Irlanda del Norte: mercado UE, aduana UK

La letra pequeña del Brexit de Boris: las concesiones que han desbloqueado el pacto

El acuerdo sellado este jueves entre la Unión Europea y el Reino Unido prevé que Irlanda del Norte siga alineada con ciertas normas del mercado único europeo

Foto: Frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. (Reuters)
Frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. (Reuters)

El acuerdo sellado este jueves entre la Unión Europea y el Reino Unido prevé que Irlanda del Norte siga alineada con ciertas normas del mercado único europeo pero que forme parte del territorio aduanero del Reino Unido, con lo que los controles a los bienes se efectuarán en el punto de entrada a este territorio británico y no en la República de Irlanda.

Las líneas rojas y las exigencias son inquebrantables hasta que dejan de serlo. Y hace algún tiempo lo que para Dublín era absolutamente imposible de negociar empezó a ser negociable. Durante mucho tiempo, la UE repitió una serie de mantras: no se reabriría el acuerdo, el la salvaguarda irlandesa o 'backstop' era intocable y que esta era la mejor y última oferta. No resultó ser así.

El Reino Unido ha hecho concesiones importantes al volver al modelo de salvaguarda irlandesa, conocida como ‘backstop’, de febrero de 2018, que traza la frontera en el mar de Irlanda y evita levantar una frontera física entre Irlanda del Norte y la UE. Pero Bruselas también le ha echado un cable a Johnson. Sobre el papel, el Ulster formará parte del territorio aduanero británico, aunque en la práctica replicará todas las normativas europeas necesarias en materia de aduanas y tarifas, con la vigilancia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Pero también la UE se ha movido. Una de las cesiones más duras para el lado europeo ha sido el llamado mecanismo de consentimiento, una cláusula que abre una vía de escape a este modelo y el mayor paso atrás dado por los negociadores europeos durante todo el proceso. La postura de Dublín respecto a este punto, que había vetado desde el inicio, cambió según fuentes diplomáticas después de que el primer ministro Leo Varadkar se reuniera con Johnson. Como ya avanzaban este jueves fuentes europeas, el nuevo texto permite que cada cuatro años la Asamblea de Irlanda del Norte pueda votar para abandonar el ‘backstop’ -lo que supondría su completa desconexión de la Unión Europea-.

Anatomía de un volantazo

Para entender la anatomía de este volantazo hay que comprender la naturaleza de la negociación del 'backstop', que se hizo a través de la Comisión Europea, pero fue siempre un tema bilateral: lo que valiera para Dublín serviría para el resto de la UE, mientras no se ponga en riesgo la integridad del mercado interior.

El resto de la UE ha dejado que Dublín pilote el ‘backstop’, pese a que a nadie le parece consistente que tras años repitiendo que no se va a renegociar la salvaguarda al final se acabe renegociando, que tras años diciendo que no puede haber una fecha límite para acabe habiéndolo, ni que tras años diciendo que no habrá cláusula de salida unilateral, acabe estableciéndose una. Pero todo esto depende de Irlanda y de lo que su Gobierno está dispuesto a aceptar.

Esto ha hecho que algunos miren a Dublín de reojo. Nadie quiere recriminarles nada, pero si este viraje se hubiera hecho hace meses, el acuerdo de la ex primera ministra Theresa May podría haber tenido éxito. Fuentes diplomáticas opinan que, en cualquier caso, Dublín podía tener dudas reales de que el acuerdo pudiera ser aprobado por May en el Parlamento, más incluso que ahora con Johnson.

Sin veto

Aunque el mecanismo ha sido ahora rebautizado con otro nombre para alejar los fantasmas del pasado -ya que este acuerdo fue rechazado hasta tres veces por Westminster- la UE se ha mantenido firme ante Johson en un punto clave: sus socios de la DUP no tendrán poder de veto. De hecho, la Comisión Europea ha impuesto un sistema de votación que limita mucho la capacidad de que un solo partido pueda sacar a Irlanda del Norte de este sistema.

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Barnier insiste en que este ya no es el ‘backstop’, porque no es un plan de emergencia, sino un nuevo 'statu quo'. En cualquier caso, se pondrá en marcha una vez termine el periodo transitorio tras un eventual Brexit con acuerdo, y seguirá en marcha mientras la Asamblea norirlandesa así lo quiera.

Fuentes diplomáticas explicaban ayer que esperan que los partidos y comunidades norirlandeses se convenzan con el paso de los años de la idoneidad de este sistema, que les permite acceder a lo mejor de los dos mundos. Sin embargo, el tema aduanero que aborda el acuerdo alcanzado está siendo ahora analizado con lupa por parte de los técnicos de las veintisiete capitales, que se encargarán de evitar cualquier riesgo para la integridad del mercado interior.

Según explicó el negociador jefe de la UE para el Brexit, Michel Barnier, en una rueda de prensa, las autoridades del Reino Unido se encargarán de aplicar las normas aduaneras de la Unión Europea en Irlanda del Norte. Fuentes diplomáticas aseguraron este jueves que las autoridades europeas tendrán, en cualquier caso, algún rol en la supervisión.

"Cuatro años después de la entrada en vigor del protocolo, los representantes electos de Irlanda del Norte tendrán la capacidad de decidir por mayoría simple si continúan aplicando las normas relevantes de la UE en Irlanda del Norte o no", declaró en una rueda de prensa Barnier.

El elefante en la frontera

Qué hacer con la frontera irlandesa ha sido siempre el mayor escollo para un acuerdo del Brexit y promete seguir siéndolo. Pese al entendimiento al que han llegado el equipo negociador británico con su homólogo comunitario, dirigido por Michel Barnier; los unionistas norirlandeses del DUP ya han adelantado que "no pueden respaldar" las disposiciones alcanzadas en el nuevo pact. Esto hace que el acuerdo pueda naufragar en el atomizado Westminster.

Por su parte Johnson, que ha instado al Parlamento británico a que apruebe su acuerdo para el Brexit, asegurando que el 'backstop' -que llevó May a finalmente a dimitir- "ha sido abolido".

"El 'backstop' antidemocrático ha sido abolido. El pueblo de Irlanda del Norte estará a cargo de las leyes bajo las que vive y, a diferencia de con el 'backstop', tendrá el derecho de finalizar el acuerdo especial si así lo desean", ha tuiteado Johnson.

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