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"Nunca más debemos estar solos": la hoja de ruta de Finlandia para entrar en la OTAN
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Giro histórico de 180 grados

"Nunca más debemos estar solos": la hoja de ruta de Finlandia para entrar en la OTAN

El país nórdico acelera el proceso para formalizar la petición de ingreso antes de terminar junio. Suecia sigue su camino, pero a otro ritmo.

Foto: Ejercicios militares de la OTAN Cold Response 2022, en los que también participaron Finlandia y Suecia, en Noruega, el 24 de marzo. (Reuters)
Ejercicios militares de la OTAN Cold Response 2022, en los que también participaron Finlandia y Suecia, en Noruega, el 24 de marzo. (Reuters)
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A finales del mes de enero, con miles de tropas rusas acumulándose en la frontera con Ucrania y ante la amenaza del Kremlin hacia los países de su entorno, la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, insistía en que el ingreso de su país en la OTAN era “muy poco probable” durante su mandato. Apenas tres meses más tarde, el Gobierno de Finlandia se encuentra acelerando los pasos para ser miembro de la Alianza Atlántica, empujado por un apoyo histórico del 65% de la opinión pública favorable a la adhesión, el cual aumenta día tras día con el incremento de las amenazas rusas. Se espera que la solicitud formal de Finlandia llegue antes de que termine el mes de junio, coincidiendo con la próxima cumbre de la Alianza en Madrid.

A medida que ha ido avanzando la guerra en Ucrania, Helsinki ha ido trazando el plan para acabar formando parte de la OTAN, asegurándose el apoyo de los países miembros, evaluando los riesgos, y preparando la hoja de ruta para hacer factible la petición de entrada. El pasado miércoles los ministros de Exteriores, Defensa e Interior finlandeses presentaron el informe que supone el “libro blanco” a seguir y que recoge los cambios de seguridad en el país a raíz de la invasión rusa. El informe también describe el proceso de entrada para el país nórdico y supone el primer paso para iniciar el debate político en el parlamento que terminará con la decisión del Gobierno sobre si conviene pedir el ingreso a la Alianza. El debate arrancará en la próxima semana y la primera ministra Marin ya señaló que “la decisión se tomará a fondo, pero rápidamente” en un debate donde “tendremos discusiones muy cuidadosas, pero no nos tomaremos más tiempo del necesario” aseguró. Según los medios finlandeses, entre los diputados que han dado a conocer su posición, un centenar estarían a favor de la adhesión frente a 12 en contra, del total de 200 escaños del parlamento.

El modelo noruego y danés

El ministro de Asuntos Exteriores, Pekka Haavisto, justificó en la presentación de la hoja de ruta que el país se enfrenta ahora a “la situación más grave y más difícil de predecir desde el fin de la Guerra Fría”. En este sentido, el documento presenta el argumento principal de que, en caso de adherirse a la OTAN, Finlandia estaría bajo la protección del artículo 5 del tratado de la Alianza, que obliga a una reacción conjunta en caso de que un país miembro sufra una agresión. Según el informe, la adhesión de Finlandia también aumentaría significativamente la zona de influencia de la OTAN, duplicando la actual frontera terrestre con Rusia y acercándola a zonas estratégicamente importantes como San Petersburgo y la península ártica de Kola. El informe también remarca que la adhesión no obligaría al país nórdico a acoger en su territorio a tropas y bases militares extranjeras de forma permanente, ni al almacenamiento de armas nucleares, un modelo similar al que mantienen países del entorno como Noruega y Dinamarca.

Foto: El vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev. (EFE/ Yander Zamora)

El investigador del Instituto Finlandés de Asuntos Internacionales (FIIA) Eoin McNamara señala que, a diferencia de sus vecinos nórdicos, Finlandia ha mantenido en los últimos 30 años una fuerza militar moderna y capacitada para defender su territorio nacional, con 22.000 efectivos, una reserva de 280.000 soldados y una fuerza aérea de las más capacitadas en el continente. Sin embargo, el investigador asegura que “el conflicto en Ucrania ha demostrado que, si un país no pertenece a la OTAN, la ayuda que reciba en caso de agresión será solo con dinero y armas, por lo que finalmente los finlandeses han decidido que nunca más debemos estar solos”.

Timo Miettinen, investigador en el Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Helsinki, remarca los esfuerzos diplomáticos que se han llevado a cabo en el último mes por parte de la primera ministra finlandesa y el presidente, Sauli Niistö, “para asegurar que ningún país miembro de la OTAN bloquearía la petición de ingreso”. De momento, países como Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania y Turquía ya han expresado su apoyo a una futura petición y el secretario general de la alianza, Jens Stoltenberg, aseguró que el país “sería bienvenido por los 30 aliados”.

Foto: Vehículos militares suecos en la isla de Gotland, en el mar Báltico, movilizados ante la amenaza rusa. (EFE/Karl Melander)

Desde Helsinki también se ha trabajado para hacer el proceso de ingreso lo más rápido posible. Según Eoin McNamara, “Finlandia reúne los criterios políticos, económicos y militares para pedir el ingreso y el parlamento tiene la agilidad para tomar decisiones de forma rápida”. Una vez el país haya formalizado la petición, “serán los países de la OTAN quien deban ratificarla, algunos con votaciones en sus parlamentos, un proceso que puede tardar de 4 a 9 meses, pero que se espera que a finales de este año ya esté completado”, asegura el experto del FIIA.

Por parte del Kremlin, los expertos también coinciden en que está acción será vista con toda certeza como una provocación, un hecho que además puede hacer escalar aún más el conflicto en Ucrania y la tensión en la región del Báltico. “Desde que se confirme la petición de ingreso hasta que se materialice, Rusia puede intimidar y desarrollar una guerra híbrida”, explica Eoin McNamara. Según el experto, durante este 'impasse', “veremos pruebas balísticas cerca de la frontera con Finlandia, se incrementarán los ejercicios militares rusos y las provocaciones, sufriremos ciberataques, enormes campañas de desinformación y mucha propaganda anti-finlandesa”. La semana pasada, las páginas web de los principales ministerios finlandeses y otros servicios públicos ya fueron hackeadas al mismo tiempo que el parlamento acogía la intervención por videoconferencia del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Foto: El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg. (Reuters/Lecocq)

Para Juhana Aunesluoma, profesor de historia política en la Universidad de Helsinki, “podemos asumir que la OTAN no permanecerá indiferente si un tercer país interfiere en el proceso de ingreso”. Pero, de todos modos, “la seguridad de Finlandia permanece incierta mientras no esté bajo el paraguas de la Alianza”, asegura el experto.

“Rusia no es el vecino que pensábamos que era”

De terminarse produciendo el ingreso de Finlandia, esto supondría un cambio histórico de 180 grados en la política exterior y en las relaciones con Moscú que el país había mantenido hasta hoy. Tras dos crudas guerras contra la Unión Soviética, a diferencia de los países Bálticos, Helsinki supo mantener su soberanía durante los años de la Guerra Fría. El precio a pagar fue lo que los historiadores denominaron como la "finlandización", refiriéndose a las presiones soviéticas en la política interior y exterior del país.

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Con la caída de la URSS, el país pasó a vincularse a la Unión Europea y, pese a mantener durante décadas el estatus de no-alineación militar, comenzó desde la invasión en Crimea en el 2014 a incrementar la cooperación y los ejercicios conjuntos con la OTAN, aunque sin plantearse formar parte de la organización. Más allá de la frontera de 1.300 kilómetros que une a los dos países, desde el final de la Guerra Fría, Finlandia ha mantenido con Rusia importantes relaciones económicas, políticas y culturales. “Probablemente, la relación entre los dos países ha sido la mejor que Rusia ha mantenido nunca con cualquier país de su entorno” explica Juhana Aunesluoma. Sin embargo, a raíz de la invasión del pasado 24 de febrero, las relaciones se han cortado de raíz, hasta el punto en el que la primera ministra Marín admitía recientemente que “Rusia no es el vecino que pensábamos que era”.

Mientras se da prácticamente por hecho que Finlandia pedirá entrar a formar parte de la OTAN, en paralelo Suecia también hace su camino para pedir el ingreso, aunque más lento. Hasta ahora, ha dejado que su vecino tome la iniciativa. Esta semana, el partido socialdemócrata sueco, que gobierna en solitario y en minoría, ha anunciado que abrirá un proceso de diálogo interno para valorar la entrada a la Alianza. En una rueda conjunta con la primera ministra finlandesa, la líder del ejecutivo sueco, Magdalena Andersson, aseguró que Suecia y Finlandia “mantendrían un diálogo claro y cercano en las próximas semanas acerca de las opciones respectivas de sus países sobre la OTAN”. Los expertos señalan que un escenario ideal sería que los dos países pidieran el ingreso de forma simultánea, con el objetivo de no dejar en una posición más débil al otro ante Rusia. Sin embargo, el hecho de que el próximo 11 de setiembre Suecia celebra elecciones generales puede complicar el debate y el proceso en el país.

A finales del mes de enero, con miles de tropas rusas acumulándose en la frontera con Ucrania y ante la amenaza del Kremlin hacia los países de su entorno, la primera ministra de Finlandia, Sanna Marin, insistía en que el ingreso de su país en la OTAN era “muy poco probable” durante su mandato. Apenas tres meses más tarde, el Gobierno de Finlandia se encuentra acelerando los pasos para ser miembro de la Alianza Atlántica, empujado por un apoyo histórico del 65% de la opinión pública favorable a la adhesión, el cual aumenta día tras día con el incremento de las amenazas rusas. Se espera que la solicitud formal de Finlandia llegue antes de que termine el mes de junio, coincidiendo con la próxima cumbre de la Alianza en Madrid.

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