TAMBIÉN TIENE SUS POLÉMICAS

El Brexit destruye el último mito de UK: por qué Johnson se carga al nieto de Churchill

Nicholas Soames se convirtió el martes en uno de los 21 diputados conservadores que retó al Gobierno para intentar evitar el temido divorcio de la Unión Europea sin pacto

Foto: Nicholas Soames, nieto del célebre Winston Churchill. (Reuters)
Nicholas Soames, nieto del célebre Winston Churchill. (Reuters)

De entre todos los días que están marcando el psicodrama Brexit, el 3 de septiembre de 2019 será uno de los que pase a la posteridad: justo cuando se cumplía el 80 aniversario de la decisión de Winston Churchill para declarar la guerra a los Nazis, su nieto, Nicholas Soames, era expulsado del Partido Conservador.

Boris Johnson siempre ha sido un gran admirador del hombre que consiguió derrotar a Hitler. En 2014, llegó a publicar una biografía titulada 'The Churchill Factor' donde, entre otras anécdotas, explicaba cómo su corta estatura —medía 1,67 metros— llegó a influir en sus decisiones políticas.

Boris Johnson. (Reuters)
Boris Johnson. (Reuters)

Y, sin embargo, cuando la Cámara de los Comunes reanudó esta semana su agenda tras el receso estival, el actual inquilino de Downing Street echó del partido al nieto del emblemático primer ministro, al interponerse en sus planes para sacar al Reino Unido de la UE —con o sin pacto— para el 31 de octubre. Ya no hay lugar a dudas: el Brexit ha acabado destruyendo a los 'tories'.

Soames —cuya madre, Mary Churchill, fue la menor de los cinco hijos que tuvo el legendario político— se convirtió el martes en uno de los 21 diputados conservadores que retó al Gobierno para intentar evitar el temido divorcio sin pacto. Johnson había advertido que todo aquel que intentara frustrar su objetivo sería expulsado de la formación. Sin embargo, eso no evitó al grupo de rebeldes respaldar una moción para quitar al Ejecutivo el control de la agenda parlamentaria y así poder sacar adelante una ley que obliga ahora al inquilino de Downing Street a pedir una nueva prórroga a Bruselas.

La más que drástica decisión de Johnson de echar del partido a los rebeldes ha causado gran revuelo entre las filas. Es más, fue la gota que colmó el vaso para que su propio hermanoJo Johnson— dimitiera el jueves como secretario de Estado de Universidades, incrementando aún más la excepcional crisis que atraviesa el Gobierno.

Al fin y al cabo, los euroescépticos que ahora forman parte del actual Gabinete se rebelaron en docenas de ocasiones contra Theresa May y jamás llegaron a ser expulsados. El propio primer ministro fue uno de los que puso en su día las cosas más complicadas a su predecesora.

El "nimio" detalle no pasó desapercibido en el discurso de despedida de Soames, de 71 años, quien solo ha votado en tres ocasiones contra la disciplina de partido, desde que se convirtió en diputado en 1983.

Deslealtad

"Siempre he defendido que el resultado del referéndum debe ser honrado y, de hecho, voté por el Acuerdo de Retirada (negociado por May) en cada ocasión que se presentó a la Cámara, que es más de lo que se puede decir del primer ministro, el líder de la Cámara Comunes y los miembros del Gabinete, cuya deslealtad en serie ha sido una inspiración para muchos de nosotros", matizó con fina ironía el ahora diputado independiente por el distrito de Mid Sussex, donde el 53,1% del electorado votó por la permanencia en el plebiscito de 2016.

En cualquier caso, durante su intervención no pudo evitar emocionarse al verse obligado a dejar su partido. "Estoy realmente muy triste de que termine de esta manera. Mi más ferviente deseo es que esta Cámara redescubra el espíritu de compromiso, humildad y comprensión que nos permitirá finalmente avanzar con el trabajo vital en interés de todo el país que inevitablemente ha tenido que ser descuidado tristemente mientras hemos dedicado tanto tiempo a luchar con el Brexit", recalcó.

El resto de diputados se deshizo en elogios. Y el discurso corre estos días como la pólvora en redes sociales. Soames —que rehúsa contestar en sus entrevistas si Johnson es un buen líder conservador— se ha convertido en un héroe del sector moderado.

Pero su popularidad no siempre ha sido así. Antes de meterse en política, trabajó como asistente del príncipe Carlos y llegó a decir que Diana sufría "paranoia mental" al pensar que su marido le era infiel. Cuando el propio heredero confesó su idilio con Camilla, Soames tuvo que pedir públicamente perdón. Posteriormente negó que, meses antes de que Lady Di perdiera la vida, la hubiera amenazado con la frase "a veces ocurren accidentes".

En 1972 dejó finalmente el Palacio de Kensington Palace y estuvo durante un periodo alternando trabajos como 'broker' y asesor para distintos políticos, entre ellos, el senador americano, Mark Hatfield.

En 1983 fue elegido por primera vez como diputado para seguir la carrera política de su abuelo. En alguna ocasión ha revelado que, siendo aún un niño, no sabía realmente la importancia de la figura de Churchill hasta que alguien se lo explicó y fue entonces, cuando fue corriendo a ver al político para preguntarle: "abuelo, ¿es verdad que eres el hombre más grande del mundo?". Por aquel entonces tenía cinco años. La respuesta que recibió fue: "Sí, lo soy. Ahora desaparece de aquí".

Algunas críticas

En su época en Westminster, el diputado —casado en segundas nupcias con Serena Smith, sobrina de la duquesa de Grafton— ha tenido más que un problema con sus colegas femeninas, llegando a ser retratado en el libro 'Mujeres en el Parlamento' como el diputado "más sexista". Y en 2017 también recibió críticas por reunirse con Robert Mugabe, durante un viaje realizado a Zimbabue.

En cualquier caso, su pasado no está saliendo ahora mucho en la prensa, que prefiere centrarse en cómo la expulsión de Soames ha empeorado aún más la delicada situación del primer ministro.

El nieto de Churchill ha anunciado que no se presentará a los comicios adelantados que se dan por hecho se celebrarán próximamente en el Reino Unido. Sin embargo, al menos 12 del resto de los 'tories' rebeldes planean presentarse como candidatos independientes. Y, tal y como funciona el complejo y nada representativo sistema electoral británico, esto puede perjudicar sobremanera a Johnson a la hora de intentar buscar una mayoría parlamentaria.

Incluso en el caso de que los rebeldes no consiguieran ganar escaños, dividirían el voto en sus respectivos distritos, poniendo las cosas realmente complicadas al aún 'premier'.

Después de que el viernes se aprobara la ley que fuerza ahora al Gobierno a pedir una nueva extensión del Brexit a Bruselas si no ha conseguido negociar un nuevo Acuerdo de Retirada para antes del 19 de octubre, Johnson pedirá de nuevo el lunes a la Cámara la convocatoria de comicios. Considera que es la única vía para desbloquear la crisis.

Sin embargo, la oposición ya ha anunciado que votará en contra de su propuesta. Solo si se pide de manera oficial una nueva prórroga del divorcio hasta el 31 de enero de 2020 estarán dispuestos a sacar las urnas.

El premier ha dicho que "antes muerto en una zanja" que solicitar una nueva ampliación de plazos. Pero no cuenta con mucho margen de maniobra. Incumplir su gran promesa de sacar al Reino Unido del bloque para el 31 de octubre supondría un suicidio político. De ahí que Downing Street esté valorando ahora todo tipo de opciones, incluso forzar la dimisión del propio Johnson.

¿Cuál es el futuro del Brexit?

Sería un gran órdago político. Pero la estrategia pasaría por conseguir que sean otros los que piden extensión de plazos, presentarlos como "traidores" y conseguir finalmente la convocatoria de unas urnas, donde se presentaría a tory como el gran "mártir" de Westminster, el único que quiere cumplir con el resultado del referéndum.

Vista general del parlamento británico. (Reuters)
Vista general del parlamento británico. (Reuters)

Por su parte, tampoco se descarta que el laborista Jeremy Corbyn presente una moción de confianza contra el Gobierno para intentar liderar un Ejecutivo temporal de unidad nacional con el resto de partidos de la oposición para así evitar el divorcio caótico para Halloween.

A mitad de la próxima semana, se deroga la actividad parlamentaria por expreso deseo del premier. En agosto, solicitó permiso a la reina Isabel II sin esperar que los diputados iban a jugar luego tan bien sus cartas.

Si la situación no ha quedado resuelta para entonces, habría que esperar ya seguramente hasta la cumbre europea del 17-18 de octubre para ver cuál es el siguiente movimiento de Johnson y comprobar realmente si cuenta con Plan B.

Europa

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