SUBE LA BOLSA Y SUBE EL PRECIO DE LOS BONOS

La libra cae frente al dólar y el euro ante la posibilidad de un Brexit duro

A media mañana, cada unidad de la libra equivale a 1,10 euros y a 1,21 dólares. Las bolsas europeas caen con fuerza, con el índice de Londres tiñéndose de rojo a primeras horas de la tarde

Foto: Libra esterlina con la cara de la reina de Inglaterra. (Reuters)
Libra esterlina con la cara de la reina de Inglaterra. (Reuters)

Los mercados ya responden al nuevo episodio del proceso del Brexit. La Reina Isabel II ha aceptado a primeras horas de la tarde la petición de Boris Johnson de alargar el periodo de cierre estival de la Cámara a casi un mes más de lo habitual: el 14 de octubre. Esta jugada dificultará que los diputados pro Unión Europea traten de bloquear un divorcio por las bravas el próximo 31 de octubre. La libra esterlina ha llegado a caer más de un 1% este miércoles, descontando un escenario de Brexit duro.

Asimismo, a primeras horas de la tarde, la unidad de la libra se sitúa en los 1,10 euros y los 1,21 dólares, perdiendo un 0,4% y 0,5% de su valor, respectivamente, frente a cada una de las divisas. Mientras la libra esterlina se debilita, la bolsa de Londres sube (+0,55%), a la vez que la rentabilidad del bono soberano a 10 años (inversa al precio de este) cae hasta alcanzar un tipo del 0,44%. Las demás bolsas, con todo, han reaccionado de forma más brusca, virando tajantemente a la baja tras la noticia: el Eurostoxx 50 se deja un 0,31%, el Dax 30 (Alemania) cae un 0,42%, el CAC 40 (Francia) pierde un 0,63% y el Ibex 35 (España) sube un 0,17% (con IAG, uno de los valores más expuestos al Brexit, es el segúndo valor con más retrocesos al dejarse un 2%). El bono alemán a 10 años, activo refugio por excelencia, ya alcanza una rentabilidad del -0,72%.

Después de que lo adelantase la BBC y varios medios británicos se hiciesen eco, el Gobierno confirmó a mediodía las informaciones de la prensa. El propio Boris Johnson aseguró en una carta enviada a los diputados que ya ha realizado la petición a la reina. El líder conservador corroboró, además, que el 14 de octubre se publicaría el programa legislativo para la próxima legislatura.

Según explicó el primer ministro, los planes obedecen a la necesidad de "sacar adelante una ambiciosa y valiente agenda legislativa" sobre la que los parlamentarios podrán votar en octubre, y en la que lograr un posible acuerdo con la Unión Europea será "uno de los temas centrales". Sin embargo, el retraso de la fecha de comienzo de la actividad parlamentaria relativa a la salida de Reino Unido del bloque europeo reduce el espacio de maniobra de los diputados frente al proceso, especialmente para aquellos que pretendan encontrar una forma de evitar un Brexit sin acuerdo. Johnson ya ha dicho en el pasado que el 31 de octubre habrá Brexit haya o no un acuerdo.

Tras conocerse estas informaciones, el consejo de asesores de Isabel II, Privy Council, ha informado a primeras horas de la tarde del miércoles ha informado de que la soberana ha aceptado la petición y ha firmado la orden por la que autoriza la suspensión de la Cámara británica, manteniendo la suspensión del Parlamento hasta el 14 de octubre. Empieza la cuenta atrás.

La libra ya lleva años cayendo, acusando la incertidumbre desatada por el proyecto de salida de la Unión Europea votado por los británicos en junio de 2016. Tanto es así, que la moneda británica ya afianza mínimos de 2009 contra el euro y de 1985 frente al dólar. Y, mientras tanto, la bolsa acumula una subida del 33% respecto a los mínimos de junio de 2016 —unas subidas estrechamente vinculadas con el doble 'chollo' de la divisa: los valores británicos están más baratos al cambio para los inversores extranjeros y las empresas de Reino Unido se ven favorecidas por unas exportaciones más baratas—.

Todo esto con la inflación en el foco. La evolución de los precios y las divisas se mueven en sentido opuesto: si la moneda se deprecia, los bienes comprados al exterior aumentan en precio, lo que repercute en los costes asumidos por las compañías y, por ende, los precios finales al alza. Una libra más débil, con todo, tiene efectos más allá del crecimiento de los precios, afectando también el valor de las inversiones y ahorro asignados al país o los negocios de las compañías extranjeras más expuestas a Reino Unido. Según los últimos datos, este parámetro ya se sitúa por encima del objetivo del regulador monetario del 2%.

[Reino Unido supera el objetivo de inflación con la libra en mínimos de 1985]

Todos estos desarrollos tienen especialmente preocupado al Banco de Inglaterra (BoE). Su gobernador Mark Carney redujo este mes sus previsiones de crecimiento en la eurozona, dejando claro que la respuesta del banco central tiene ciertos límites frente a los desarrollos de la economía que se esperan para los próximos meses. "El aumento de la incertidumbre sobre la naturaleza de la retirada de la UEsignifica que la economía podría seguir una amplia variedad de caminos en los próximos años", avisó Carney, matizando que el BoE "haría lo que pudiese para apoyar el mercado laboral y la actividad pero hay límites".

"Tendremos que tener en cuenta las presiones inflacionistas... [para] apoyar a la economía según se ajusta", ha matizado. Según ha explicado el gobernador, un Brexit sin transición "probablemente llevaría a la libra a caer, aumentaría la prima de riesgo e impulsaría a la volatilidad al alza".

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