Elecciones el 12 de diciembre

Ni 'Borismanía' ni 'Corbynfuror': UK sigue sin un claro favorito para desbloquear el Brexit

Boris Johnson se enfrenta en su primer cara a cara contra Jeremy Corbyn, a mitad de la camapaña electoral, sin que haya salido un claro vencedor. Por el momento Johnson lidera las encuestas

Foto: Boris Johnson y Jeremy Corbyn en un momento del debate. (Reuters)
Boris Johnson y Jeremy Corbyn en un momento del debate. (Reuters)

No fue hasta 2010 cuando el Reino Unido tuvo su primer debate televisado. En aquella ocasión surgió la 'Cleggmanía'. La popularidad del entonces líder de los Liberal Demócratas, Nick Clegg, se llegó a equiparar a la del mismísimo Winston Churchill. Pero fue una rarísima excepción. En esta campaña electoral, que entra ya en su recta final antes de la cita del 12 de diciembre, la pauta no se ha vuelto a repetir.

En este tipo de formatos, por lo general, los políticos tienen más que perder que ganar. Sobre todo aquellos que encabezan la encuestas. De ahí que muchos se preguntaran por qué Boris Johnson tomó el martes por la noche tanto riesgo al aceptar su primer cara a cara contra Jeremy Corbyn, en un debate televisivo. Lo cierto es que había gran interés en el "combate" que preparó la cadena ITV. A la izquierda del ring, se colocaba el líder de la oposición más impopular en la historia demoscópica. A la derecha, el 'premier' con el peor índice de aprobación de todos los inquilinos que han pasado por Downing Street.

El público no pudo evitar la carcajada -literal- cuando Johnson habló sobre la importancia de la "honestidad" en la figura de cualquier líder político y también se echó a reír cuando Corbyn recalcó la "claridad" de su postura ante el Brexit.

Hubo alguna pregunta incómoda sobre el papel general de la monarquía (institución “irreprochable”, según el conservador y que admite “alguna mejora”, según el laborista) y en concreto sobre la gran polémica que rodea al príncipe Andrés, tercer hijo de la soberana, por su amistad con el magnate Jeffrey Epstein y su supuesta relación sexual con una menor. En esta ocasión, ambos líderes se decantaron por defender a las víctimas que sufren abusos sin entrar en más valoraciones.

El 'frente' Brexit

Y respecto al Brexit, pues ninguna novedad. Johnson intentaba sacar la cuestión en cada una de sus intervenciones, asegurando que habrá divorcio con acuerdo en enero, y Corbyn prometió negociar un nuevo pacto de salida para luego someterlo a referéndum.

En definitiva, no hubo ni claros vencedores ni vencidos. "No hubo ni Borismanía ni Corbyn-furor". Aunque algunos consideran que tan sólo por el hecho de evitar un patinazo estrepitoso (marca de la casa en diferentes intervenciones), Johnson pudo sacar ventaja al ser quien más arriesgaba.

Por su parte, Corbyn salió airoso. Las expectativas para el líder de la oposición laborista eran tan bajas que si lograba entrar en el plató sin caerse -tal y como ironizaba la prensa- ya habría logrado subir en los sondeos. Aunque para conseguir un cambio real necesitaba apabullar al rival y no fue el caso.

Según el sondeo de YouGov para Sky News, realizada nada más terminar el debate, el 51% de los encuestados consideraba al 'tory' como vencedor frente al 49% de los que abogaban por el laborista. Los porcentajes parecen una metáfora porque son idénticos a los del resultado del histórico plebiscito de 2016, que dejó completamente dividida a la sociedad británica.

En este contexto, los expertos consultados por este diario aseguran que ahora hay dos tercios de posibilidades de que Johnson se haga con la ansiada mayoría absoluta para poder ejecutar el Brexit que promete en enero, cuando termina la nueva prórroga concedida por Bruselas. Aunque nadie se atreve a descartar por completo un Parlamento sin mayorías, que acabe convocando un nuevo plebiscito.

En 2017, Theresa May llegó a sacar a la oposición hasta 22 puntos de ventaja, pero luego sufrió un varapalo político tras otro que terminaron forzando su dimisión. El carisma que muestra ahora el nuevo líder 'tory' es mucho más alabado entre sus filas. Sin embargo, ante el electorado, Johnson es un candidato tremendamente polarizado. No conoce términos medios. La gente le ama o le aborrece. En su contra juega además el desgaste de un Gobierno conservadorque lleva en el poder desde 2010 y la sombra de la austeridad impuesta en su momento por David Cameron.

Sin moderados

Por otra parte, no puede obviarse el hecho de que los conservadores ya no cuentan con candidatos moderados. Para evitar posibles rebeliones pro UE, Johnson ha hecho firmar a los nuevos candidatos 'tories' una promesa por la que se comprometen a apoyar el Acuerdo de Retirada que, contra todo pronóstico, cerró con los Veintisiete el pasado mes de octubre.

El premier llegó a decir que “antes muerto en una zanja” que pedir una ampliación de plazos a Bruselas. Pero el hecho de haber incumplido su gran promesa no le impide ahora liderar las encuestas.

En la última publicada por YouGov, los conservadores cuentan con el 45% del apoyo, frente al 28% de laboristas, 15% de los liberaldemócratas, 4% del Partido del Brexit, 4% de los nacionalistas escoceses del SNP y 3% de los Verdes.

Con todo, Johnson sabe que no basta con ganar. Necesita la mayoría absoluta y para ello requiere hacerse con distritos claves de las zonas industriales del norte y centro de Inglaterra, donde tradicionalmente los conservadores no han conseguido buenos resultados.

En este sentido, para alejarse de la imagen de “partido de los millonarios”, el excéntrico político ha cancelado su promesa de rebajar en 2020 el impuesto de Sociedades. En la última década, los Gobiernos tories han rebajado en 11 puntos, del 30% al 19%, este gravamen. El premier prometía ahora añadir una bajada extra de 3 puntos porcentuales durante el próximo año. Pero ha decido aplazarla para centrase primero en otras prioridades, como el Servicio Nacional de Salud Pública.

Según las encuestas, los problemas por lo que atraviesa el servicio sanitario preocupan al electorado ahora más que el propio Brexit. Es más, se puede decir que en la calle existe incluso “Brexitfobia”, tras más de tres años hablando de lo mismo.

En las elecciones de 2017, a Corbyn le salió muy bien la jugada de centrarse en cuestiones domésticas en vez de centralizar la campaña en la cuestión europea. Pero, de momento, no acaba de despegar en las encuestas y sus ratios de popularidad son francamente negativos: el 62% del electorado tiene una opinión desfavorable, frente a solo el 22% que le ve como candidato satisfactorio.

Con todo, el apoyo de los laboristas entre aquellos que votaron por la permanencia en la UE ha subido un 10% situándose ahora en un 46%, mientras que el apoyo de los 'remainers' entre los liberaldemócratas ha disminuido en ocho puntos porcentuales, bajando a un 25%.

En este sentido, Jo Swinson, líder de la formación pro UE, se convirtió la noche del martes en la gran perdedora. Tras fracasar su maniobra judicial para lograr una silla en el debate, perdió la gran oportunidad para evidenciar las grandes diferencias que la separan de sus contrincantes: mujer, joven (no ha cumplido aún los 40), y claramente a favor de la permanencia en el bloque.

En estas elecciones, los liberaldemócratas están llevando a cabo una "campaña cuasi presidencial". Pero la estrategia no funciona cuando su candidata sigue siendo aún la gran desconocida para gran parte del electorado.

Por su parte, la líder de los nacionalistas escoceses del SNP, Nicola Sturgeon, quien gobierna ahora en el Parlamento de Edimburgo, también había solicitado participar en el debate. Pero para ella, la negativa tampoco supuso tanto problema. Al fin y al cabo, tiene todos los días la atención de los medios escoceses desde que ha puesto sobre la mesa un nuevo plebiscito de independencia como condición para aquellos que puedan llamar en un futuro a su puerta buscando posibles pactos. De momento, Corbyn asegura que no permitiría un plebiscito en Escocia en sus primeros años de un hipotético gobierno laborista. Pero no cierra la puerta a fechas posteriores.

Al terminar el bloque sobre el Brexit en el debate, los líderes se dieron un apretón de manos para comprometerse a que, sea cual sea el resultado de los comicios, trabajaran juntos para desbloquear la situación. Pero el gesto fue tan creíble como la cabellera rubia de Donald Trump.

Por cierto, cuando les preguntaron qué le regalarían al rival por Navidad, Corbyn apostó por una copia de "Un Cuento de Navidad", de Charles Dickens "para que (Johnson) comprenda finalmente cómo se sentía el señor Scrooge". Por su parte el 'tory' se decantó por "una copia de mi brillante acuerdo del Brexit para que (el laborista) lo entienda". En definitiva, puro avance político.

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