"Era importante enviar una señal"

Francia justifica la escalada con Italia mientras las empresas llaman a la calma

Las patronales de Italia y Francia emitien un comunicado conjunto para advertir de las implicaciones económicas y políticas de esta crisis diplomática

Foto: El presidente francés, Emmanuel Macron (c), participa en un encuentro con jóvenes en Etang-sur-Arroux. (EFE)
El presidente francés, Emmanuel Macron (c), participa en un encuentro con jóvenes en Etang-sur-Arroux. (EFE)

El Gobierno francés ha justificado la llamada a consultas de su embajador en Italia por los "ataques reiterados" lanzados por los líderes de los dos partidos que conforman la coalición gubernamental, Luigi Di Maio (M5S) y Matteo Salvini (Liga). "Era importante enviar una señal", ha subrayado el portavoz, Benjamin Griveaux. Este portavoz, que ha comparecido este viernes en rueda de prensa, ha aclarado que no se trata de una retirada "permanente", sino de un gesto "temporal" para evidenciar el malestar creciente en París por las sucesivas intromisiones políticas de Salvini y Di Maio.

La gota que ha colmado el vaso es la reunión de este último con líderes del movimiento de protesta de los 'chalecos amarillos', aunque las autoridades galas tampoco han ocultado su malestar por los llamamientos en contra del presidente, Emmanuel Macron, o por las críticas al papel de Francia en África y a la gestión de la crisis migratoria en el Mediterráneo.

Tanto Di Maio como Salvini han mostrado su voluntad de verse con Macron o con representantes del Gobierno francés, una oferta a la que ha respondido Griveaux para recordarles que no son ellos quienes están al mando. "Solo hay un jefe de Gobierno en Italia y es el señor (Giuseppe) Conte", ha apostillado, en alusión al primer ministro italiano.

El líder del M5S, entretanto, ha publicado una tribuna en 'Le Monde' para explicar que si se reunió con los 'chalecos amarillos' fue porque sus reivindicaciones "trascienden (los conceptos de) derecha e izquierda y ponen en el centro al ciudadano y sus necesidades". El viceprimer ministro italiano ha insistido en que el pueblo francés es "un punto de referencia" y no un "enemigo". "Las divergencias políticas y de visión entre los gobiernos francés e italiano no deben afectar a la historia de amistad que une a nuestros dos pueblos y Estados", ha subrayado.

El ministro italiano de Interior, Matteo Salvini, visita las obras de la línea de alta velocidad ferroviaria (TAV), proyecto que deberá unir Turín con la ciudad francesa de Lyon. (EFE)
El ministro italiano de Interior, Matteo Salvini, visita las obras de la línea de alta velocidad ferroviaria (TAV), proyecto que deberá unir Turín con la ciudad francesa de Lyon. (EFE)

Las patronales piden diálogo

Mientras, las patronales de Italia y de Francia instaron este viernes a sus gobiernos a evitar divisiones e impulsar un diálogo constructivo. El presidente de la patronal italiana Confindustria, Vincenzo Boccia, y el del Movimiento de Empresas de Francia (Medef), Geoffroy Roux de Bézieux, emitieron un comunicado conjunto para advertir de las implicaciones económicas y políticas de esta crisis diplomática.

"Es necesario hacer un llamamiento al diálogo constructivo y al debate con la conciencia de que el reto no es entre países europeos, sino entre Europa y el mundo exterior", indicaron. Ambas organizaciones subrayan que, "en estas horas de una tensión política y diplomática creciente", el mundo de la economía "quiere unir lo que la política está dividiendo".

Las patronales subrayaron que Italia y Francia tienen "la responsabilidad de renovar sus relaciones", al tratarse de "países amigos" y "protagonistas del proceso de integración europea desde sus albores". Francia es el segundo socio comercial de Italia y viceversa: el 9,7 % de las exportaciones italianas van al país vecino por valor de 38.517 millones de euros (43.700 millones de dólares), mientras que las importaciones de ese país equivalen a 30.853 millones de euros (35.000 millones de dólares).

Con la crisis abierta entre los dos países ha salido a relucir la preocupación por la compañía aérea Alitalia, ya que, según los medios, Air France, ya accionista de la aerolínea italiana, está valorando si se retira de los planes de saneamiento. La empresa pública Ferrovia dello Stato (FS) debe elaborar un plan para impulsar Alitalia y para ello busca un socio comercial que podrían ser el consorcio formado por Delta Air Lines y Air France-KLM y la alemana Lufthansa.

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