Elecciones el 12 de diciembre

Nigel Farage vs Boris Johnson: una lucha de egos que podría descarrilar el Brexit

Farage parece haber cedido a las presiones políticas para retirar a sus candidatos de áreas clave en favor de Johnson y los 'tories'. Pero el voluble carácter de ambos hace que el Brexit peligre

Foto: Nigel Farage y Boris Johnson. (Reuters)
Nigel Farage y Boris Johnson. (Reuters)

Nigel Farage -el "chico malo del Brexit", el amigo íntimo de Donald Trump- se ha ganado en los últimos días el apodo de "Frodo", en alusión al protagonista del "Señor de los anillos". El personaje realiza un viaje épico, superando todo tipo de adversidades para destruir el gran "Anillo Único" que otorga un poder absoluto a su portador. Sin embargo, cuando por fin llega al volcán Mount Doom, en vez de deshacerse de él, sucumbe a la tentación y decide quedárselo, arruinando todo.

Pues bien, el anillo en cuestión sería ahora el Brexit y el volcán, las elecciones anticipadas del 12 de diciembre. El líder euroescéptico lleva toda su vida luchando para que el Reino Unido salga de la Unión Europea, pero cuando el país tiene la oportunidad para firmar definitivamente el divorcio, es él quien lo está poniendo en riesgo.

Desde que se anunciaron los comicios, Farage ha sido sumamente criticado en los círculos euroescépticos por presentar candidatos de su nueva formación, el Partido del Brexit, en las cientos de circunscripciones en las que se divide el país. Sus propios asesores le dijeron que se centrara tan sólo en una treintena de distritos, actualmente en manos de laboristas. Pero hizo caso omiso.

A principios de noviembre, llegó a lanzar un órdago al primer ministro Boris Johnson por el que se comprometía a retirarse de escena si el 'premier' se deshacía del acuerdo de salida de la UE negociado con la Comisión Europea y al que tanto costó llegar. Ante la negativa del líder 'tory', Farage cumplió su amenaza presentándose como rival. Ni siquiera el supuesto ofrecimiento del título nobiliario del que se habla en los mentideros de Westminster le hizo cambiar de opinión.

Presión euroescéptica

No es que ahora el Partido del Brexit vaya a contar con grandes posibilidades de entrar en la Cámara de los Comunes. En las elecciones de 2015, el populista consiguió con su antigua formación -el UKIP- el 12,5% de votos, convirtiéndose en la tercera fuerza más votada. Pero eso se tradujo tan sólo en un escaño, debido al complejo sistema electoral británico, que no es proporcional.

Sin embargo, con el eurófobo haciendo ahora campaña, la división del voto euroescéptico reduce considerablemente las posibilidades para que Johnson alcance la mayoría absoluta. Y esta es, al fin y al cabo, la clave de todo. Por mucho que los 'tories' lideren ahora todas las encuestas, Johnson sabe que esta vez no basta con ganar.

Sin mayoría absoluta, no podrá ejecutar la salida del bloque que ha prometido para el 31 de enero, cuando finaliza la última prórroga concedida por Bruselas. Westminster, como ha hecho hasta ahora, se interpondría en sus planes y los partidos de la oposición podrían llegar en última instancia a crear una alianza para convocar el nuevo referéndum que ahora prometen en sus manifiestos electorales.

En este escenario, Farage ha estado sometido a una gran presión. Ya no sólo por parte del Partido Conservador. Su gran amigo Arron Banks, que en la campaña del referéndum de 2016 se convirtió en el donante más importante de la historia del Reino Unido para financiar su causa euroescéptica, había amenazado con hacerle la vida imposible, dando su apoyo a los 'tories'.

Por lo tanto, al populista no le ha quedado más remedio que ceder. Este lunes, anunció que el Partido del Brexit no presentará candidatos para los 317 escaños (de los 650 que conforman la Cámara de los Comunes) que el Partido Conservador ganó en las últimas generales anticipadas de 2017. En aquel momento, la jugada no le salió bien a Theresa May. Partió con 22 puntos de ventaja respecto a los laboristas, pero luego acabó perdiendo la mayoría absoluta, por lo que nadie se atreve a estas alturas a descartar ya ninguna opción.

Un Brexit "limpio"

En el último sondeo publicado por Deltapoll, los conservadores cuentan ahora con el apoyo del 41% del electorado, los laboristas con el 29%, los liberaldemócratas con el 16% y el Partido del Brexit con el 6%. Pero cuando a los encuestados se les pregunta cómo votarían si la formación de Farage no estuviera, los laboristas incrementan un punto su apoyo hasta el 30% y los conservadores cinco puntos hasta los 46%.

Para el eurófobo, el Brexit verdadero siempre ha sido una "salida limpia", sin ataduras con la UE y así se lo ha hecho saber al líder 'tory' al inicio de campaña. Johnson no está dispuesto ahora a renunciar al Acuerdo de Retirada que cerró en la última cumbre europea. Pero para limar asperezas, se ha comprometido a que, si logra formar Gobierno, negociará con la UE un acuerdo de libre comercio al estilo canadiense sin alargar el periodo de transición más allá de finales de 2020.

La cuestión es: con este gesto de Farage, ¿tienen los conservadores la batalla ganada? No. Indudablemente mejoran su posición, pero necesitan más escaños, no solo conservar lo que tienen. En este sentido, 59 de los 100 distritos que son ahora claves para los 'tories' están actualmente en manos de laboristas donde el electorado votó por el Brexit. Muchos de ellos están en el norte de Inglaterra y en las "Midlands". Y si Farage presenta a sus candidatos, el voto euroescéptico terminará por dividirse en beneficio de las filas laboristas de Jeremy Corbyn.

Una batalla, tres frentes

En definitiva, Johnson tiene en esta campaña electoral clave tres frentes abiertos. El primero es en Escocia. Tras la dimisión de la carismática Ruth Davidson -la que fuera líder de los conservadores escoceses, que consiguió para los suyos un triunfo sin precedentes en los comicios de 2017- el aún inquilino de Downing Street tiene arduamente complicado competir con los nacionalistas del SNP, que demandan ahora un nuevo referéndum de independencia.

El segundo frente sería la alianza que han cerrado los Liberaldemócratas con los nacionalistas galeses del Plaid Cymru y Verdes en 60 distritos para garantizarse escaños pro UE. Como prueba del nerviosismo que esto genera, el presidente del Partido Conservador, James Cleverly, ha llegado a pedir una investigación al respecto a la Comisión Electoral.

Por último, estarían los distritos marginales, donde en este tipo de situaciones acaban ganándose los comicios, ya que ninguno de los dos partidos mayoritarios tiene el voto asegurado. Si Farage presenta finalmente candidatos en estas circunscripciones, las posibilidades de los 'tories' se reducen.

Por lo tanto, todo puede pasar aun. Las próximas cuatro semanas son largas. De momento, Farage ha sucumbido al poder del anillo. No está dispuesto a retirarse por completo de la campaña. Y su ambición podría acabar arruinándolo todo.

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