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La invasión, a escala española: ocho mapas para entender la dimensión de la guerra en Ucrania
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La invasión, a escala española: ocho mapas para entender la dimensión de la guerra en Ucrania

Comparamos en ocho mapas y algunos gráficos la realidad ucraniana con un escenario español, de Madrid a Barcelona, pasando por Vigo o Granada

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La invasión rusa de Ucrania ha sacudido a Europa entera. Pero, en el fragor de las últimas noticias, los movimientos de tropas y la avalancha de imágenes, a veces resulta complicado entender realmente la escala de la guerra. Aquí, comparamos en ocho mapas y algunos gráficos la realidad ucraniana con un escenario español, de Madrid a Barcelona, pasando por Vigo o Granada.

Ucrania vs. España

Con 603.548 km², unos 100.000 más que España, Ucrania es el segundo país más grande de Europa, solo por detrás de Rusia, que es casi 30 veces más extenso. De punta a punta oeste/este se prolonga 1.300 km, frente a los 800 de Galicia a Cataluña por la cornisa Cantábrica. En tiempos previos a la invasión rusa del 24 de febrero, un tren tardaría unas 28 horas desde el oeste al último pueblo antes de llegar al frente del Donbás, controlado por separatistas prorrusos desde 2014.

Con una población similar a la de España —44 millones de habitantes (según estimaciones del Banco Mundial, ya que no hay censo oficial desde 2001), frente a los 47 de España— la emigración y la baja natalidad —igual a la española de unos 1,2 hijos por mujer vs. 1,5 de media en la UE— han llevado a la población en declive desde 1993. Ucrania ya era uno de los países con más número de población emigrada antes de la guerra, con más de 5,9 millones de expatriados por todo el mundo.

Pero a esos 44 millones habría que restarles los algo más de 7 millones de habitantes de las zonas controladas por las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk y la anexionada Crimea. Es decir, como si en España le restaran toda la población de Comunidad Valenciana, Región de Murcia e Islas Baleares.

Kiev vs. Madrid - El asalto a la capital

Pese a que la densidad de población de España es superior a la de Ucrania, el país cuenta con siete ciudades (una de ellas, Donetsk, capital de la autoproclamada República Popular homónima) con más de 700.000 habitantes, frente a las apenas tres (Madrid, Barcelona y Valencia) de España.

La población del área metropolitana de Kiev y Madrid es similar, pero la extensión de la capital ucraniana es mucho mayor. Kiev es la séptima ciudad más grande de Europa en extensión geográfica, por encima de otras grandes urbes como Nueva York, lo que sirve para hacerse una idea del desafío de ocuparla y controlarla. La ciudad está dividida en dos por el río Dnipro, que ha sido vital para complicar el fallido 'cerco' que las tropas rusas intentaron establecer en las primeras semanas de invasión.

Los ocupantes llegaron a combatir en algunas calles de los suburbios de la capital en los primeros días de la guerra, pero ante la imposibilidad de un asalto rápido, ocuparon varias localidades en el norte de la región, incluyendo las ahora tristemente célebres Bucha e Irpin.

Los miles de bombardeos en Járkov vs. Barcelona

Járkov es la segunda ciudad más grande de Ucrania, con 1,4 millones de habitantes vs. 1,6 millones de Barcelona. Primera capital de la extinta República Socialista de Ucrania, sigue siendo uno de los principales centros industriales del país, con fábricas desde alimentación a armamento. También es un reputado centro educativo y cultural, conocido por su ambiente universitario.

A menos de 40 kilómetros de la frontera rusa, Járkov fue uno de los principales objetivos de la invasión rusa. Bombardeada desde el primer día —y hasta el día de hoy— varios escuadrones de tropas rusas llegaron a combatir hasta el centro de la ciudad, de dónde fueron expulsados en pocos días por los defensores. Desde entonces, el ejército invasor permanece a pocos kilómetros de la ciudad y controla amplias zonas del noreste del óblast (región), que tiene una extensión similar a Cataluña.

La destrucción de Mariúpol

En el sureste del país y a orillas del mar de Azov, Mariúpol era un importante centro para la industria metalúrgica de Ucrania —se la conoce también como capital del acero—, cuyos productos exportaba a través del puerto, uno de los más importantes del país. Con unos 450.000 habitantes antes de la invasión, similar al de la ciudad de Murcia, se estima que al menos 21.000 residentes podrían haber muerto en los ataques, según las autoridades locales.

Poco queda de la ciudad: según las autoridades ucranianas, más del 90% de los edificios residenciales han sido dañados o destruidos por los incesantes bombardeos rusos. Ya prácticamente bajo control ruso, las últimas tropas ucranianas resisten en la acería 'Azovstal', un complejo de 11 km²: algo más de 458 Mezquitas-Catedrales de Córdoba o casi la totalidad de la Ciudad Autónoma de Melilla.

El cerco de Chernígov y las murallas de Granada

Chernígov, de un tamaño y población similares a los de Granada (unos 290.000 habitantes), era un punto neurálgico en el avance relámpago de las tropas rusas hacia Kiev. A 75 km de la frontera rusa y 150 de la capital, fue una de las ciudades más duramente bombardeadas. El 10 de marzo, los invasores cercaron completamente la ciudad durante un mes, hasta principios de abril, cuando Moscú comenzó su retirada del norte de Ucrania —incapaz de tomar ninguna de las grandes ciudades— para centrar sus esfuerzos en la siguiente fase de la guerra: la batalla del Donbás.

Un país ocupado

Tras dos meses de invasión, parece ya poco probable que Rusia intente ocupar todo el país en esta campaña, dadas la acumulación de bajas militares, pérdida de equipo y la inesperada resistencia del Ejército ucraniano. Las más recientes declaraciones de altos mandos militares rusos apuntan a que el foco invasor estará concentrado en el este y en el sur.

"Desde el comienzo de la segunda fase de la operación militar [...] los objetivos del Ejército ruso son establecer el control total sobre el Donbás y el sur de Ucrania. Esto proporcionará un corredor terrestre a Crimea e influirá en los objetos vitales de la economía ucraniana", afirmó Rustam Minnekayev, subcomandante del Distrito Militar Central.

Aunque la batalla en el este del país se pronostica cruenta, es de momento en el sur donde más han avanzado los ocupantes. Sumados a la península de Crimea y los territorios prorrusos del Donbás, el Kremlin ya ocupa unos 120.000 km², o un 20% del territorio ucraniano. Es decir, un área que, aplicada a España, sería un 'bocado' del tamaño de Andalucía, Murcia y Comunidad Valenciana.

El frente del este

La batalla crítica para el futuro de la guerra es la del Donbás, una región industrial y minera, con significativas explotaciones de carbón. El área, de 60.000 km², una extensión similar a Cáceres, Badajoz y Ciudad Real, está integrada por los óblast de Lugansk y Donetsk. Desde 2014, aproximadamente un 25% del territorio está bajo control de rebeldes prorrusos, cuya independencia fue reconocida por Moscú poco antes de la guerra.

En esta ocasión, la geografía del terreno —amplias estepas llanas— puede jugar a favor de Rusia. Los expertos prevén un duelo de artillería y blindados en batallas más convencionales en las que, sobre el papel, el Ejército ruso mantiene la superioridad. Defender el Donbás no es defender Kiev.

En el este, las ciudades se han acostumbrado a vivir a pocos kilómetros del frente. Avanzando desde el norte (Járkov) y el sur tras la caída de Mariúpol, las fuerzas rusas quieren rodear a las tropas ucranianas en Donetsk y Lugansk. Las principales ciudades de la región, como Kramatorsk (capital administrativa de Donetsk), Sloviansk o Severodonetsk (capital administrativa de Lugansk) están a pocos kilómetros de la línea de ocupación de las tropas rusas.

El laboratorio de la ocupación en Jersón

La ciudad de Jersón, al sur de Ucrania, es la segunda mayor ciudad ocupada por los rusos después de Mariúpol. A menos de 130 kilómetros en línea recta desde Crimea, el enclave cayó a los pocos días del inicio de la invasión. Con un tamaño y población similar a Vigo, se ha convertido en un centro neurálgico para el objetivo ruso de establecer un corredor terrestre ininterrumpido desde la provincia rusa del Rostov hasta los territorios prorrusos de Transnistria, en Moldavia.

Desde aquí, sus tropas tratan de avanzar en dos direcciones. Hacia el oeste, pasando por Nikolaev con destino final Odesa —la tercera ciudad del país con casi un millón de habitantes— y al este, donde pueden apoyar el avance desde las ya conquistadas Mariúpol y Melitopol en un tridente hacia Zaporiyia, ubicación clave en la estrategia del 'embolsamiento' del Ejército ucraniano que combate en el Donbás.

Pese a que la mayoría de la población es rusófona y era considerada como una de las localidades más prorrusas del país, la ocupación no está siendo fácil. En estas semanas bajo control de Moscú, ha habido numerosas protestas ciudadanas y varios conatos de insurgencia. Según las métricas militares habituales, para controlar un territorio ocupado con la población en contra sería necesaria una proporción de 20 tropas por cada 1.000 personas: más de 5.000 en el caso de Jersón. Para ello, Moscú ha desplegado ya a la Guardia Nacional rusa y a las unidades antidisturbios, lo que se ha traducido en una violencia creciente contra los manifestantes. En Jersón y otras ciudades ocupadas del sur, Moscú está testando su estrategia para una ocupación a largo plazo, con el secuestro y extorsión de políticos, periodistas, curas o activistas, pero también especialmente con la celebración de referéndums de independencia —al estilo a los organizados en Crimea y el Donbás en 2014—, anunciados para las próximas semanas. Hasta el momento, la población local habría frustrado ya al menos dos intentos de celebrar este tipo de plebiscito.

La invasión rusa de Ucrania ha sacudido a Europa entera. Pero, en el fragor de las últimas noticias, los movimientos de tropas y la avalancha de imágenes, a veces resulta complicado entender realmente la escala de la guerra. Aquí, comparamos en ocho mapas y algunos gráficos la realidad ucraniana con un escenario español, de Madrid a Barcelona, pasando por Vigo o Granada.

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