Se confinan 19 distritos del área de Lisboa

Portugal ya no es un ejemplo: ¿qué ha fallado para que tengan que volver al confinamiento?

Parte de Lisboa vuelve a confinarse, en una drástica marcha atrás del país que había sido considerado un 'ejemplo' en la gestión del coronavirus

Foto: Calles en Lisboa, este 23 de junio. (Reuters)
Calles en Lisboa, este 23 de junio. (Reuters)

Es un 'nuevo normal' dentro de la 'nueva normalidad', dicen unos. Un paso atrás, dicen otros. Parte de Lisboa vuelve a confinarse, concretamente 19 'freguesías' (una unidad administrativa equivalente a barrios) del área metropolitana, que viven un viaje al pasado obligados por unos contagios que no dan tregua.

Todas ellas —una dentro de la ciudad de Lisboa, el resto en su periferia— son zonas populares, donde se da el perfil de los nuevos infectados dibujado por los expertos: trabajadores de la construcción y con empleos temporales, que continuaron desplazándose a sus puestos durante el estado de emergencia. Sin opción de teletrabajo, regresan ahora a la situación vivida entonces, que duró desde mediados de marzo a principios de mayo: salidas de casa solo para trabajar, comprar medicinas o ir al supermercado. Tampoco podrán hacer reuniones de más de cinco personas. Este nuevo confinamiento afectará a unas 700.000 personas que se estima viven en esas 'freguesías' de la periferia de Lisboa.

"Es esencial hacer el esfuerzo añadido", ha dicho drástico el primer ministro, António Costa, para intentar atajar una tendencia que empezó a inquietar hace un mes, cuando aparecieron los primeros brotes en la periferia, pero que creció hasta ser la seria preocupación que es ahora, tras verificarse que desde el inicio de junio la región de la capital aglutina alrededor del 70% de los nuevos contagios diarios.

Los números, constantes, han llevado ya a que Portugal sea el segundo país de la Unión Europea con la ratio más alta de nuevos contagios por 100.000 habitantes, superado solo por Suecia. La imagen del país, considerado modélico por su gestión al inicio de la pandemia, se resentía justo a las puertas de un verano en el que no solo esperan turistas, también la final de Champions. Estas son algunas claves de la situación lusa.

Portugal ya no es un ejemplo: ¿qué ha fallado para que tengan que volver al confinamiento?

Una semana de marcha atrás

El reconfinamiento no es la única medida para hacer frente al coronavirus. Portugal pasa a dividirse en tres bloques, que convivirán a partir del 1 de julio: los barrios confinados son el nivel más grave, llamado de “calamidad”; les sigue el conjunto del área metropolitana de Lisboa, en “contingencia”, con prohibición de reunirse más de 10 personas y establecimientos cerrados a partir de las 20:00, excepto restaurantes, y finalmente el resto de Portugal, que pasa al nivel de "alerta", el más bajo, aunque, según advierte Costa, “no significa retomar la normalidad”, dado que no podrán reunirse más de 20 personas y también estará prohibido consumir alcohol en la vía pública para evitar aglomeraciones.

Se busca evitar fiestas masivas, sobre todo de jóvenes, como la realizada el fin de semana pasado en la playa de Carcavelos, a las afueras de Lisboa, y que generó un intenso debate nacional. Hubo también concentraciones en el norte, en Braga, y de una fiesta ilegal en el Algarve han surgido ya más de un centenar de casos. Demasiado riesgo cuando se sientan las bases para hacer despegar el turismo. El martes, se anunciaron restricciones horarias para comercios y bares en toda el área metropolitana. La semana concluye con otro paso atrás más.

Tranvía en el barrio de Alfama, en Lisboa. (Reuters)
Tranvía en el barrio de Alfama, en Lisboa. (Reuters)

Las medidas llegan tras una sucesión de mensajes de las autoridades, que han recordado que el coronavirus no se ha vencido, que sigue circulando y que no se derrotará hasta encontrar una vacuna. Lo hacían mientras crecía una cierta sorpresa por la obstinación de los números. ¿Cómo era posible que no parasen de detectarse brotes en un país donde las autoridades tuvieron que insistir a la población que era seguro ir a restaurantes y otros establecimientos cuando empezó la desescalada en mayo? ¿Cómo se pasa de un control que permitió que el país fuese elogiado, con 1.549 muertes y 40.415 contagiados, a no poder frenar un incremento de casos que ronda los 300 cada día?

Los expertos, confusos

Los expertos no tienen una explicación única a qué ocurre en Lisboa. El martes, en una decisiva reunión con las autoridades, se pusieron sobre la mesa varias circunstancias que estarían influyendo, como la sobrecarga de los transportes públicos, donde es imposible mantener la distancia física, y se enfrentaron dos teorías clave: o se debían también a los aumentos de test o había indicios de una segunda ola.

La primera opción es la que ha defendido el Gobierno en las últimas semanas. Hay más casos porque se testa más. Portugal es el sexto país de la Unión Europea en número de pruebas realizadas por millón de habitantes, un dato enarbolado por las autoridades, que han insistido en que siempre han dicho la verdad. “No escondemos números, no guardamos números por la conveniencia de tener la Champions en una disputa con otros países, hicimos los test que debían ser hechos y que las personas quisieron hacer libremente”, ha dicho el presidente del país, Marcelo Rebelo de Sousa.

Portugal es el sexto país de la UE en número de pruebas realizadas por millón de habitantes, un dato enarbolado por las autoridades

Ha habido sensación de agravio en Portugal, sobre todo después de que se supiera que 17 países prohíben o limitan la entrada de portugueses por los datos de coronavirus. Se teme incluso que queden excluidos de la lista de países donde los británicos podrán pasar vacaciones sin tener que hacer cuarentena a la vuelta a su país, lo que sería un mazazo para el turismo luso.

Pero los expertos desmontaron que todo se deba a los test. Quizá solo una parte, concede ahora Costa. “Es evidente que los test no crean casos, pero también es evidente que cuantos más test se hacen, más probabilidad hay de que salgan casos”, dijo al anunciar las nuevas medidas para las 19 'freguesías' de Lisboa. Y apostilló: “No estoy restando importancia a la situación”.

Tampoco parece sólida la hipótesis de que haya una segunda ola, algo que se planteó en la reunión con especialistas, según contó la oposición conservadora al Gobierno de Costa, presente en el encuentro, y que epidemiólogos independientes cuestionan. “En los próximos días se verá. Es una cuestión de esperar para ver qué dinámica tenemos”, ha explicado el primer ministro.

"No hay descontrol"

En cualquier caso, el debate ha aumentado en los últimos días, hasta el punto de que las autoridades han salido a negar un presunto descontrol del brote en Lisboa. “Los números muestran que no hay descontrol, lo habría si hubiera más del doble [de casos] presionando sobre el número de ingresados en cuidados intensivos”, sostuvo el presidente de Portugal esta semana.

También autoridades del Gobierno han insistido en esta idea, después de que se publicara que el área de cuidados intensivos de uno de los hospitales de la zona metropolitana de Lisboa está al 87% de su capacidad.

Con el pasar de los días, los sanitarios han vuelto a aparecer en los periódicos. Piden conciencia social y apuntan que reciben ingresos de personas jóvenes con síntomas. Menos letal, pero aun así con riesgos. Ahora, parte de la capital vuelve a encerrarse en casa.

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