las claves del plan de boris johnson

La reina, los tribunales, el Parlamento: ¿quién puede parar el Brexit duro de Boris?

Boris Johnson ha lanzado los dados y su apuesta es clara: salvar su pellejo político. La arriesgada estrategia de suspender el Parlamento plantea varios posibles escenarios

Foto: Un partidario del Brexit se manifiesta en Londres. (Reuters)
Un partidario del Brexit se manifiesta en Londres. (Reuters)

Boris Johnson ha lanzado los dados y su apuesta es clara: salvar su pellejo político. La arriesgada estrategia de suspender el Parlamento durante cinco semanas justo antes de la fecha límite para ejecutar el Brexit el 31 de octubre plantea varios posibles escenarios para el Reino Unido y, en (casi) todos, el díscolo primer ministro sale ganando.

Aunque para ello tenga que inmolar al país en el camino. ¿Cuáles son las claves del plan de Johnson?

¿Por qué pide suspender el Parlamento?

Johnson y sus partidarios argumentan que la suspensión —o prórroga del receso estival— es un mecanismo legal, utilizado habitualmente cada vez que un nuevo gobierno toma el poder, como es su caso. En teoría, permite al primer preparar el llamado "Discurso de la reina", en el que presenta a la Cámara los planes del ejecutivo y marca el arranque del curso político. En 2014 duró 13 días y en 2016, tan solo cuatro. Por eso, los 25 días laborables solicitados por Johnson —y concedidos por la reina Isabel II— parecen destinados claramente a limitar el margen de maniobra a los legisladores para evitar un Brexit duro.

Un manifestante caracterizado como Boris Johnson en las protestas. (EFE)
Un manifestante caracterizado como Boris Johnson en las protestas. (EFE)

Como los diputados regresan de vacaciones el 3 de septiembre, apenas tendrán una semana hasta que la Cámara sea suspendida de nuevo entre el 9 y 12 de septiembre. Durante este tiempo, los legisladores no pueden proponer, debatir o aprobar ninguna medida. Las sesiones se reanudarían el 14 de octubre, pocos días antes del Consejo Europeo del 17-18 de octubre que, en teoría, podría decidir si acepta o no una nueva prórroga para la salida del Reino Unido.

¿Significa esto que quiere un Brexit duro?

No necesariamente. Las acciones de Johnson, como ajustar al máximo los plazos pero dejar algo de margen de maniobra, parecen estar orientadas a forzar una salida electoral, sea por una moción de censura o adelantando los comicios si el Parlamento lograra obligarle a pedir una prórroga a Bruselas.

Durante sus primeras semanas en el cargo, ha tratado de convencer sin éxito a Bruselas, Alemania y Francia para reabrir un acuerdo de salida pactado por su antecesora en el cargo, Theresa May —y en concreto la cláusula que concierne a la frontera de Irlanda del Norte, conocida como 'backstop'—. La suspensión del Parlamento es una señal de que está dispuesto a ir hasta las últimas consecuencias para intentar torcer el brazo de la Unión Europea y cualquier concesión le otorgaría una importante victoria política.

Si los socios europeos se niegan, como han expresado públicamente, Johnson podrá echar la culpa entonces a los eurócratas y ganarse el respaldo de los 'brexiters' radicales que apoyan al euroescéptico Nigel Farage y que sería un apoyo clave en las cada vez más probables elecciones anticipadas. Y si el Parlamento, o cualquier otra instancia, logra frenar la salida del bloque el 31 de octubre, el líder 'tory' también podrá lavarse las manos frente a los que piden salir a toda costa del bloque europeo y pedir su apoyo en las urnas.

¿Pueden los tribunales anular la suspensión?

Hay varias alternativas, aunque lucen poco viables, para evitar la suspensión. La primera es la vía judicial. Se han interpuesto varios recursos para anular la decisión de Johnson invocando diversos instrumentos legales, desde el 'Claim of Right' de 1689 que protege la soberanía del antiguo parlamento escocés o los Acuerdos de Viernes Santo de 1998 que sellaron la paz en Irlanda del Norte. Un grupo de 75 parlamentarios está buscando el equivalente legal escocés de un mandato para detener la suspensión parlamentaria, cuya audiencia será el 6 de septiembre.

"Desafiar una decisión personal de la reina en sus propias cortes no es posible. Sin embargo, es posible alegar no contra la monarca, sino contra el primer ministro, sobre la base de que el consejo de este último (de suspender el parlamento) no es legal", considera David Howarth, profesor de Leyes y Políticas Públicas en la Universidad de Cambridge en un artículo esta semana.

Y, aunque hay argumentos con base legal para ello, dados los tiempos que manejan las cortes y que la Constitución británica está abierta a interpretación, luce complicado que los tribunales puedan detener la medida.

¿Puede hacer algo la reina Isabel II?

Que la reina Isabel II aceptara la suspensión propuesta por Boris Johnson era lo previsible. El primer ministro tiene el derecho a pedirla y una negativa habría comprometido a la neutralidad política de la Corona; pero existe una alternativa política y constitucional bajo la cual la Cámara de los Comunes puede, en un debate de emergencia, forzar la revocación de la suspensión parlamentaria mediante una 'Humble Adress' (Petición Humilde) a la reina.

Otra opción es, tras una moción de censura, proponer y aprobar un gobierno alternativo de coalición que pida una prórroga a Bruselas

Este es un mecanismo que permite a los legisladores llevar sus peticiones y recomendaciones a la Corona, que puede actuar en cualquier asunto político doméstico o internacional. Ya fue utilizado para obligar a que se publicara el informe gubernamental sobre el impacto económico del Brexit y también la opinión legal del fiscal general relativa a la cláusula sobre la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte. Esto no comprometería a la monarca en cuestiones políticas ya que simplemente sería el conducto del procedimiento. Si el Gobierno y el primer ministro ignoran esta 'Petición Humilde' podrían ser declarados en rebeldía por el Parlamento.

¿Y las opciones en el Parlamento?

Tienen varias opciones, pero todas requieren un difícil consenso entre rivales históricos. La más obvia sería una moción de censura para forzar la dimisión de Johnson. Pero en este caso sería el primer ministro quien controle los tiempos. Primero tendría hasta 14 días para tratar de recuperar la confianza del legislativo y, aunque fracasara, podría dimitir y convocar elecciones después del 31 de octubre, una vez que ya se hubiera ejecutado el Brexit duro.

Otra opción es, tras una moción de censura, proponer y aprobar un gobierno alternativo de coalición que pida una prórroga a Bruselas para acto seguido disolver el Parlamento y convocar nuevas elecciones. El empeño de Corbyn por dirigir este gobierno temporal ha hecho que, hasta el momento, el plan no haya prosperado.

Miles de personas se manifiestan contra la suspensión del Parlamento este sábado. (EFE)
Miles de personas se manifiestan contra la suspensión del Parlamento este sábado. (EFE)

Y finalmente, quizá la más sencilla y probable, es aprobar contrarreloj una ley 'ad hoc' para retrasar de nuevo el plazo de salida —como ya hicieron en abril— y obligar a Johnson a pedir más tiempo a la UE. Para ello es crucial el papel del Mr. Speaker, John Bercow, quien ha calificado la jugada de Johnson como "una ofensa contra el proceso democrático". El conservador Bercow podría convocar una reunión de emergencia para facilitar una moción de censura. El escollo sería, de nuevo, los tiempos legales, ya que la ley debería ser aprobada en la Cámara de los Comunes y, posteriormente, por la de los Lores.

¿Y qué va a hacer la UE?

La Unión Europea parece dispuesta a aguantar el pulso de Johnson. En Bruselas sienten que un Brexit sin acuerdo será mucho más perjudicial para el Reino Unido que para el bloque, lo que sentaría un importante precedente para otros gobiernos díscolos que se vean tentados a renegar de la familia europea. Además, para reabrir el acuerdo de salida se necesitaría unanimidad de los 27 socios, algo poco probable que Irlanda vaya a permitir.

¿Significa que Johnson va de farol?

No necesariamente. El primer ministro es consciente de que un Brexit sin acuerdo generará peligrosas incertidumbres para la economía acompañadas de una enorme tensión política y social que podrían llegar a amenazar la propia existencia del Reino Unido, elevando el riesgo de independencia de Escocia e incluso de la propia Irlanda del Norte. Pero si ninguna de las opciones se materializa, Johnson parece dispuesto a ir adelante hasta el final y pasar a la historia como el primer ministro que efectivamente sacó al Reino Unido de la Unión Europea.

En sus primeras declaraciones tras la controvertida suspensión del Parlamento, el primer ministro insistió en que su objetivo es "intentar conseguir un acuerdo (con la UE)" y que sus adversarios estaban boicoteando su estratagema. Según el 'premier', cuánto "más preparado" esté el Reino Unido, más fuerte será su capacidad de negociación con Bruselas.

"Hay que prepararse para marcharse pase lo que pase", se defendió esta semana en una entrevista con Skynews. Prepararse para un Brexit sin acuerdo. "Esa es la mejor manera para que nuestro país avance. Creedme", concluyó.

Europa

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