendieron vuelos clases, servicios religiosos y eventos masivos, desde partidos de fútbol a conciertos. Pero nunca se decretó el confinamiento obligatorio. "¿Alguien, en serio, está dispuesto a llevar detenido, a llevar ante un juez, ante un fiscal, a quien sale a ganarse el peso, no para la semana, sino para el día?", explicó Lacalle Pou. La ciudadanía respondió con el acatamiento voluntario de la distancia social y el uso generalizado de mascarillas, lo que en un país con baja densidad de población y ausencia de grandes ciudades parece haber sido suficiente para contener la expansión del virus hasta el momento.

Boda civil en Montevideo. (Reuters)
Boda civil en Montevideo. (Reuters)

En Georgia, otro de los países que ha llamado la atención por su inclusión en la selecta lista de la UE, los casos por coronavirus no llegan al millar desde que brotó la pandemia.

“En el día a día apenas tenemos dos o cuatro casos. El Gobierno, los médicos y toda la sociedad civil han hecho un gran trabajo por frenar al virus desde el principio”, explica el periodista georgiano Tornike Koshkadze, que reconoce que es un alivio para los georgianos que la UE les permita viajar de nuevo al continente europeo. Al mismo tiempo, a partir de este mismo miércoles Georgia abrirá de nuevo sus puertas al turismo internacional (una fuente cada vez más importante de ingresos) explotando el sello de país libre de covid. Es la excepción en la región. Mientras Georgia reportaba apenas tres casos nuevos de coronavirus este fin de semana, sus vecinos Armenia y Azerbaiyán reportaban 736 y 534 nuevos casos diarios respectivamente.

Ruanda

Quizá la inclusión que más desconcierta, por su exotismo, es la de Ruanda. Aunque su tasa de media de nuevos casos de los últimos 14 días es de 3,16, y por tanto entre las más bajas de los países elegidos, no es el país africano con menos casos, ni siquiera entre sus vecinos ni aquellos con situaciones políticas similares. República Democrática del Congo contabiliza menos casos en función de su población, pero la situación de conflicto en el que se halla inmerso el país y la dificultad de alcanzar las zonas más rurales hacen que las cifras no sean lo suficientemente seguras o incluso creíbles. "No depende solo del número de casos, sino también de la fiabilidad de los datos y un análisis de la respuesta a la situación en general", admiten fuentes desde el Consejo Europeo. Estas serían algunas de las razones por las que ningún país subsahariano, con la excepción de Ruanda, haya conseguido entrar en la lista, pese a que hasta el momento el continente parece haber esquivado lo peor de la pandemia.

Ruanda fue de hecho uno de los países africanos que antes comenzó a desarrollar sus capacidades de testeo de coronavirus (en febrero) y ha desarrollado varias campañas de test masivos en algunas regiones fronterizas. También fue el primer país subsahariano en imponer un confinamiento a su población. Precisamente la semana pasada, el Gobierno ruandés impuso de nuevo un confinamiento de 15 días en seis barrios de la capital, Kigali, por un reciente incremento de los casos de coronavirus. Este lunes, Ruanda reportó su máximo histórico de nuevos contagios en las últimas 24 horas, 101. En total, los casos han alcanzado los 1.001, gracias principalmente a nuevos clústeres detectados no solo en Kigali, sino en una región fronteriza con la República Democrática del Congo y un tercero en la frontera con Tanzania. Ambos clústeres reflejan las dificultades del control de la pandemia en una zona con las fronteras tan porosas y con un alto tráfico de población informal.

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