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¿Es posible hacer negocios con China y ser el 'liberador' de la red social más importante de EEUU?
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¿Es posible hacer negocios con China y ser el 'liberador' de la red social más importante de EEUU?

China necesita a Tesla tanto como Tesla necesita a China, y Elon Musk tendrá que encontrar un equilibrio

Foto: Un hombre pasa frente a una imagen de Xi Jinping (Reuters/Tingshu Wang)
Un hombre pasa frente a una imagen de Xi Jinping (Reuters/Tingshu Wang)

Tras la noticia de que el CEO de Tesla, Elon Musk, iba a comprar Twitter, una de las reacciones más extrañas y virales vino de... su doppelgänger chino. "Mi hombre, mi hombre. Te quiero", dijo el autoproclamado Yi Long Ma, que se ha convertido en una celebridad de Internet por sus vídeos burlándose de Musk en Douyin, la versión en chino de TikTok. El propio hombre más rico del mundo dio un espaldarazo a Yi Long a finales del año pasado, bromeando con que tal vez sea parcialmente chino. Su homólogo en China está claramente entusiasmado con la idea de que Musk sea el dueño de la red social. Pero, ¿los vínculos del hombre más rico del mundo con Pekín le perjudicarán a él y a Twitter? Hay dos caras en esta discusión.

Por un lado, China podría convertirse en un gran dolor de muelas para Musk en su nuevo papel. Esa es la narrativa predominante en los medios de comunicación occidentales, que argumenta que, dado que Tesla tiene grandes inversiones en China, Pekín podría influir en Musk para que relaje algunas normas de Twitter que no le gustan a Xi Jinping.

Foto: Jack Ma. (Reuters)

Los diplomáticos y los medios de comunicación estatales chinos llevan tiempo quejándose de que sus cuentas sean etiquetadas como "afiliadas al Estado". Además, los planes de Musk de convertir Twitter en un bastión de la libertad de expresión, relajando las normas de moderación de contenidos y deshaciéndose de los bots amenazan el uso generalizado de cuentas falsas en China para impulsar la propaganda y la desinformación a favor de Pekín.

De manera más general, Musk, el libertario más famoso del mundo, dirigirá una plataforma de medios sociales mientras sigue haciendo negocios con el régimen autoritario más poderoso del mundo. No hace falta ser un multimillonario celoso para preguntarse si podría haber alguna tensión.

Foto: Vladímir Putin, junto a Xi Jinping. (Getty/Kenzaburo Fukuhara)

Además, China tiene influencia sobre Tesla. El país representa casi una cuarta parte de las ventas mundiales de la empresa de vehículos eléctricos, que ha construido un enorme centro de datos en Shanghái, la mayor ciudad de China. A la hora de la verdad, Pekín tiene formas de perjudicar a Tesla en el mercado chino, quizás regulando a favor de sus competidores locales o robando sus datos y tecnología.

Curiosamente, cuando Shanghái entró en su confinamiento por el covid-19 hace más de un mes, no oímos ni una sola palabra del multimillonario, que anteriormente citó las restricciones de California -y los altos impuestos- para justificar el traslado de la sede de Tesla en EEUU a Austin (Texas).

"Las acciones de Tesla ya están bajo mínimos porque Musk ha vendido miles de millones de dólares de sus acciones y está usando su participación restante como garantía para pagar por Twitter", dice el analista de Eurasia Group Scott Bade. "China es importante para Tesla, no sólo como mercado sino también como fuente de tierras raras para sus vehículos eléctricos, y se teme que pueda utilizar ambas cosas para influir en Musk en Twitter".

Por otro lado, tal vez estos temores sobre China para Musk son exagerados. ¿Por qué? Por un lado, Twitter, bloqueado por China desde 2009, tenía apenas 10 millones de usuarios chinos activos diarios (a través de VPN) en 2016, la última vez que la plataforma estadounidense lo comprobó. Compárese con la friolera de 573 millones en Sina Weibo, la respuesta china a Twitter, que los censores chinos controlan totalmente.

Por otro lado, cualquier gesto que se perciba como una actitud de inclinación hacia China supondría enormes riesgos para Tesla y el propio Musk en Estados Unidos, donde Twitter es más influyente. En el actual entorno político tan polarizado de EEUU, estar en contra de China es quizás lo único en lo que los extremos de Twitter pueden estar de acuerdo. A Musk le encanta una buena guerra cultural, pero quedar atrapado en el lado equivocado de la rivalidad entre Estados Unidos y China podría llevar a muchos estadounidenses a dejar de comprar Teslas.

Foto: El cardenal Joseph Zen. (EFE)

Además, Twitter, aunque crece en importancia, sigue sin ser una parte importante de la estrategia más amplia de redes sociales de China para ganarse a los internautas extranjeros. "Es poco probable que Musk se vea sometido a grandes presiones para sofocar las voces 'antichinas' en Twitter, o para hacerse con los datos personales de los disidentes chinos a corto plazo", afirma Bade. "Pekín tiene muchas otras herramientas disponibles para contrarrestar las noticias negativas y rastrear a sus enemigos".

Por último, China necesita a Tesla tanto como Tesla necesita a China, al menos por ahora. Tesla ha invertido miles de millones de dólares allí y su presencia ha estimulado a los fabricantes locales de vehículos eléctricos a ser más competitivos. China quiere convertirse en una potencia de los vehículos eléctricos aprovechando el impulso de Tesla, y es difícil imaginar que Xi vaya a dejar que Twitter se interponga en su camino, ya que la economía china sigue tambaleándose debido a su política de cero covid.

*Este artículo fue publicado originalmente en inglés en GZERO Media. Si te interesa la política internacional, pero quieres que alguien te la explique, suscríbete a la 'newsletter' Signal aquí.

Tras la noticia de que el CEO de Tesla, Elon Musk, iba a comprar Twitter, una de las reacciones más extrañas y virales vino de... su doppelgänger chino. "Mi hombre, mi hombre. Te quiero", dijo el autoproclamado Yi Long Ma, que se ha convertido en una celebridad de Internet por sus vídeos burlándose de Musk en Douyin, la versión en chino de TikTok. El propio hombre más rico del mundo dio un espaldarazo a Yi Long a finales del año pasado, bromeando con que tal vez sea parcialmente chino. Su homólogo en China está claramente entusiasmado con la idea de que Musk sea el dueño de la red social. Pero, ¿los vínculos del hombre más rico del mundo con Pekín le perjudicarán a él y a Twitter? Hay dos caras en esta discusión.

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